El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas para muchas familias en España. La subida de los precios y la escasez de oferta mantienen especialmente tensionado el mercado del alquiler.
Sobre esta situación se ha pronunciado Pascual Ariño, propietario de 16 pisos en alquiler, quien considera que algunas de las medidas adoptadas para intervenir en el mercado están provocando un efecto contrario al esperado.
"Yo ahora gano más dinero que antes. Aunque castiguen a los propietarios, me están haciendo un favor", asegura el inversor al hablar sobre las consecuencias que, a su juicio, está teniendo la regulación.
Pascual sostiene que algunos propietarios han decidido abandonar el mercado del alquiler ante el aumento de las restricciones. Una reducción de la oferta que, según explica, termina beneficiando a quienes mantienen sus viviendas disponibles.
"Me están quitando la competencia. Si me quitan la competencia, vendo más caro", señala. De esta forma, defiende que la menor disponibilidad de inmuebles está contribuyendo a mantener elevados los precios.
El propietario reconoce así una paradoja: aunque se muestra crítico con la política de vivienda del Gobierno, considera que algunas de sus medidas han terminado favoreciendo económicamente a quienes continúan alquilando.
Menos oferta de viviendas
Para analizar el resultado de las medidas adoptadas, Pascual propone comparar la situación actual con la de hace uno o dos años y comprobar cómo han evolucionado los precios y la disponibilidad de viviendas.
Su conclusión es contundente: "Ha ido a peor todo". En su opinión, las medidas aplicadas hasta ahora no han conseguido resolver los problemas estructurales que afectan al mercado.
También critica lo que califica como "medidas populistas", porque considera que contribuyen a enfrentar a propietarios e inquilinos en lugar de aumentar la oferta de vivienda disponible.
Otro de los puntos en los que pone el foco es la recaudación fiscal. Según argumenta, el Gobierno también ingresa más cuando aumenta el beneficio obtenido por los propietarios.
"Cuanto más gane yo, más gana el Gobierno", concluye Pascual al referirse a los impuestos asociados a los ingresos procedentes de sus inmuebles.
La vivienda sigue al alza
El precio de la vivienda mantiene su tendencia ascendente en España. Durante el primer trimestre de 2026, el país se situó entre los Estados de la Unión Europea con mayores incrementos interanuales.
En concreto, los precios registraron una subida del 12,8%, frente al 5,1% de media en la Unión Europea y el 4,7% contabilizado en la eurozona.
Detrás de esta evolución existen diferentes factores. Uno de ellos es la fortaleza de una demanda que continúa creciendo mientras la oferta disponible no aumenta al mismo ritmo.
Desde la pandemia también se ha producido un cambio en las preferencias de muchos compradores, que buscan viviendas de mayor tamaño, mejor ubicación o mejores prestaciones.
A ello se suma el crecimiento de la población, la compra de inmuebles por parte de extranjeros y el interés por la vivienda como activo refugio para determinados inversores.
Las condiciones de financiación también influyen en el comportamiento del mercado. Un escenario que, unido a la escasez de vivienda, mantiene la presión sobre los precios.
Parte de la demanda que no encuentra una opción asumible en el alquiler también termina trasladándose al mercado de compraventa, incrementando todavía más la competencia entre compradores.
Una oferta insuficiente
El desequilibrio entre oferta y demanda continúa siendo uno de los principales problemas del mercado inmobiliario español.
El alquiler supone alrededor del 35% de los ingresos netos de una familia media, mientras que el esfuerzo destinado a la compra se sitúa en torno al 25%.
Esta diferencia puede hacer que, para determinados hogares que tienen capacidad para acceder a financiación, pagar una hipoteca resulte más atractivo que continuar viviendo de alquiler.
Sin embargo, el problema no se limita al precio. También afecta directamente a quién puede acceder a una vivienda, dónde puede hacerlo y qué porcentaje de sus ingresos tiene que dedicar cada mes a pagarla.
La construcción de vivienda nueva tampoco ofrece una solución inmediata. Los proyectos necesitan años para desarrollarse y no siempre se concentran en las zonas donde existe una mayor demanda residencial o laboral.
Como consecuencia, buena parte de la presión continúa trasladándose hacia el parque de viviendas ya existente, tanto en alquiler como en compraventa.
Aunque los profesionales del sector ven difícil que se mantengan crecimientos de precios de dos dígitos, tampoco anticipan una caída generalizada.
El escenario más probable pasa por una ralentización del ritmo de crecimiento, pero no necesariamente por un descenso del precio de la vivienda mientras continúe el actual desequilibrio entre oferta y demanda.
