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El aire acondicionado en España suele permanecer apagado en muchos hogares en cuanto termina el verano. Sin embargo, con la llegada del otoño y las primeras noches frescas, vuelve una de las dudas más habituales en casa: qué sistema utilizar para mantener una temperatura agradable sin disparar la factura eléctrica.

Los radiadores eléctricos son una solución sencilla porque apenas requieren instalación y permiten calentar habitaciones concretas. El problema aparece cuando se utilizan durante muchas horas, especialmente en viviendas grandes o con un sistema de aislamiento deficiente.

Sin embargo, existe otra alternativa que muchas casas ya tienen instalada. Los equipos de aire acondicionado con bomba de calor pueden invertir su funcionamiento para proporcionar calefacción durante los meses fríos.

Teclima, empresa española especializada en instalación, reparación y mantenimiento de sistemas de climatización explicaba recientemente en uno de sus vídeos en redes sociales esta posibilidad.

"¿El aire acondicionado puede calentar en invierno? Mucha gente piensa que el aire acondicionado solo sirve para refrescar en verano pero la realidad es distinta porque los aires acondicionados tienen bomba de calor y eso significa que pueden calentar tu casa y además, consumir un 70 % menos que los radiadores eléctricos", explican desde la compañía en TikTok.

Por qué la bomba de calor consume menos

La diferencia está en la manera de obtener el calor. Un radiador eléctrico transforma la electricidad que consume en energía térmica. Una bomba de calor, en cambio, utiliza electricidad principalmente para trasladar hacia el interior el calor presente en el aire exterior.

Puede parecer por contradictorio cuando fuera hace frío, pero incluso a bajas temperaturas existe energía térmica en el ambiente que estos sistemas pueden aprovechar.

Precisamente por eso, una bomba de calor eficiente puede proporcionar varias unidades de energía térmica por cada unidad de electricidad que consume. En condiciones adecuadas, esa relación puede situarse alrededor de tres o cuatro veces la energía eléctrica utilizada.

Eso no significa que cualquier aire acondicionado vaya a ofrecer exactamente el mismo ahorro. La eficiencia dependerá del modelo, la temperatura exterior, el aislamiento de la vivienda, el mantenimiento y la temperatura que se quiera alcanzar dentro de casa.

Los hábitos que pueden disparar el consumo

Aunque se trata de una tecnología eficiente, utilizarla de manera incorrecta puede reducir considerablemente el ahorro. Uno de los factores que más influye es la diferencia entre la temperatura exterior y la que queremos mantener dentro.

Programar temperaturas demasiado elevadas obliga al equipo a trabajar con mayor intensidad. Mantener la casa alrededor de los 21 o 22 ºC suele resultar mucho más razonable que intentar alcanzar temperaturas propias de la primavera en pleno invierno.

El aislamiento también marca una gran diferencia. Si existen ventanas que dejan pasar aire, puertas mal selladas o paredes con escasa protección térmica, parte del calor generado desaparecerá rápidamente y el aparato tendrá que funcionar durante más tiempo.

También conviene evitar una sucesión constante de encendidos y apagados. Los equipos inverter actuales pueden modular su potencia cuando se acercan a la temperatura seleccionada, reduciendo su funcionamiento en lugar de trabajar siempre al máximo.

Cómo saber si gasta más de lo necesario

Una factura inesperadamente elevada puede indicar que el problema no está únicamente en las horas de funcionamiento. El estado del propio aparato también influye en su rendimiento.

Los filtros sucios, por ejemplo, dificultan la circulación del aire. Cuando esto ocurre, el sistema necesita trabajar más para conseguir el mismo resultado, por lo que limiarlos periódicamente ayuda tanto a mantener el equipo como a mejorar su eficiencia.

También merece la pena revisar puertas y ventanas. Si el calor escapa continuamente por pequeñas filtraciones, incluso un sistema eficiente tendrá dificultades para mantener estable la temperatura de la habitación.

Otro error habitual consiste en utilizar constantemente los modos de máxima potencia. Pueden ser útiles para situaciones puntuales, pero mantenerlos activados de forma continua incrementa el consumo sin que necesariamente se traduzca en un mayor confort.

Por eso, antes de comprar varios radiadores eléctricos para afrontar los meses fríos, puede merecer la pena comprobar si el aire acondicionado instalado en casa dispone de bomba de calor. Utilizado correctamente y en una vivienda razonablemente aislada, puede convertirse en una opción eficiente para mantener el confort sin multiplicar innecesariamente el consumo eléctrico.