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Juan del Val y Nuria Roca forman una de las parejas más consolidadas y reconocibles de la televisión española. Después de casi 30 años de relación, 25 de matrimonio y tres hijos en común, ambos siguen transmitiendo la misma complicidad que marcó el inicio de su historia.

Todo comenzó a finales de los años noventa, cuando del Val quedó fascinado al ver a Nuria Roca en televisión y buscó la manera de entrevistarla. Aquella conversación terminó con un viaje improvisado al aeropuerto y con el periodista perdiendo su último vuelo para seguir compartiendo tiempo con ella.

Desde entonces han atravesado todo tipo de etapas, tanto personales como profesionales, siempre desde una filosofía que ambos han definido en numerosas ocasiones: elegirse cada día. Esa forma de entender el matrimonio, basada en la libertad, la confianza y los acuerdos, también se refleja en la manera en la que organizan su hogar y en cómo afrontan el reparto de responsabilidades familiares.

La corresponsabilidad como base de su vida familiar

Hablar de Juan del Val y Nuria Roca es hacerlo de una pareja que nunca ha tenido inconveniente en debatir públicamente sobre su forma de entender la convivencia. En sus intervenciones televisivas es habitual que mezclen humor, ironía y experiencias personales para abordar cuestiones cotidianas, desde la educación de sus hijos hasta las tareas domésticas.

Precisamente una de esas conversaciones volvió a poner sobre la mesa un asunto que sigue generando debate en numerosos hogares: quién asume el cuidado de la casa y de los hijos cuando las circunstancias familiares lo requieren.

Juan del Val recordó cómo hace aproximadamente dos décadas su situación resultaba poco habitual porque era él quien permanecía más tiempo en casa ocupándose de los niños mientras Nuria desarrollaba buena parte de su actividad profesional.

"Mi caso hace 20 años era muy extraño, pero ahora que un hombre se quede en casa con los niños ya no lo es", explicó el escritor.

Durante muchos años el cuidado de los hijos y las tareas domésticas estuvieron asociados casi exclusivamente a la figura femenina. Sin embargo, la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral y la evolución de la sociedad han impulsado un modelo mucho más igualitario en el que las responsabilidades se reparten en función de las necesidades de cada familia y no del género.

Hoy resulta cada vez más frecuente que sea el padre quien reduzca su jornada, solicite permisos de conciliación o permanezca en casa si la organización familiar así lo necesita.

Nuria Roca comparte esa misma visión. La presentadora ha defendido en distintas ocasiones que el reparto de responsabilidades no debe responder a roles previamente establecidos, sino a acuerdos alcanzados por la pareja.

Para ella, la organización doméstica es una cuestión de logística, disponibilidad y entendimiento, más que de quién debe asumir determinadas funciones por ser hombre o mujer.

Esa filosofía también quedó reflejada durante una conversación televisiva en la que Juan del Val lanzó una pregunta que rápidamente llamó la atención del público. Mirando a su esposa, comentó: "¿Cuántas veces en los 26 años que llevamos juntos has sacado la basura? Ya os lo digo yo: cero".

La frase provocó las risas del plató, aunque también sirvió para ilustrar una realidad que muchas parejas reconocen. La corresponsabilidad no implica necesariamente que ambos hagan exactamente las mismas tareas, sino que exista un reparto acordado en el que cada uno asuma determinadas responsabilidades y ambos contribuyan al funcionamiento del hogar.

Lejos de convertir ese comentario en una competición sobre quién hace más, ambos aprovecharon el momento para mostrar que la convivencia se construye sobre acuerdos que evolucionan con el paso del tiempo.

Hay tareas que uno realiza con mayor frecuencia, otras que asume el otro miembro de la pareja y muchas que cambian según las circunstancias familiares o laborales.

El secreto de un matrimonio duradero

Su trayectoria también demuestra que una relación duradera no está exenta de dificultades. A lo largo de casi tres décadas juntos han vivido momentos especialmente felices, como el nacimiento de sus tres hijos o los éxitos profesionales de ambos, pero también etapas más complicadas, entre ellas proyectos empresariales que no salieron como esperaban.

Lejos de ocultar esas experiencias, ambos las han compartido públicamente en numerosas ocasiones, mostrando que el éxito de una pareja no consiste en evitar los problemas, sino en encontrar la manera de afrontarlos juntos.

También han hablado con total libertad sobre los rumores que durante años han rodeado su relación, especialmente aquellos relacionados con las etiquetas que se les han atribuido.

Nuria Roca ha insistido en distintas entrevistas en que nunca ha sentido la necesidad de definir públicamente cómo es su matrimonio, defendiendo que cada pareja establece los compromisos que considera adecuados y que son esas personas, y nadie más, quienes deciden cómo construir su relación.