Encontrar albañiles, electricistas o fontaneros se ha convertido en un problema para buena parte del sector de la construcción en España. La falta de profesionales cualificados empieza a notarse en los plazos de las obras y preocupa especialmente por el envejecimiento de las plantillas.
Los retrasos son una de las consecuencias más visibles. Obras que antes podían durar seis o siete meses ahora pueden alargarse hasta ocho o nueve cuando faltan profesionales para completar alguna de las fases previstas.
El problema no se limita a la albañilería. Una obra depende de distintos profesionales que deben entrar en momentos concretos y la falta de uno de ellos puede alterar la planificación de los siguientes trabajos.
Varias mujeres vinculadas a la construcción coinciden en señalar la escasez de mano de obra y la necesidad de incorporar nuevos trabajadores. Entre ellas están la arquitecta Laura Baquero, la albañila Cristina Moya y la jefa de producción Ana María Peña.
Faltan profesionales
Laura Baquero conoce de cerca el problema. Es arquitecta y fundadora de Ella Construye, una iniciativa creada en 2017 que forma a mujeres en albañilería, fontanería, electricidad, carpintería y otros oficios relacionados con la construcción.
La arquitecta explicaba recientemente que existe "tantísima falta de profesionales en el sector" que incluso puede resultar complicado encontrar un electricista para realizar una pequeña reparación doméstica.
La escasez se vuelve más problemática cuando se traslada a proyectos de mayor tamaño. Una obra funciona mediante una sucesión de trabajos y la demora de un oficio puede obligar a modificar el calendario previsto para los demás.
Los datos de las empresas muestran el alcance del problema. Un informe de la Asociación de Empresarios Constructores y Promotores de Las Palmas señala que el 92% de las compañías consultadas tiene dificultades para captar trabajadores cualificados.
La misma encuesta recoge que el 72% de las constructoras ha sufrido retrasos en sus obras por los problemas relacionados con la captación de profesionales, con las correspondientes penalizaciones y sobrecostes financieros.
Sin relevo suficiente
La albañila Cristina Moya, conocida como Kiki, lleva alrededor de 20 años trabajando en el sector y también ha advertido de otro de los problemas que amenazan su futuro: la falta de jóvenes que continúen estos oficios.
"Si no fuese por vocación, con lo duro que es este trabajo, no seguiría", reconoce la profesional, especializada en trabajos como el alicatado y la soldadura.
Moya considera especialmente preocupante el relevo generacional. Desde su experiencia en las obras asegura que cada vez encuentra menos jóvenes dispuestos a dedicar el tiempo necesario a aprender estos trabajos.
Su diagnóstico coincide con uno de los principales retos que identifica el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). El organismo señala que la construcción tiene dificultades para encontrar trabajadores para ejecutar las obras y pone el foco en la reducción continuada de la presencia de jóvenes desde 2008.
El envejecimiento de los profesionales agrava la situación. Sin suficientes incorporaciones durante los próximos años, las jubilaciones pueden reducir todavía más la disponibilidad de trabajadores experimentados.
"Necesita mucha mano de obra"
La falta de personal también se percibe desde la dirección de obra. Ana María Peña, jefa de producción del Grupo Arpada, destaca precisamente las posibilidades laborales que ofrece actualmente la construcción.
"Es un sector que necesita mucha mano de obra, tiene muchas salidas y siempre hay trabajo", explica la profesional, que desarrolla su carrera directamente en obra.
Peña considera que atraer a mujeres puede ayudar a ampliar la cantera de trabajadores en un sector donde su presencia continúa siendo reducida, especialmente en los oficios que se desarrollan directamente sobre el terreno.
Laura Baquero trabaja en esa misma dirección. Su proyecto ha formado a cerca de 500 mujeres mediante cursos prácticos relacionados con diferentes especialidades de la construcción.
La arquitecta sostiene que todavía existen barreras para que las mujeres lleguen a estos puestos. Aunque algunas buscan incorporarse profesionalmente después de la formación, las empresas siguen mostrando reticencias ante perfiles sin experiencia previa.
Retrasos y sobrecostes
La falta de personal no solo afecta a las empresas. También acaba repercutiendo en quien reforma una vivienda o espera la entrega de una obra.
Cuando no hay suficientes oficiales, encargados o especialistas, las empresas pueden verse obligadas a trabajar con plantillas incompletas. Si una fase no termina cuando estaba previsto, los trabajos posteriores también pueden desplazarse.
El problema tiene una consecuencia económica. Mantener durante más tiempo una obra supone asumir costes de personal, instalaciones y medios auxiliares, mientras que los retrasos también pueden afectar a las entregas previstas.
A ello se suma la evolución del precio de los materiales. Cuanto más se prolonga un proyecto, más difícil resulta mantener las previsiones económicas realizadas meses antes de comenzar los trabajos.
La escasez de profesionales puede convertirse así en un cuello de botella para un sector que necesita aumentar su capacidad precisamente cuando España afronta dificultades para ampliar su parque de vivienda.
Mujeres en la obra
La incorporación femenina aparece como una de las vías para ampliar la mano de obra disponible. Las mujeres continúan siendo minoría en la construcción y su presencia es todavía menor cuando se analizan exclusivamente los oficios tradicionales.
Verónica Cano es uno de esos casos. Madrileña, oficial de albañilería y actualmente en formación como electricista, defiende que estos trabajos no deberían seguir vinculándose casi exclusivamente a los hombres.
"Ni este ni ningún trabajo son una cuestión de género. Basta ya de quitarnos oportunidades", sostiene la albañila.
Baquero cree que una parte del problema comienza antes de llegar al mercado laboral. "Desde pequeñas, a las mujeres nunca se nos orienta hacia lo técnico o manual. No es una cuestión de capacidad, sino de socialización", explica.
Incorporar más mujeres y jóvenes permitiría ampliar una base de profesionales que actualmente resulta insuficiente para cubrir las necesidades del sector.
Mientras ese relevo llega, las dificultades para encontrar albañiles, electricistas, fontaneros y otros especialistas siguen afectando a los calendarios de ejecución. La falta de un profesional en una fase concreta puede retrasar los trabajos posteriores y prolongar la entrega de la obra.
