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La reforma de las cocinas ha sufrido un notable encarecimiento que ya notan los ciudadanos desde hace años. Este tipo de obras ha pasado de ser opciones asumibles a un momento en el que requieren de una inversión muy superior a la que había que realizar antaño.

Una reforma de cocina estándar de 7 metros cuadrados tenía hasta hace unos años un coste de entre 6.000 y 9.000 euros, con opciones más ajustadas que conseguían rebajar el importe final, pero el coste actual es notablemente superior.

Los arquitectos y empresas del sector aseguran que una cocina que antes costaba 6.000 euros reformar, ahora ya supera los 10.000 euros en España, pudiendo llegar incluso a alcanzar los 16.000 euros según los materiales y acabados elegidos. Los datos reflejan un aumento del 50% en los presupuestos para reformas de cocina.

Por qué reformar la cocina cuesta más

El incremento del precio de las reformas de cocinas y otras estancias del hogar tiene que ver con una combinación de factores que influyen de forma directa en el coste final. Uno de los más notables y evidentes es la subida del coste de los materiales.

Algunos elementos como encimeras, azulejos, sistemas de fontanería o la instalación eléctrica han visto aumentados sus precios de forma considerable y continuada por la inflación y el encarecimiento de las materias primas.

También ha aumentado el coste de la mano de obra, motivada, entre otras cosas, por la escasez de profesionales cualificados en el sector de la construcción. Todo ello se hace notar en el presupuesto final de la reforma, que ya no solo depende de los materiales, sino también del coste de los especialistas.

Otro punto importante es la logística, ya que el transporte de materiales, sobre todo en el caso de los importados o de gama media-alta, ha aumentado su precio. Esa subida que incrementa el coste se traslada al cliente final, elevando el presupuesto de la reforma.

Como indican los expertos, este encarecimiento no es algo puntual, sino que se trata de un cambio estructural, por lo que, ante la transformación del mercado, será complicado que se vuelva a los niveles de precios anteriores a la subida.

El diseño influye en el precio final

Más allá de los costes a nivel técnico que hay que afrontar en la reforma, hay otras cuestiones que explican el motivo por el que reformar una cocina hoy en día es más caro que lo que era hace unos años atrás, y tiene que ver mucho con las preferencias de los consumidores.

Las cocinas han pasado de ser estancias del hogar puramente funcionales para convertirse en muchos casos en el epicentro del hogar, apostando por diseños abiertos y con una estética cuidada, en la que cada detalle es seleccionado con cuidado.

Cada vez es más frecuente optar por muebles a medida, encimeras de porcelánico o cuarzo, iluminación LED integrada o electrodomésticos de alta gama que elevan el presupuesto final notablemente con respecto a una reforma básica.

Actualmente, pasar de una cocina sencilla a una gama media puede situar el presupuesto entre los 7.000 y los 10.000 euros, pero si se opta por acabados más premium, se pueden superar ampliamente los 12.000 euros.

Todo ello supone que cada vez es más complicado encontrar reformas de cocina por 6.000 euros, que era mucho más común hace apenas unos años. Los precios han subido y todo apunta a que continuarán en niveles altos.

Por este motivo, los expertos aconsejan planificar con detalle, comparando entre diferentes presupuestos y analizando cada una de las partidas antes de comenzar la reforma. Entender bien cómo se invierte cada euro es clave para evitar sorpresas.

Claves para gastar menos

Para quienes quieren ahorrar en la reforma de su cocina, existen varias estrategias y formas de conseguirlo, siendo una de ellas la de conservar la distribución original, que, como explican los expertos, es una manera de optimizar el presupuesto sin comprometer la funcionalidad.

Respetando la zona de cocción, frigorífico y fregadero y permitiendo una cómoda circulación, se puede conseguir un gran ahorro, evitando modificar instalaciones de gas, fontanería, electricidad o extracción, que frecuentemente suponen una partida elevada del presupuesto.

Por otro lado, es recomendable optar por mobiliario con modulación estándar en lugar de por opciones hechas totalmente a medida, que encarecen considerablemente la reforma. En algunos casos, mantener la estructura de los muebles y renovar únicamente los frentes, o pintarlos, puede ser suficiente para mejorar el aspecto sin grandes desembolsos.

También hay quienes sostienen que es necesario adoptar una adecuada estrategia lumínica, con difusores lineales bajo los muebles altos sobre encimera o iluminación puntual bien dirigida, lo que permite poder crear un ambiente funcional sin necesidad de recurrir a luminarias mucho más caras.

No obstante, aunque hay formas de ahorrar, los expertos tienen claro que hay aspectos en los que no se debe escatimar para conseguir una cocina duradera y funcional. La encimera es una de ellas, siendo clave elegir un material resistente a golpes, abrasión, rayaduras y agentes químicos, como el compactado de cuarzo, porcelánicos o piedra natural.

También es importante invertir en buenos herrajes, que son claves para la vida útil del mobiliario. Otro punto clave es la planificación del almacenaje interior, tratando de aprovechar al máximo el espacio con soluciones que faciliten el orden y el acceso para mejorar la eficiencia del día a día.