Reducir el importe de la factura eléctrica es uno de los principales objetivos de muchos hogares, especialmente durante el verano. Las altas temperaturas disparan el uso del aire acondicionado y, con él, el consumo de electricidad.
Sin embargo, el horario más barato para utilizar estos equipos ya no es el mismo de hace unos años. Las olas de calor han cambiado el comportamiento del mercado eléctrico y han provocado un encarecimiento de la electricidad durante la madrugada.
Así lo explica Danny Salazar, director general del comparador Hello Watt en España, quien advierte de que muchos consumidores siguen aplicando hábitos que antes permitían ahorrar, pero que hoy pueden aumentar el coste de la factura.
El experto asegura que mantener el aire acondicionado encendido durante toda la noche ya no es la mejor estrategia, especialmente para quienes tienen una tarifa regulada (PVPC) o una tarifa indexada, cuyo precio varía cada hora.
En los momentos de mayor tensión del sistema eléctrico, el precio puede acercarse a los 20 céntimos por kWh, prácticamente el doble de lo habitual durante la madrugada en otras épocas del año.
Por ello, Salazar recomienda evitar el uso del aire acondicionado entre las 00:00 y las 08:00 horas, una franja que tradicionalmente era la más económica, pero que ha dejado de serlo durante los episodios de calor extremo.
Más consumo por la noche
El principal motivo de este cambio son las llamadas noches tropicales. Las elevadas temperaturas hacen que millones de hogares mantengan encendido el aire acondicionado o el ventilador mientras duermen, elevando la demanda eléctrica durante la madrugada.
Según los datos analizados por Hello Watt, el consumo en las horas valle ha aumentado un 12,7% respecto a la media registrada entre enero y el 17 de julio.
A ello se suma otro factor determinante. Las olas de calor suelen ir acompañadas de menos viento, lo que reduce la producción de energía eólica precisamente durante las horas nocturnas.
Los expertos indican que la generación eólica cae un 28,1% durante la madrugada respecto a la media registrada entre enero y julio, justo cuando aumenta el consumo de los equipos de climatización.
La combinación de una demanda más elevada y una menor producción de energías renovables obliga al sistema eléctrico a recurrir con mayor frecuencia a tecnologías más caras para cubrir el consumo.
Como consecuencia, el precio de la electricidad aumenta durante la noche, motivo por el que Salazar aconseja evitar el uso del aire acondicionado en esa franja siempre que sea posible.
Por qué baja de día
Aunque durante el verano el consumo también crece durante las horas diurnas, incluso un 16,5% respecto a la media anual, el impacto sobre el precio de la electricidad es mucho menor.
La razón está en la energía solar. La elevada producción fotovoltaica de las horas centrales del día permite cubrir gran parte de la demanda adicional y ayuda a contener el precio de la luz.
Durante la madrugada, en cambio, esa fuente de generación desaparece. Si además el viento sopla con menor intensidad, el sistema debe recurrir a los ciclos combinados de gas para garantizar el suministro.
El coste de esta tecnología también se ha visto afectado por la evolución del mercado del gas. Desde el inicio del conflicto en Irán el pasado febrero, el precio del gas natural en el mercado ibérico (MIBGAS) se mantiene por encima de los niveles registrados a principios de año.
Al depender más del gas durante la noche, cualquier incremento en su precio termina trasladándose al coste de la electricidad.
Quién paga más
Este cambio afecta especialmente a quienes tienen contratada la tarifa regulada (PVPC) o una tarifa indexada, ya que el precio que pagan depende directamente de la evolución del mercado mayorista.
De hecho, mientras el precio de la electricidad apenas aumenta un 4,5% durante las horas centrales del día, el incremento alcanza el 30,6% durante la madrugada, una diferencia que puede tener un impacto importante en la factura mensual.
Por este motivo, Danny Salazar recomienda revisar periódicamente la tarifa contratada y adaptarla a los hábitos reales de consumo. Elegir la opción más adecuada y modificar el horario de uso de los equipos de climatización puede traducirse en un ahorro significativo al final de cada mes.
