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El coste de mantener una vivienda en España se ha convertido en una partida importante para muchos hogares. Luz, agua, comunidad, impuestos o garaje se suman cada mes a los gastos habituales. Ana y Fernando decidieron hace más de tres años dejar atrás buena parte de esos recibos para comenzar una vida nómada en una autocaravana de apenas 7 m2.

Su historia la han contado en uno de los vídeos del canal de YouTube de Arnau Serrano. Ana es venezolana y lleva más de 20 años viviendo en España, mientras Fernando nació en Buenos Aires y llegó al país en 1970, cuando apenas tenía 14 años. Después de décadas siguiendo una vida convencional, ambos sintieron que necesitaban un cambio.

"Te tiene que gustar mucho conducir, viajar y conocer gente. Estaba cansado de estar en la rueda de hámster de casa, coche, trabajo, hipoteca, niños y todo eso... Dijimos ya está bien, vámonos", explica Fernando.

Para Ana, aquella decisión también significaba recuperar el control sobre su tiempo después de muchos años marcados por las obligaciones. "Le dijimos a la vida que se parara de dejarnos llevar y decidimos nosotros darle las vueltas que queríamos o como sabemos que nos merecemos después de muchos años de trabajo, esfuerzo y sacrificio".

"Dentro de las responsabilidades, hay que acordarse de que nosotros también estamos y también necesitamos disfrutar para lo que nos queda de vida, no con grandes lujos pero hay que acordarse de que uno también existe y es importante", añade.

Una casa de 7m2 con lo necesario

La pareja vive en una autocaravana que acaba de cumplir 27 años y de la que son sus terceros propietarios. Pese a su antigüedad y al espacio reducido, aseguran que el vehículo cuenta con todo lo que necesitan para llevar a cabo su día a día.

"Tenemos todo lo que necesitamos y uno haciendo esta vida, se da cuenta de todas las cosas materiales que no necesita. Llevamos viviendo aquí tres años y con lo que tenemos estamos bien, no nos hace falta de nada", explica Ana.

"Tenemos agua caliente, calefacción, nevera, cocina. Es como si fuera una casa, lo que pasa es que nos da la libertad de moverte donde quieras y con vecinos diferentes", continúa.

Esa posibilidad de cambiar de lugar prácticamente cuando quieran es precisamente una de las ventajas que Fernando encuentra en este estilo de vida. "Te molesta el vecino, arrancas y te vas a otro lado. Estar harto de la playa, te vas a la montaña... Es otra vida".

La decisión, sin embargo, no fue inmediata. Dejar una vivienda estable también implicaba alejarse durante temporadas de sus hijos y acostumbrarse a una rutina completamente distinta.

"Es una vida muy tranquila, que nosotros hemos decidido y que hemos tenido la posibilidad de hacer. A nosotros nos costó un poco tomar esta decisión, tuvimos que pensarlo, te cuesta desprenderte sobre todo de los hijos, aunque ya sean mayores". Aun así saben que están bien y reconocen que "cada vez que nos han necesitado hemos corrido a donde estaban", cuentan.

Vivir con unos 70 euros a la semana

Uno de los cambios más llamativos ha llegado a sus cuentas. "Cuánto gastamos al mes, depende de lo que te muevas", reconoce Fernando. El combustible puede hacer que el presupuesto varíe considerablemente dependiendo de los kilómetros que recorran.

Con la alimentación ocurre algo parecido. "Y de gastos de comida y todo eso varía mucho depende de dónde estés. Vamos comprando lo que vamos necesitando, no compramos comida en exceso, compramos mucho en mercadillos en los pueblos", explica Ana.

Aunque no llevan una contabilidad exhaustiva, sí han percibido una diferencia clara respecto a su anterior vida. "Nunca hemos sacado el gasto, pero sí sabemos que en nuestras cuentas queda dinero a final de mes".

“Antes, cuando vivíamos en la casa de ladrillo, el día 15 o 17 ya estabas pegado a la pared, deseando que llegara el 24 para cobrar la pensión. Ahora miras la cuenta y dices: ‘¡Ay, mira, ya he cobrado!’ porque todavía quedaba dinero del mes anterior”, recuerdan.

Actualmente viven con unos 70 euros semanales. Buena parte del ahorro procede de los recibos asociados a una vivienda convencional que ya no tienen que asumir.

“Saca el cálculo, es fácil. Quita el gasto de la luz, del agua y de la comunidad de vecinos. Quita el garaje y los impuestos de la casa”, resume Ana.

Sus gastos habituales se concentran principalmente en el seguro de la autocaravana, los teléfonos móviles, el butano y el gasoil. Además, instalaron placas solares para generar su propia electricidad y ganar autonomía durante sus viajes.

También decidieron reformar ellos mismos el vehículo. La adaptación les costó 1.631 euros, una cifra considerablemente inferior al presupuesto de más de 3.000 euros que, según cuentan, les habían dado para realizar el trabajo en un taller.

Menos espacio y también menos compras

Vivir en solo 7 metros cuadrados obliga además a replantearse qué objetos son realmente necesarios. Cada compra ocupa un espacio limitado, por lo que acumular cosas como podían hacerlo anteriormente resulta mucho más complicado.

“En una casa acumulas sin necesidad. Cosas que te costaron 500 euros y usaste tres veces. Aquí te das cuenta de que menos es más”, reflexiona Ana.

Para la pareja, desprenderse de pertenencias no ha significado vivir peor. Al contrario, aseguran que la experiencia les ha permitido diferenciar aquello que utilizan de verdad de todas esas cosas que permanecían almacenadas durante años.

Tres años después de cambiar su casa por una autocaravana, Ana y Fernando continúan recorriendo distintos lugares y adaptando sus gastos a cada etapa del viaje. Una forma de vida con menos espacio y pertenencias, pero que, para ellos, se traduce en más libertad y en llegar a final de mes con mayor margen económico.