Con la llegada del calor y la subida de los termómetros en la mayor parte del país durante el mes de agosto, el aire acondicionado se hace más necesario que nunca en muchos hogares españoles cuando se trata de sobrellevar el verano. De hecho, durante este mes es cuando más aumenta la compra de estos equipos y también el número de instalaciones en viviendas.
Pero comprar uno de estos aparatos de aire acondicionado solo es una parte del proceso. La realidad es que su instalación está sometida a una normativa específica y hacerlo por cuenta propia o recurrir a una persona que no disponga de la habilitación necesaria puede acabar suponiendo un problema mucho mayor que el ahorro inicial.
El motivo está principalmente en el funcionamiento de estos sistemas. Muchos equipos de climatización contienen gases fluorados que requieren una manipulación adecuada tanto por su impacto medioambiental como por los riesgos que puede ocasionar una instalación incorrecta.
Una fuga de refrigerante, una conexión defectuosa o una mala colocación del equipo pueden generar problemas que van desde daños en la propia instalación hasta desperfectos en el inmueble.
Por ello, la legislación establece una serie de requisitos que deben cumplirse durante el montaje.
Quién puede instalar un aire acondicionado
Entre las normas que regulan este tipo de trabajos se encuentra el Real Decreto 115/2017, relativo a los gases fluorados, junto con el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE).
La normativa exige que determinadas operaciones relacionadas con estos equipos sean realizadas por profesionales y empresas que cuenten con la certificación correspondiente. De esta manera, no basta con saber instalar el aparato: también es necesario disponer de la habilitación exigida para manipular los refrigerantes.
Este requisito afecta igualmente al propietario que compra el equipo. Antes de contratar la instalación conviene comprobar que el profesional o la empresa elegida cumple con las condiciones legales necesarias y que puede proporcionar la documentación correspondiente.
Las responsabilidades, además, no recaen únicamente sobre quien realiza el montaje. Dependiendo del incumplimiento, pueden alcanzar al comprador que encarga una instalación irregular, al profesional que trabaja sin la certificación necesaria e incluso al establecimiento que comercializa determinados equipos sin comprobar posteriormente que se han instalado conforme a la normativa.
Las multas pueden alcanzar miles de euros
Las consecuencias económicas varían dependiendo de la gravedad de la infracción. Los incumplimientos relacionados con documentación o determinados requisitos administrativos pueden dar lugar a sanciones de cientos de euros.
La cuantía puede aumentar considerablemente cuando existen irregularidades más graves relacionadas con la manipulación de los gases fluorados, la ausencia de las habilitaciones necesarias o daños derivados de una instalación incorrecta. En determinados supuestos, las sanciones pueden alcanzar varios miles de euros.
Pero la normativa sobre refrigerantes no es el único aspecto que debe tenerse en cuenta. La ubicación del aparato también puede estar condicionada por las ordenanzas municipales y por las normas que regulan las comunidades de propietarios.
Esto cobra especial importancia cuando la unidad exterior debe colocarse en una fachada, patio u otro elemento que pueda considerarse común. Dependiendo de las características del edificio y del municipio, pueden existir limitaciones sobre dónde colocarla o ser necesaria una autorización previa.
Por todo ello, antes de instalar un aire acondicionado conviene comprobar tanto los requisitos técnicos como las normas de la comunidad y del ayuntamiento correspondiente. Recurrir a un profesional habilitado no solo garantiza una instalación adecuada, sino que también permite evitar problemas administrativos y posibles sanciones posteriores.
