Uno de los conflictos más frecuentes en las comunidades de vecinos tiene que ver con la invasión de las plazas de garaje, una situación que puede generar molestias y enfrentamientos entre propietarios.
En estos casos, lo más recomendable es tratar de resolver el problema por la vía interna antes de recurrir a los tribunales, evitando que una disputa por unos centímetros termine convirtiéndose en un conflicto mayor.
El administrador de fincas Álex Nasu ha abordado este asunto en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok (@alexcomunidades), donde explica qué se puede hacer cuando un vecino ocupa parte de una plaza ajena.
Según señala, en determinados supuestos y cuando la conducta afecta a la comunidad o a elementos comunes, la comunidad de propietarios puede llegar a emprender acciones legales contra el infractor.
Cómo actuar ante una invasión
Antes de acudir a la vía judicial, Nasu recomienda poner los hechos en conocimiento del presidente de la comunidad para que se envíe un requerimiento formal al vecino infractor.
En este escrito se le debe solicitar que cese en su conducta y advertirle de que, si continúa invadiendo el espacio ajeno o las zonas comunes, podrían iniciarse las correspondientes acciones legales.
Además, la normativa procesal actual potencia el recurso a medios adecuados de solución de controversias (MASC), como la negociación o la mediación, antes de acudir a los tribunales en determinados procedimientos civiles.
Estas alternativas permiten intentar alcanzar un acuerdo entre las partes y, al mismo tiempo, pueden servir para acreditar que se ha buscado una solución extrajudicial antes de presentar una demanda.
Las invasiones de las plazas de garaje suelen producirse cuando un vehículo sobrepasa las líneas que delimitan el aparcamiento o ocupa parte de las zonas comunes destinadas a la circulación y las maniobras.
Por este motivo, es recomendable que el requerimiento al infractor quede por escrito, ya que puede servir como prueba de que se le solicitó previamente que pusiera fin a la conducta.
Si el problema persiste, habrá que determinar quién está legitimado para actuar judicialmente en función del espacio afectado y de las circunstancias concretas.
Si la invasión afecta a zonas o elementos comunes, la comunidad puede intervenir y, cuando corresponda, emprender acciones tras la aprobación de la junta de propietarios.
En cambio, si el conflicto se limita exclusivamente a dos plazas de propiedad privada, será normalmente el propietario perjudicado quien tenga que reclamar directamente frente al vecino que invade su espacio.
Vías legales frente al vecino
Existen diferentes mecanismos legales para hacer frente a estas situaciones, aunque la vía adecuada dependerá de la gravedad, la reiteración y las características de cada caso.
Una de las posibilidades es la acción de cesación prevista en el artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) cuando concurren los requisitos establecidos en la norma para las actividades prohibidas, dañosas, molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas.
La comunidad puede exigir el cese de este tipo de conductas y, si procede, acudir posteriormente a los tribunales siguiendo el procedimiento previsto en la Ley de Propiedad Horizontal.
Cuando la invasión afecta exclusivamente a una plaza privativa, el propietario perjudicado también puede recurrir a las acciones civiles correspondientes para defender su derecho de propiedad o posesión.
En situaciones especialmente graves también puede entrar en juego la vía penal. El artículo 245.2 del Código Penal, y no del Código Civil, castiga determinadas conductas de ocupación sin autorización de inmuebles que no constituyan morada.
No obstante, la aplicación de este precepto a un conflicto entre plazas de garaje dependerá de las circunstancias concretas y de que la conducta reúna los requisitos exigidos para ser considerada delito de usurpación.
En cualquier caso, todos los usuarios del garaje deben respetar tanto los límites de las plazas como los viales, zonas de maniobra y demás elementos comunes.
Otros usos de la plaza de garaje
Más allá de las invasiones entre vecinos, otra duda frecuente tiene que ver con qué se puede guardar o aparcar dentro de una plaza de garaje.
Uno de los casos más habituales es utilizar parte del espacio como trastero. Algunos propietarios colocan armarios, baúles u otros objetos cuando disponen de espacio libre junto al vehículo.
Sin embargo, hacerlo no depende únicamente de las normas de la comunidad. También hay que tener en cuenta la normativa municipal, las condiciones de la licencia del garaje y las exigencias de seguridad y protección contra incendios que resulten aplicables.
Por este motivo, antes de convertir una plaza de aparcamiento en una zona de almacenamiento es recomendable consultar las normas comunitarias y comprobar las limitaciones legales existentes.
También es frecuente aparcar bicicletas o patinetes eléctricos junto al coche o instalar soportes para aprovechar alguna de las paredes próximas a la plaza.
De nuevo, habrá que consultar los estatutos y las normas internas de la comunidad, además de respetar la normativa que resulte aplicable en materia de seguridad.
En cualquier caso, los objetos o vehículos deben mantenerse dentro de los límites de la plaza, sin invadir zonas comunes, dificultar las maniobras ni obstaculizar las vías de circulación o evacuación.
Respetar estos límites y las normas de convivencia es fundamental para evitar que el uso de una plaza de garaje termine convirtiéndose en una fuente permanente de conflictos entre vecinos.
