Agosto continúa dejando temperaturas muy elevadas en buena parte de España y, después de varias olas de calor, ventiladores y aires acondicionados funcionan durante horas en muchos hogares. El problema llega cuando ese uso continuado termina reflejándose en la factura de la luz.
De hecho, los expertos en eficiencia energética recuerdan que reducir un solo grado la temperatura seleccionada en el aire acondicionado puede incrementar alrededor de un 7 % su consumo.
Un dato que explica por qué cada vez existe más interés por encontrar otras formas de mantener la vivienda fresca.
Es aquí donde vuelven a ganar protagonismo las denominadas estrategias de protección pasiva. En lugar de generar frío utilizando electricidad, estas soluciones intentan impedir que el calor entre en casa desde el principio.
Y una de ellas lleva décadas formando parte del paisaje de balcones y ventanas españoles. Se trata de la persiana alicantina, un elemento tradicional que arquitectos y expertos en sostenibilidad están recuperando por una razón muy sencilla: crea sombra antes de que la radiación solar alcance el cristal.
Por qué las persianas alicantinas ayudan a enfriar
La arquitecta Julia Ayuso, exdirectora de la primera Escuela de Sostenibilidad en España, dedicaba precisamente una publicación en sus redes sociales a este elemento tradicional, al que define como una forma de "ingeniería climática de bajo coste".
Su funcionamiento se basa en un principio muy sencillo: cuanto antes se detenga la radiación solar, menos calor llegará al interior. Por eso, colocar la protección en el exterior resulta mucho más eficaz que recurrir únicamente a cortinas o estores interiores.
"Si la protección está dentro, el calor ya ha entrado y se queda. Si está fuera, ni siquiera llega", explica Ayuso en La Vanguardia. La diferencia puede ser considerable. Según señala la arquitecta, una misma tela utilizada como protección puede permitir la entrada de casi siete veces menos calor cuando se coloca por fuera de la ventana que cuando permanece en el interior.
Pero la persiana alicantina tiene otra particularidad interesante. Al bajarla, las lamas proporcionan sombra sin cerrar completamente la vivienda, permitiendo mantener cierta entrada de luz y favorecer el movimiento del aire.
Esto hace que pueda utilizarse con las ventanas abiertas y aprovechar la ventilación natural. Una combinación especialmente interesante al final del día, cuando la temperatura exterior comienza a bajar y interesa expulsar el calor acumulado dentro de casa.
Las ventanas donde más se nota su efecto
La orientación de la vivienda tiene mucho que decir. Las ventanas orientadas al oeste son especialmente problemáticas durante el verano porque reciben directamente el sol de las últimas horas de la tarde.
A diferencia del mediodía, cuando el sol se encuentra mucho más alto y determinados aleros o balcones pueden proporcionar sombra, por la tarde la radiación llega con un ángulo más bajo y consigue penetrar profundamente en las habitaciones.
Precisamente en estos huecos resulta especialmente útil disponer de una protección exterior que pueda cubrir toda la ventana. Evitar que el sol alcance directamente el cristal reduce la cantidad de calor que posteriormente tendrá que combatir el aire acondicionado.
También puede resultar una solución interesante en pisos construidos entre las décadas de los 60 y los 90 que cuentan con un aislamiento limitado. Instalar una persiana exterior requiere una intervención mucho menor que afrontar una rehabilitación energética completa.
Cómo instalar correctamente una persiana alicantina
Más allá de elegir madera, PVC u otros acabados, desde el punto de vista térmico resulta especialmente importante dónde y cómo se coloca. Debe instalarse por el exterior y permitir que el aire pueda circular.
También conviene apostar por colores claros, capaces de reflejar una mayor cantidad de radiación. Los materiales naturales, como la madera, la caña o el esparto, aportan además ese acabado mediterráneo que explica buena parte del renovado interés decorativo por estas soluciones.
Al instalarla, es recomendable dejar cierta separación entre la persiana y el cristal. Ese pequeño espacio permite que el aire circule y evita que el calor quede concentrado directamente junto a la ventana.
El anclaje también debe ser resistente, especialmente en pisos elevados o fachadas muy expuestas al viento. Y si se vive en una comunidad de propietarios, conviene consultar previamente las normas del edificio, ya que su colocación puede afectar a la estética exterior de la fachada.
Hasta 8 grados menos dentro de casa
Más allá de recuperar una solución tradicional, diferentes investigaciones han analizado el efecto que tienen las protecciones solares exteriores sobre las necesidades de refrigeración de los edificios.
Un estudio de la Universidad del País Vasco realizado sobre aulas en un clima como el de Madrid observó que utilizar protección solar exterior puede reducir de forma importante la energía necesaria para refrigerar los espacios.
Desde la empresa Persianas Alicantinas Baratas apuntan incluso que con estas soluciones se "pueden reducir hasta 8 grados la temperatura del interior", aunque el resultado final dependerá de factores como la orientación, el aislamiento y las características de cada vivienda.
La OCU también ha destacado el potencial de los sistemas exteriores de protección solar para contener el consumo energético, situando el posible ahorro en la factura eléctrica hasta en un 10%.
El arquitecto, product designer y cofundador de Dcala Studio Alberto Sánchez recuerda en Arquitectura y Diseño que "en el paisaje mediterráneo y en España "casi" en general, donde la luz del sol es a la vez un regalo y un desafío, la búsqueda del frescor interior se ha convertido en un arte ancestral".
Una tradición en la que precisamente las persianas han desempeñado un papel protagonista. Como señala Sánchez, "las tradicionales persianas alicantinas – esos guardianes de madera o PVC que protegen ventanas y balcones – han sido durante siglos la solución por excelencia".
Y quizá ahí esté la razón de su regreso. Frente a depender únicamente del aire acondicionado, recuperar una solución sencilla que proporciona sombra, permite ventilar y apenas consume energía puede convertirse en un complemento especialmente interesante para mantener la casa más fresca durante los días más calurosos.
