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Vivir en casa de los padres mientras se cobra una nómina puede ofrecer un margen de ahorro que se reduce al independizarse. La economista Montse Cespedosa considera que los jóvenes deberían aprovechar esa etapa para reservar una parte de sus ingresos.

Su crítica se centra en quienes gastan todo su sueldo y priorizan experiencias como los viajes sin preparar su futura independencia. Para ilustrarlo, menciona a los jóvenes que ya han visitado Bali a los 25 años, pero siguen viviendo con sus progenitores.

Cespedosa, que cuenta con más de 25 años de experiencia en banca, propone adquirir el hábito de ahorrar desde la primera nómina. Su consejo consiste en apartar una cantidad fija cada mes, como si ya hubiera que pagar una hipoteca.

Ahorrar desde la primera nómina

La economista plantea reservar el 30% de los ingresos y transferirlo a otra cuenta. El objetivo es acostumbrarse a organizar los gastos con el dinero restante, sin contar con la totalidad del salario.

Con esta separación, el ahorro pasa a tratarse como un compromiso mensual. Según explica, hacerlo antes de asumir los gastos de una vivienda permite prepararse para afrontar una futura cuota hipotecaria.

La propuesta resulta más difícil de aplicar para quienes ya pagan un alquiler o tienen un sueldo que apenas cubre sus necesidades. Los gastos de cada persona condicionan cuánto puede apartar al terminar el mes.

Para estas situaciones, Cespedosa propone buscar otras fuentes de ingresos. "Si no puedes ahorrar con el salario que tienes, no te conformes, busca una alternativa", sostiene.

Entre las opciones que menciona figuran los trabajos en eventos o como camarero durante los fines de semana. A su juicio, generar ese margen de ahorro debe ser "el principal objetivo de todo joven".

Qué hacer con el dinero

Cespedosa también plantea buscar una rentabilidad para las cantidades que se reservan cada mes. Entre las alternativas que menciona están los fondos de inversión adaptados al perfil de cada persona.

Su propuesta pasa por realizar aportaciones periódicas y tener en cuenta la diversificación. La elección del producto exige valorar el riesgo que se está dispuesto a asumir y cuándo se necesitará recuperar el dinero.

Conviene distinguir ambos pasos: ahorrar permite disponer de una reserva; invertir supone asumir un riesgo para intentar obtener un rendimiento. Apartar dinero cada mes ya constituye un avance, aunque no se destine de inmediato a una inversión.

Viajes e independencia

La economista cuestiona que algunos jóvenes recurran al crédito para viajar mientras aplazan los preparativos para emanciparse. También critica la influencia de las redes sociales en esas decisiones de consumo.

Según su planteamiento, el argumento de que nunca volverán a tener 20 o 25 años lleva a algunos a priorizar un viaje sin valorar cómo afecta a sus cuentas. Cespedosa defiende que esa etapa debe servir para trabajar y reunir ahorros.

Su valoración incluye una crítica a lo que describe como una "gran falta de espíritu de sacrificio". Se trata de su opinión sobre las prioridades de los jóvenes, aunque también reconoce las dificultades del contexto.

"Luego vienen los lloros de que no me puedo comprar una vivienda, ni me puedo independizar; el sistema está mal hecho, sí, ¿está fastidiado? También, pero precisamente por ello, ponte las pilas y a salir adelante", afirma.

Cespedosa traslada parte de esa responsabilidad a las familias. Defiende que los hijos aprendan a gestionar su sueldo mientras viven con sus padres y sean conscientes de los gastos que tendrán cuando deban mantenerse por sí mismos.