Las altas temperaturas ya forman parte del día a día para millones de hogares en España y, con ellas, vuelve una de las principales preocupaciones de cada verano: cómo mantener la casa fresca sin que la factura de la luz se dispare.
Y es que, aunque el aire acondicionado sigue siendo el sistema más utilizado para combatir el calor, cada vez más personas buscan alternativas que permitan reducir el consumo energético sin renunciar al confort.
En este contexto, el ventilador de techo ha ganado protagonismo como una de las opciones más eficientes para refrescar una vivienda.
Además, de consumir mucha menos electricidad que un equipo de climatización, permite mejorar la sensación térmica de forma constante y, en muchos modelos, también incorpora iluminación, lo que evita instalar dos dispositivos diferentes en una misma estancia.
Quien defiende esta solución es el ingeniero Daniel Beguería, que en La Vanguardia explica que este tipo de ventiladores pueden convertirse en un gran aliado durante el verano. De hecho, asegura que su funcionamiento combinado con el aire acondicionado permite mantener el mismo nivel de confort utilizando menos energía.
Consigue una menor sensación térmica
Aunque muchas personas piensan que un ventilador enfría el ambiente, su funcionamiento es muy distinto al de un aire acondicionado. Estos aparatos no reducen la temperatura del aire, sino que generan una corriente que hace que el cuerpo perciba una mayor sensación de frescor.
Este efecto tiene respaldo científico. De hecho, una investigación publicada en la revista The Lancet Planetary Health concluyó que el uso de ventiladores puede aumentar la tolerancia del organismo al calor entre tres y cuatro grados. En la práctica, esto significa que una habitación puede seguir resultando confortable incluso con temperaturas cercanas a los 30 grados siempre que exista una buena circulación del aire.
Precisamente por ello, utilizar un ventilador permite ajustar el aire acondicionado a una temperatura algo más alta y reducir así el consumo eléctrico sin perder comodidad.
El ventilador de techo, la mejor opción
En el mercado existen ventiladores de distintos formatos. Los de torre suelen ser una buena alternativa para viviendas pequeñas o para quienes necesitan mover el aparato entre diferentes habitaciones. Los modelos de pie, por su parte, destacan por su precio más económico y por ofrecer una solución rápida para momentos puntuales.
Sin embargo, Daniel Beguería considera que los ventiladores de techo reúnen más ventajas para un uso habitual. Consumen muy poca electricidad y distribuyen el aire de forma uniforme por toda la estancia.
Además, al quedar instalados en el techo, no ocupan espacio útil dentro de la vivienda y proporcionan una sensación de confort más homogénea que otros modelos portátiles.
Qué revisar antes de instalarlo
A la hora de colocar un ventilador de techo, el ingeniero recomienda comprobar si la habitación dispone de un punto de luz en el centro. Según explica, "suele facilitar mucho el trabajo", ya que simplifica la instalación del aparato.
También aconseja tener en cuenta el uso que tendrá cada estancia antes de elegir un modelo concreto. En un dormitorio, por ejemplo, puede resultar más interesante optar por un ventilador silencioso, mientras que en un salón amplio quizá sea preferible priorizar una mayor potencia para mover el aire de forma más eficaz.
El ingeniero insiste en que no basta con escoger cualquier modelo. "Lo importante es elegir bien el tamaño y comprobar la altura libre del techo", señala. A ello se suma la importancia de valorar aspectos como el aislamiento de la vivienda, su orientación o incluso la distribución de los muebles, ya que todos estos factores influyen en la forma en la que el aire circula por la estancia y, por tanto, en la eficacia del ventilador.
Qué pasa si no existe falso techo
Eso sí, el ingeniero recuerda que no todas las viviendas presentan las mismas condiciones para instalar un ventilador de techo. En aquellos pisos donde no existe falso techo, propone una solución que ofrece un mejor acabado estético a largo plazo.
La recomendación pasa por utilizar un cable triplano homologado y empotrarlo mediante una pequeña roza que comunique la caja de empalme con el punto donde se colocará el ventilador. Aunque esta opción implica realizar una pequeña obra, permite ocultar completamente el cableado y conseguir un resultado más limpio y duradero.
La alternativa consiste en llevar el cable mediante una canaleta visible hasta el punto de luz más cercano, una solución más sencilla, aunque menos estética. Por último, Beguería aconseja cuidar el acabado de la instalación y reforzar la zona antes de cubrirla con yeso para reducir el riesgo de que aparezcan grietas con el paso del tiempo.
Unos pequeños detalles que, según explica, ayudan a que la instalación tenga una mayor durabilidad y el ventilador pueda ofrecer el mejor rendimiento durante muchos veranos.
