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La maternidad en España atraviesa una etapa marcada por el descenso de los nacimientos y el retraso de la edad a la que muchas personas deciden tener hijos. Formar una familia numerosa es cada vez menos habitual, en buena medida por el coste de la vivienda, la crianza y las dificultades para conciliar la vida laboral con la familiar.

Pese a esta tendencia, todavía hay hogares en los que seis o más hijos forman parte de la vida cotidiana. Andalucía, la comunidad autónoma más poblada del país, concentra el mayor número de familias numerosas, aunque el tamaño de estos hogares obliga a sus integrantes a organizarse para afrontar unos gastos que aumentan a medida que crecen los niños.

Una de estas familias es la de Rocío Gómez y José Vega, padres de seis hijos de entre 5 y 19 años. El matrimonio decidió formar una familia numerosa y asegura que no se arrepiente, pero mantener un hogar de ocho personas les exige hacer malabares con el dinero.

Una compra semanal de hasta 400 euros

Rocío Gómez y José Vega abrieron las puertas de su casa al presentador Pedro García Aguado en el programa 'Andalucía 360', de Canal Sur. En el encuentro, la pareja puso cifras a los gastos de una familia de ocho miembros y explicó cómo se organiza para mantener la economía doméstica bajo control.

Con seis hijos, dos gatos y un loro, el presupuesto familiar obliga a planificar prácticamente cada compra y cada factura.

"Mensualmente, gastamos unos 6.000 o 7.000 euros. Muchas veces entramos al mes en números rojos", reconocen.

La alimentación es uno de los principales gastos. Rocío y José calculan que gastan entre 300 y 400 euros semanales en el supermercado, una cantidad que equivale a entre 1.300 y 1.730 euros al mes si se mantiene ese ritmo de compra.

Para llenar la despensa necesitan casi tres carros y dos neveras, una capacidad de almacenamiento que da una idea de las dimensiones de un hogar en el que conviven seis hijos en distintas etapas de crecimiento.

El coste de la compra, además, ha cambiado con los años. Según contaron, hace dos o tres años podían gastar unos 150 euros semanales, frente a los 300 o 400 actuales.

Mientras la subida de los precios ha encarecido la cesta de los hogares españoles, en su caso también influye que los niños han crecido y que varios de ellos ya son adolescentes.

Las necesidades alimentarias de una familia con hijos de 5, 13, 16 y 19 años, entre otras edades, son distintas de las de un hogar con niños pequeños.

Imagen de la familia de Rocío y José. Canal Sur

Para intentar reducir el gasto, Rocío dedica parte de las noches a comparar precios y localizar ofertas. "Yo tengo las aplicaciones de los tres supermercados más grandes. Me meto por la noche, voy mirando la oferta de cada sitio y voy apuntando en una libretilla lo que tengo que comprar en cada súper", relató.

En lugar de hacer toda la compra en un único establecimiento, distribuye los productos entre distintas tiendas en función de sus precios. Una tarea que requiere tiempo y planificación, dos recursos que tampoco abundan en la rutina del matrimonio.

A la búsqueda de ofertas se suma la necesidad de organizar las provisiones para que no falte comida durante la semana. Cada decisión cuenta cuando una parte importante de los ingresos se destina a cubrir las necesidades básicas de ocho personas.

Añadido a la alimentación, la electricidad es otro de los gastos que preocupa a la familia. Durante el programa mostraron una factura de 2017 de 76,34 euros y la compararon con un recibo reciente de 347 euros, un importe multiplicado por más de cuatro.

Sin embargo, según explicaron, el consumo era el mismo. Al ser una familia de ocho, las lavadoras funcionan prácticamente como una herramienta de trabajo.

Disponen de dos máquinas, una con capacidad para 17 kilos y otra para 12,5, necesarias para gestionar la ropa de ocho personas. Rocío intenta ponerlas en marcha durante las franjas horarias en las que la electricidad es más barata, "muchas veces las pongo de noche", explicó.

La ropa también se aprovecha al máximo. Los hermanos heredan prendas de los mayores y comparten aquellas que todavía están en buen estado.

En ocasiones, la diferencia de edad no impide que puedan utilizar las mismas prendas, como sucede con dos de los chicos, de 16 y 13 años, que han alcanzado una estatura y una complexión similares. Es una forma de alargar la vida útil de cada compra y evitar que el gasto en vestuario se dispare.

En cuanto a las tareas, la familia utiliza un cuadrante semanal para repartir las labores entre los hijos, de manera que todos participen en el funcionamiento de la casa. Con tantas personas bajo el mismo techo, mantener cierto orden resulta imprescindible para que las tareas no recaigan siempre sobre los mismos miembros del hogar.

Trabajar de noche y hacer frente a los imprevistos

La dificultad para cuadrar las cuentas no depende únicamente del tamaño de la familia. Rocío y José trabajan de noche en un negocio propio cuyos ingresos están condicionados por determinadas fechas y celebraciones.

Las temporadas de mayor actividad les permiten afrontar pagos pendientes, pero la incertidumbre sobre los ingresos complica la planificación mensual.

"Nosotros no dormimos, no descansamos", resumieron al explicar su rutina. La carga de trabajo y las obligaciones económicas hacen que detenerse no sea una opción sencilla.

"Tenemos tanta carga de pagos que no podemos descansar. Entonces, si descansamos, no pagamos", señalaron.

El problema se agrava cuando aparece un gasto que no estaba previsto. Una avería del coche, por ejemplo, puede desajustar unas cuentas que ya llegan muy ajustadas a final de mes.

Rocío y su pareja, José, en una captura del programa 'Andalucía directo' Canal Sur

En esas situaciones, el matrimonio recurre a la tarjeta de crédito para afrontar el desembolso y trata de compensarlo cuando el negocio registra una mayor actividad.

"Lo pagamos muchas veces con tarjeta de crédito, y cuando en el negocio hay una Semana Santa, una festividad, cualquier cosa, ahí vas tirando para ir pagando", explicaron.

La pareja reconoce que en ocasiones empieza el mes con números rojos, una situación que muestra hasta qué punto los gastos fijos y los imprevistos condicionan su economía.

A esa presión se añade la falta de una red de apoyo familiar, ya que no tienen ningún familiar al que acudir, en su lugar, el matrimonio debe resolver por sus propios medios tanto las necesidades económicas como las dificultades de organización que surgen en el día a día.

Durante la pandemia de COVID-19, la ayuda de su hija mayor fue especialmente importante. Entonces tenía alrededor de 14 o 15 años y, según recordó uno de sus padres, colaboró para que la familia pudiera salir adelante en una etapa especialmente complicada.

"Gracias a ella salió adelante mi familia. Nos ayudó a trabajar y pudimos salir adelante. Lo pasamos muy mal", recordó.

Ahora, con los hijos participando en las tareas de casa y un sistema de organización semanal, intentan distribuir las responsabilidades entre todos.

Una vivienda más grande, una asignatura pendiente

Las limitaciones económicas también condicionan el espacio en el que viven. Rocío y José reconocen que les gustaría disponer de una vivienda más grande, especialmente porque sus hijos mayores empiezan a necesitar más independencia.

Con edades comprendidas entre los 5 y los 19 años, las necesidades de los pequeños no son las mismas que las de quienes se acercan a la edad adulta.

"Querrían tener un poquito de independencia", explicaron sobre sus hijos mayores, aunque admitieron que, por el momento, cambiar de casa no es una posibilidad debido a su situación económica.

Tres de las hermanas comparten habitación y la familia ha tenido que adaptar otros espacios de la vivienda para responder a las necesidades cotidianas.

La terraza, por ejemplo, se ha techado para convertirla en un vestidor. La solución permite ganar espacio para guardar ropa sin tener que asumir el coste de una mudanza o de una vivienda de mayores dimensiones.

En un hogar numeroso, las necesidades cambian a medida que los hijos crecen. La ropa, la alimentación y los suministros representan una parte importante del presupuesto, pero también aparece la necesidad de ofrecer intimidad a los adolescentes y a los hijos que empiezan a construir su propia vida.

Cuando los recursos económicos son limitados, esas necesidades deben esperar.

Las familias numerosas cuentan con medidas específicas de apoyo en España. Los hogares con cinco o más hijos pueden acceder a la categoría especial de familia numerosa, siempre que cumplan los requisitos legales, y beneficiarse de determinadas deducciones fiscales y bonificaciones.

Entre las medidas disponibles se encuentran las ventajas en transporte público y tasas educativas, así como posibles deducciones autonómicas.

En Andalucía también existen beneficios fiscales y ayudas sujetas a condiciones concretas. El bono social eléctrico, por su parte, puede reducir la factura de los hogares que cumplan los requisitos de acceso, entre ellos los relacionados con la condición de consumidor vulnerable y las circunstancias de la unidad familiar.

No obstante, el reportaje de 'Andalucía 360' no precisa qué ayudas reciben Rocío y José ni cuánto contribuyen a aliviar sus gastos mensuales.