La vivienda se ha convertido en uno de los activos que más interés despiertan entre quienes buscan una forma de rentabilizar sus ahorros. Mientras los precios de compra y alquiler continúan condicionando las decisiones de millones de hogares, cada vez son más los particulares que contemplan el inmueble como una inversión a largo plazo.
Los últimos datos disponibles muestran la dimensión de este fenómeno. En España hay algo más de dos millones de contribuyentes que declaran ingresos procedentes del alquiler de inmuebles, una cifra que equivale aproximadamente a uno de cada diez contribuyentes del IRPF.
Uno de ellos es Salva, un antiguo creador de contenido que vivió una etapa de enorme éxito económico en YouTube. Después de perder prácticamente todos sus ingresos tras un accidente de coche y verse obligado a replantearse su situación financiera, encontró en el mundo empresarial y, especialmente, en el inmobiliario, una de sus vías para reconstruir su patrimonio.
De tocar fondo a tener seis pisos
Salva comenzó en internet cuando apenas tenía 14 años. Como muchos adolescentes que encontraron en YouTube una nueva forma de entretenimiento, empezó creando contenido hasta convertir aquella afición en una profesión.
Con el paso del tiempo, su canal creció, llegaron las colaboraciones y terminó formando parte de la Skuad Mansion, una de las comunidades de creadores de contenido que marcaron aquella etapa, con millones de visualizaciones por canal.
Su situación económica cambió por completo durante esos años. El éxito de sus vídeos y de sus colaboraciones con marcas hizo que llegara a ingresar grandes cantidades de dinero cada mes.
Según cuenta en el canal de YouTube de SOYWILLCOACH, hubo un momento en el que ganaba tanto que incluso le resultaba difícil encontrar en qué gastárselo.
Pero tener cada vez más dinero no se tradujo necesariamente en una mayor tranquilidad. Al contrario, la obsesión por las cifras y por mantener aquel nivel de ingresos comenzó a pasarle factura.
El cambio definitivo llegó después de un episodio que alteró por completo su situación profesional y económica. Salva sufrió un accidente de coche en Andorra mientras conducía su Aston Martin y, tras dar positivo en un control de alcoholemia, el caso adquirió una enorme repercusión mediática.
Las consecuencias fueron inmediatas. Según relata, las marcas con las que trabajaba dejaron de contar con él y sus ingresos procedentes de las redes sociales pasaron prácticamente de un día para otro a cero.
La fuente de dinero que durante años había sostenido su elevado nivel de vida desapareció, pero sus gastos no lo hicieron.
En aquel momento tenía alrededor de 10.000 euros en el banco y unos gastos fijos que rondaban los 8.000 euros mensuales entre hipotecas, alquileres y el salario de un empleado.
La situación le obligó a enfrentarse a una realidad que hasta entonces había podido evitar: podía haber ganado mucho dinero, pero también había construido una estructura de gastos que necesitaba de unos ingresos elevados y constantes para mantenerse.
Fue entonces cuando tuvo que empezar de nuevo. La solución no pasó por intentar recuperar inmediatamente su antigua vida en internet, sino por cambiar el modelo sobre el que había construido sus ingresos.
Salva comenzó a centrarse en el mundo empresarial y a buscar negocios que pudieran proporcionarle nuevas fuentes de ingresos.
Uno de los primeros pasos fue precisamente aprovechar la experiencia que ya había adquirido durante sus años como creador de contenido. El conocimiento de las redes sociales, la publicidad y el marketing digital terminó convirtiéndose en una herramienta para construir una nueva etapa profesional.
De ahí surgió cmedia, una agencia especializada en marketing Web3 y criptomonedas que actualmente constituye su principal fuente de ingresos activos.
La compañía trabaja, según explica, con clientes como Binance, DexTools o BitBase y desarrolla campañas de redes sociales, publicidad, estrategias de crecimiento y colaboraciones con influencers internacionales.
Las cifras que maneja actualmente están muy lejos de aquella etapa en la que dependía casi exclusivamente de su imagen en internet. Salva calcula que cmedia podría cerrar el año con una facturación de entre 1,9 y 2 millones de euros, con un margen de beneficio neto que sitúa alrededor del 25% después de descontar nóminas y comisiones.
Pero el marketing no es su única apuesta. También ha diversificado parte de su actividad hacia el sector del lujo con un proyecto de muebles artesanales fabricados en España.
Sin embargo, entre todas esas vías de negocio hay una que tiene para él un significado especial: el alquiler de vivienda.
El ladrillo que le dio tranquilidad
La inversión inmobiliaria no fue simplemente una nueva actividad que Salva descubrió después de abandonar YouTube. Parte de su estrategia patrimonial ya estaba relacionada con la vivienda y, cuando sus ingresos de las redes sociales desaparecieron, aquellos inmuebles adquirieron un valor que iba mucho más allá de su posible revalorización.
Mientras sus colaboraciones con marcas habían desaparecido, los pisos continuaban generando ingresos. Cada mes seguían entrando alquileres independientemente de que su situación profesional hubiese cambiado por completo.
Esa experiencia hizo que empezara a ver el inmobiliario de una manera diferente. Para él, una vivienda no es tanto una herramienta para hacerse rico rápidamente como una forma de proteger parte del dinero que ya se ha conseguido.
Su filosofía parte de una idea sencilla: si todo el patrimonio depende de un único negocio, una crisis puede poner en peligro toda la estructura económica.
Un propietario de 6 viviendas cuenta cómo funcionan sus inversiones.
En cambio, tener una parte del dinero convertida en activos inmobiliarios permite disponer de una fuente de ingresos recurrentes y, al mismo tiempo, mantener un patrimonio tangible.
Fue así como el ladrillo pasó a ocupar un lugar cada vez más importante en su estrategia. Actualmente tiene seis pisos en Andorra y un terreno en Cabo Verde, mientras que el valor conjunto de sus propiedades inmobiliarias, sin contar su última adquisición, se sitúa según sus cálculos entre 1,5 y 1,7 millones de euros.
Su primer piso fue un pequeño estudio de apenas 30 metros cuadrados en El Pas de la Casa, situado a unos dos minutos de las pistas de esquí. El inmueble estaba muy deteriorado y necesitaba una reforma importante, una circunstancia que permitió que el precio de compra fuese especialmente bajo.
Salva pagó solo 49.000 euros por aquella vivienda y posteriormente invirtió otros 20.000 euros para reformarla por completo. Una vez terminada la reforma, decidió ponerla en alquiler vacacional a través de plataformas como Airbnb.
Según sus propios cálculos, aquella primera inversión llegó a proporcionarle una rentabilidad anual del 30%. El resultado le animó a seguir buscando oportunidades similares y, durante un periodo de apenas un año, consiguió adquirir otros tres pisos.
La estrategia, sin embargo, ha cambiado con el mercado. El propio Salva sostiene que aquellos chollos que encontró al principio prácticamente han desaparecido de Andorra.
Los precios se han elevado considerablemente y localizar una vivienda que reúna un precio atractivo y unas buenas condiciones de rentabilidad requiere ahora mucho más tiempo.
Su experiencia con la última compra lo demuestra. Para encontrarla pasó dos años buscando de manera constante junto a inmobiliarias hasta dar con un ático en Canillo que consideró suficientemente interesante.
La vivienda tiene algo más de 50 metros cuadrados, dos habitaciones y plaza de garaje. El precio de compra fue de 230.000 euros y actualmente tiene una hipoteca cuya cuota se sitúa aproximadamente entre los 500 y los 600 euros mensuales.
El ático está alquilado por 1.100 euros al mes, aunque Salva considera que podría alcanzar los 1.300 euros si en el futuro cambia de inquilino. Además, después de la compra fue tasado en unos 260.000 euros.
Actualmente, las seis viviendas que posee generan, según las cifras que proporciona Salva, alrededor de 80.000 euros anuales de facturación bruta mediante el alquiler vacacional.
De esa cantidad, destina aproximadamente 32.000 euros al año al pago de las hipotecas. Él sitúa en unos 48.000 euros el dinero que le queda anualmente después de ese desembolso, una cantidad que describe como beneficio limpio procedente de sus propiedades.
