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El precio de construir o reformar una vivienda continúa aumentando en España. El encarecimiento del cemento, el acero, el hormigón y otros materiales básicos está obligando a muchas empresas a revisar presupuestos que habían entregado apenas unos meses antes.

Kike Urdiales, constructor especializado en piscinas, ha mostrado en sus redes sociales uno de los casos que mejor refleja esta situación. Una obra presupuestada seis meses atrás se había encarecido en 2.800 euros cuando el cliente decidió retomarla.

"Me llama un cliente y me pregunta: 'Kike, ¿cómo me puedes subir en seis meses el presupuesto 2.800 euros?'. Y digo: 'Sí, la verdad que tienes toda la razón del mundo'", relata el profesional.

El constructor reconoce que finalmente perdió el proyecto. El cliente no estaba dispuesto a asumir el incremento, mientras que la empresa tampoco podía mantener el precio inicial sin reducir considerablemente su margen o incluso trabajar con pérdidas.

"Yo esa obra la he perdido, y cualquier empresa, porque el cliente no va a soportar esa subida de precios, que al final la estás pagando tú como consumidor y yo", lamenta.

Encarecimiento de los materiales

Urdiales sostiene que el principal problema es la falta de explicaciones claras sobre lo que está ocurriendo dentro de la cadena de suministro. Los almacenes atribuyen las subidas a los fabricantes, mientras que estos señalan directamente al coste de las materias primas.

"¿Qué está pasando en las obras y con eso que se llama inflación? Lo de los precios no tiene sentido", asegura el constructor en uno de sus vídeos.

Como ejemplo, señala el incremento experimentado por determinados ladrillos utilizados habitualmente en sus proyectos. "¿Por qué en seis meses un ladrillo ha pasado de valer 20 céntimos a 40 céntimos?", pregunta.

El encarecimiento también afecta al mallazo, una estructura metálica que se utiliza para reforzar el hormigón en piscinas, soleras y otros trabajos de construcción. "La plancha o mallazo que tengo detrás, de 30 euros ha pasado al doble también. ¿Pero qué está pasando?", insiste.

Según explica, cuando preguntó a su proveedor, este responsabilizó al fabricante. Al contactar con la empresa encargada de producir el material, la respuesta fue que las materias primas también habían subido.

La sucesión de explicaciones no termina de convencer al constructor, que cuestiona que los costes de origen hayan aumentado lo suficiente como para justificar que determinados productos dupliquen su precio en medio año.

"¿Pueden subir las materias primas el doble para que esto sea tan disparatado y en seis meses? ¿Qué está pasando aquí y quién se está metiendo la pasta en los bolsillos?", plantea.

Reformar una vivienda

El caso denunciado por Urdiales no es aislado. Los costes directos de construcción registraron un aumento superior al 4% durante 2024, debido al encarecimiento de los materiales y a la falta de trabajadores cualificados.

El índice de Costes Directos de Construcción de ACR alcanzó los 175,86 puntos, frente a los 168,78 del ejercicio anterior. Desde 2020, el incremento acumulado se aproxima ya al 40%.

Esta evolución afecta tanto a la obra nueva como a las reformas domésticas. El gasto medio en materiales para renovar una vivienda se sitúa en unos 1.261 euros, un 1,3% más que el año anterior.

La diferencia resulta todavía más visible en las reformas integrales. Durante 2025, el coste medio de este tipo de proyectos alcanzó los 45.000 euros, alrededor de un 12% más que en 2024.

En ciudades como Madrid, reformar por completo un piso de 100 metros cuadrados puede suponer un desembolso de entre 60.000 y 100.000 euros, dependiendo de las calidades elegidas y del estado del inmueble.

Subida generalizada

Entre los materiales más afectados se encuentran aquellos imprescindibles para levantar cualquier estructura. El acero se ha encarecido alrededor de un 40% durante la última década, mientras que el hormigón acumula una subida cercana al 50% y el cemento, de aproximadamente el 12%.

También se han incrementado los precios del aluminio, la madera, el vidrio y el poliestireno. Estos productos tienen cada vez más peso en las obras debido a las nuevas exigencias de aislamiento, eficiencia energética y sostenibilidad.

La presión sobre los costes también se aprecia en reformas concretas. Renovar un baño ya puede superar los 7.000 euros, prácticamente el doble que antes de la pandemia, por el aumento de los azulejos, la grifería, las mamparas y los muebles.

Para profesionales como Urdiales, el resultado es un círculo difícil de romper. Los constructores necesitan elevar los presupuestos para cubrir los materiales, mientras que numerosos clientes deciden cancelar o posponer las obras.