Durante décadas, la bañera fue el elemento protagonista de la mayoría de los baños españoles. Sin embargo, los cambios en los hábitos de vida, la necesidad de aprovechar mejor el espacio y la búsqueda de soluciones más cómodas hicieron que el plato de ducha acabara imponiéndose en millones de hogares.
Las reformas de los últimos años han demostrado que el baño ya no se concibe únicamente como un espacio funcional. Cada vez cobra más importancia el diseño, la accesibilidad y la sensación de amplitud, factores que han impulsado la aparición de nuevas propuestas que buscan mejorar lo que hasta ahora parecía el estándar.
Ahora, arquitectos, interioristas y profesionales de las reformas apuntan a una nueva evolución. Aunque el plato de ducha seguirá presente, el modelo convencional empieza a perder protagonismo frente a un sistema que integra completamente la ducha en el suelo del baño y que ya se ha convertido en una de las tendencias más demandadas.
La ducha italiana, el diseño que gana terreno
El cuarto de baño continúa evolucionando al ritmo de las nuevas tendencias en interiorismo. Lo que hace apenas unos años supuso una auténtica revolución, sustituir la bañera por un plato de ducha, empieza a dar paso a una nueva transformación que busca combinar funcionalidad, seguridad y diseño.
Según coinciden numerosos interioristas y especialistas en reformas, el denominado modelo italiano o walk-in shower será uno de los grandes protagonistas de los baños durante 2026.
Aunque popularmente se habla de que el plato de ducha "desaparecerá", la realidad es que no deja de existir. Lo que cambia es su concepción.
En lugar de instalar una pieza elevada o claramente diferenciada del resto del baño, la ducha pasa a integrarse directamente en el pavimento, creando una superficie continua que ofrece una estética mucho más limpia y moderna.
Esta solución elimina uno de los elementos más característicos del plato de ducha tradicional: el pequeño escalón o desnivel que separa la zona de baño del resto de la estancia.
En la ducha italiana el suelo mantiene prácticamente la misma altura, incorporando únicamente una ligera inclinación casi imperceptible que dirige el agua hacia el sistema de desagüe.
Ese diseño continuo aporta una sensación visual de mayor amplitud, especialmente cuando se utiliza el mismo revestimiento cerámico en todo el baño. Al desaparecer las interrupciones del pavimento, la estancia parece más grande y luminosa, una característica especialmente valorada tanto en viviendas nuevas como en reformas integrales.
Otra diferencia importante es la eliminación de la mampara tradicional. La ducha italiana apuesta por espacios abiertos o, como mucho, por un único panel fijo de cristal que protege parcialmente de las salpicaduras sin cerrar completamente la zona de baño.
De esta manera se consigue una imagen mucho más minimalista y se reducen también algunos de los inconvenientes habituales de las mamparas convencionales.
Uno de ellos es la acumulación de cal, restos de jabón y suciedad en perfiles, raíles y juntas. Al prescindir de estos elementos o reducirlos al mínimo, la limpieza resulta más sencilla y el mantenimiento disminuye con el paso del tiempo.
Además, la ausencia de mecanismos móviles evita averías relacionadas con puertas correderas o bisagras.
La accesibilidad es otra de las razones que explican el creciente interés por este sistema. Al no existir un escalón de entrada, se reduce considerablemente el riesgo de tropiezos, algo especialmente útil para personas mayores, personas con movilidad reducida o familias que buscan una vivienda preparada para todas las etapas de la vida.
Para garantizar que el agua no se extienda por el resto del baño, la instalación incorpora un pavimento con una pendiente cuidadosamente calculada y un sistema de drenaje lineal o puntual capaz de evacuar el agua con rapidez.
Cuando la ejecución se realiza correctamente, la ducha funciona con total normalidad sin necesidad de recurrir a un plato elevado.
Desde el punto de vista estético, la ducha italiana también ofrece un alto grado de personalización. Algunos propietarios prefieren utilizar exactamente el mismo suelo en toda la estancia para reforzar esa sensación de continuidad, mientras que otros optan por emplear baldosas diferentes dentro de la zona de ducha para delimitar visualmente el espacio sin romper la integración.
Inconvenientes de la ducha italiana
No obstante, esta alternativa también presenta algunos inconvenientes que conviene tener en cuenta antes de iniciar una reforma. El primero es el económico.
Su instalación suele requerir una inversión superior a la de un plato de ducha convencional, ya que implica modificar el pavimento, adaptar el sistema de evacuación del agua y realizar una impermeabilización especialmente cuidada.
A ello se suma que no todos los baños permiten este tipo de instalación con facilidad. En viviendas donde existe poca altura disponible bajo el suelo o donde el espacio es muy reducido, ejecutar correctamente una ducha italiana puede resultar más complejo o incluso obligar a realizar obras de mayor envergadura.
Precisamente por ello, los especialistas recomiendan estudiar cada caso de forma individual antes de tomar una decisión. Factores como el presupuesto, la distribución del baño, el estado de las instalaciones o el tipo de vivienda condicionan la viabilidad del proyecto.
