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La limpieza del hogar tiene algo de rutina y algo de ensayo y error. Hay superficies que limpiamos casi sin pensar y otras que, aunque forman parte de nuestra rutina diaria, requieren años de pruebas hasta encontrar la manera de dejarlas realmente bien.

También ocurre que damos por hecho que estamos haciendo algo correctamente porque llevamos años haciéndolo así. Creemos que hemos encontrado la fórmula perfecta para una determinada tarea hasta que alguien nos explica que existe otra forma de conseguir un mejor resultado.

Es precisamente lo que puede ocurrirte con las sábanas de la cama y la recomendación de Cristina. La experta, de Brilla y Cocina con Cris, ha confesado que ella no las lava con suavizante, sino que recurre al vinagre de limpieza para conseguir que queden más suaves y libres de restos de productos.

El truco de Cristina para las sábanas

Las sábanas están en contacto directo con nuestra piel durante varias horas cada noche, por lo que su limpieza merece algo más de atención que una colada cualquiera.

El sudor, la grasa corporal, las cremas, los productos capilares y la humedad pueden terminar acumulándose entre las fibras, especialmente en las fundas de almohada y en la zona del embozo.

A esto se suma un problema que muchas veces pasa desapercibido, ya que utilizar demasiado detergente o recurrir de manera habitual al suavizante no significa necesariamente que la ropa vaya a quedar más limpia o más agradable.

De hecho, determinados productos pueden dejar residuos sobre los tejidos con el paso de los lavados.

Por eso, Cristina ha optado por prescindir del suavizante convencional cuando lava la ropa de cama y sustituirlo por vinagre de limpieza.

Su función dentro de la lavadora es diferente a la del suavizante: ayuda a arrastrar residuos de detergente y de otros productos que pueden permanecer adheridos a las fibras después de varios lavados.

El vinagre de limpieza se añade en el compartimento destinado al suavizante, no directamente sobre las sábanas. De esta manera entra en la fase correspondiente del programa y puede actuar durante el aclarado.

Una vez terminado el ciclo y, especialmente, después de un buen secado, no debería quedar ese olor característico del vinagre en la ropa.

La idea no es que el vinagre convierta por sí mismo unas sábanas sucias en unas sábanas limpias. El detergente sigue siendo el producto encargado del lavado.

Lo que explica Cristina es que el vinagre funciona como complemento y puede resultar especialmente útil cuando se busca eliminar restos acumulados y conseguir una sensación más limpia y ligera en el tejido.

La elección del producto también debe adaptarse a las instrucciones de cada fabricante. No todas las sábanas tienen las mismas necesidades: el algodón, el lino, las mezclas sintéticas o los tejidos más delicados pueden requerir programas, temperaturas y cuidados diferentes.

Antes de introducir cualquier producto nuevo en la rutina, conviene revisar la etiqueta.

Bicarbonato y percarbonato

La recomendación de Cristina no es la única fórmula que utilizan los expertos para mejorar el resultado de la colada. Paula Seitón, por ejemplo, combina bicarbonato y vinagre dentro de su rutina semanal para lavar las sábanas.

Su propuesta consiste en poner alrededor de 30 gramos de bicarbonato directamente en el tambor de la lavadora y utilizar el vinagre de limpieza en el compartimento del suavizante.

Después incorpora el detergente habitual y realiza un programa de aproximadamente una hora a 40 grados.

El bicarbonato cumple aquí una función diferente. Se utiliza principalmente como apoyo para combatir los malos olores y puede resultar interesante en prendas que acumulan restos de sudor.

En las sábanas, donde la transpiración nocturna es inevitable, puede ser un complemento útil cuando se incorpora correctamente al lavado.

Pía Nieto también recomienda olvidarse del suavizante tradicional y apuesta por una combinación de detergente con bicarbonato o percarbonato, además del vinagre utilizado como alternativa al suavizante.

En el caso de las sábanas blancas que han perdido luminosidad y empiezan a presentar un tono grisáceo o amarillento, el percarbonato puede ser una opción más adecuada.

Este producto libera oxígeno activo durante el lavado y se utiliza como blanqueante y quitamanchas en determinadas coladas. No debe confundirse con la lejía ni utilizarse de cualquier manera: la temperatura, la cantidad y el tipo de tejido condicionan su eficacia y seguridad.

Para ropa blanca resistente puede ser especialmente interesante, pero siempre hay que respetar las indicaciones del fabricante.

Hay, además, una cuestión que a menudo se pasa por alto: el bicarbonato y el vinagre no deben mezclarse directamente pensando que, juntos, multiplican su efecto.

Al entrar en contacto reaccionan entre sí y se neutralizan en buena medida. Por eso tiene más sentido utilizarlos en fases distintas de la colada, como hacen algunas de estas rutinas, en lugar de preparar una mezcla de ambos en un recipiente.