Encontrar vivienda en España se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de los últimos años. Comprar resulta cada vez más difícil para muchos españoles y el alquiler tampoco ofrece demasiado alivio en las ciudades donde la demanda supera ampliamente a la oferta disponible.
Detrás de esta situación no existe una única causa. La falta de vivienda asequible, el encarecimiento de los inmuebles y la distancia entre los salarios y el coste de acceder a una casa forman parte de un problema que se ha ido haciendo cada vez más evidente con el paso de los años.
Dentro de este debate, los pisos turísticos están en el punto de mira. Y es que su crecimiento preocupa especialmente en barrios céntricos y destinos con mucha presión turística, donde una parte de las viviendas deja de destinarse al alquiler residencial para ofrecerse por días o semanas.
La cuestión ha adquirido también dimensión europea. La Comisión Europea ha puesto recientemente el foco en la vivienda asequible y en las herramientas que pueden utilizar las administraciones para intervenir en aquellas zonas donde existe una mayor presión sobre el mercado residencial.
Sin embargo, hay otro dato que añade una perspectiva diferente al problema. El último Censo de Población y Viviendas del Instituto Nacional de Estadística contabilizó alrededor de 3,8 millones de viviendas vacías en España, aproximadamente un 14 % del parque residencial.
¿Son los pisos turísticos el principal problema?
Para la arquitecta Ainara Fernández, centrar toda la explicación de la crisis de vivienda en los alojamientos turísticos simplifica demasiado una situación mucho más compleja. "En España hay 400.000 pisos turísticos, esto supone el 1,38 % y hacen falta 750.000 viviendas. Es ridículo pensar que los apartamentos o pisos turísticos son la causa del problema de la vivienda", sostiene en uno de sus vídeos compartidos.
La arquitecta reconoce, no obstante, que el impacto no es igual en todo el territorio. Una concentración elevada de este tipo de alojamientos puede tener mucha más relevancia en determinados destinos que en el conjunto del país. "Es verdad que hay ciertas ciudades, como puede ser Marbella, Cádiz o Málaga, en las que es un porcentaje muy amplio", señala la experta.
Su argumento se centra principalmente en la falta de oferta residencial. A su juicio, aunque limitar los alojamientos turísticos pueda aliviar la presión en lugares concretos, el problema de fondo aparece cuando el número de viviendas disponibles no crece al mismo ritmo que las personas que buscan casa.
"El problema radica en que no se construye. Cuando hay mucha gente buscando pisos, hay mucha demanda y poca oferta, el precio se dispara y sube", explica.
Más vivienda disponible
Esta diferencia entre el impacto nacional y el de determinadas ciudades es clave según la arquitecta. Los pisos turísticos pueden representar una proporción reducida del parque total español y, al mismo tiempo, alcanzar una concentración mucho mayor en barrios o municipios concretos.
De ahí que las medidas para regularlos puedan tener efectos distintos dependiendo de cada mercado. Fernández considera que establecer límites puede ser útil allí donde existe una presencia especialmente elevada, pero descarta que sea suficiente para resolver por sí solo el acceso a la vivienda.
"Es verdad que limitar las licencias turísticas en determinadas zonas puede llegar a solucionar algo del problema pero no es la solución definitiva que pasa por liberar suelo, bajar impuestos y construir más", asegura.
La vivienda vacía introduce otra pieza en este puzle. Que existan millones de casas sin ocupar no significa necesariamente que todas puedan incorporarse inmediatamente al mercado: su ubicación, estado de conservación, titularidad o necesidad de reforma pueden dificultar que se conviertan en una alternativa residencial efectiva.
Para Fernández, la prioridad pasa precisamente por aumentar esa oferta. "Y si no se soluciona de esta manera, la demanda seguirá existiendo y el precio seguirá subiendo", concluye.
