El calor vuelve a ser protagonista en España esta semana. Según ha advertido la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), una nueva ola de calor comenzará a partir de este martes 21 y dejará temperaturas que, de forma puntual, podrían alcanzar incluso los 45 grados en algunas zonas. Un panorama con el que mantener la vivienda fresca se convierte en una prioridad.
El aire acondicionado volverá estos días a ponerse a pleno rendimiento en miles de hogares españoles y con él llega el correspondiente aumento que supone en la factura eléctrica. Precisamente por esto, cada vez más expertos en eficiencia energética insisten en que la mejor solución no siempre pasa por enfriar la casa de forma artificial.
Antes de incrementar el consumo eléctrico en estas fechas, los expertos aseguran que conviene evitar que el calor llegue a entrar en la vivienda. Concretamente, el experto en construcción sostenible y especializado en edificios de bajo consumo, Jordi Martí, defiende que existe una alternativa mucho más eficaz y capaz de mantener una temperatura interior agradable con un consumo muy inferior.
El sistema más eficiente para enfriar la vivienda
Junto a Micheel Wassouf, especialista en arquitectura bioclimática, explica que "hay algo mejor que poner un aire acondicionado convencional". La solución, asegura, consiste en instalar "una red de conductos de aire fresco del exterior".
A diferencia de un sistema de climatización convencional, estos conductos introducen aire procedente del exterior previamente filtrado y renuevan continuamente el ambiente interior. De esta forma no solo se consigue una sensación de mayor frescor, sino también una mejor calidad del aire.
Según explica Jordi Martí, este sistema proporciona un aire "más sano y filtrado" y evita depender continuamente de una bomba de calor que recircule el mismo aire. Combinado con un buen aislamiento, permite crear "el clima interior perfecto y de máximo confort".
El sistema de conductos
Los expertos coinciden en que el mayor ahorro energético se consigue cuando el calor no llega a penetrar en la vivienda. Si el interior permanece protegido frente a las altas temperaturas, la necesidad de utilizar el aire acondicionado disminuye considerablemente.
Por eso, Micheel Wassouf resume las bases de la arquitectura pasiva en cuatro pilares fundamentales: "Protección solar, buen aislamiento térmico, buenas ventanas y ventilación natural"
El objetivo es que la vivienda conserve una temperatura estable durante más tiempo, incluso en los días más calurosos del verano.
En ese sentido, Jordi Martí añade que "En los días en los que ya no es factible ventilar, en vez de estar calentando el exterior mediante el uso de un aire acondicionado convencional, lo que hace una casa pasiva es evitar que entre el calor y aportar solo el frío necesario, que es muy poco, mediante el sistema de conductos".
Cómo funciona un sistema de conductos
El sistema al que hacen referencia Jordi Martí y Micheel Wassouf no consiste en un aire acondicionado convencional oculto en el techo. Se trata de una red de conductos que renueva de forma continua el aire del interior de la vivienda, introduciendo aire fresco procedente del exterior y previamente filtrado.
Ese aire se distribuye por las distintas estancias mediante rejillas casi imperceptibles, mientras otro circuito extrae el aire viciado del interior. Gracias al buen aislamiento de la vivienda y a este intercambio constante, la casa mantiene una temperatura mucho más estable y necesita un aporte de frío mucho menor que el de un sistema de climatización tradicional.
La principal diferencia es que no se basa en recircular continuamente el mismo aire frío, sino en aprovechar la ventilación controlada y el aislamiento para evitar que el calor entre en la vivienda. De este modo se consigue un ambiente más confortable, con una mejor calidad del aire y un consumo energético muy inferior.
Otros trucos para mantener la casa fresca
Aunque instalar este tipo de soluciones resulta más habitual en viviendas de nueva construcción o rehabilitaciones integrales, existen pequeños cambios que también ayudan a reducir la temperatura interior.
Bajar las persianas durante las horas de mayor radiación solar, colocar toldos o cortinas térmicas y ventilar únicamente cuando la temperatura exterior sea más baja son gestos que pueden marcar la diferencia.
A ello se suma la importancia de contar con ventanas de calidad que limiten la entrada del calor y favorezcan el aislamiento térmico.
La combinación de estas medidas permite mantener la vivienda más fresca durante más tiempo y reducir la dependencia del aire acondicionado, un aspecto especialmente importante en verano.
