Acceder a una vivienda en propiedad se ha convertido en uno de los mayores retos para los jóvenes en España. Los elevados precios, la dificultad para ahorrar y las exigencias de los bancos hacen que comprar una casa antes de los 30 años sea una excepción.
Sin embargo, Santi ha conseguido hacerlo con solo 22 años. El creador de contenido albaceteño compró una vivienda por menos de 40.000 euros y comparte a través de sus redes sociales (@nosoysanti_1) todo el proceso de reforma.
Trabaja desde los 16 años y, gracias a los ahorros acumulados durante ese tiempo, pudo dar el paso. Actualmente es albañil, aunque antes también trabajó como soldador y tractorista.
Su historia contrasta con la realidad de la mayoría de jóvenes españoles. Según los últimos datos, el porcentaje de menores de 35 años con una vivienda en propiedad ha caído por debajo del 36,7%, reflejando las crecientes dificultades para acceder al mercado inmobiliario.
Préstamo personal en lugar de hipoteca
Santi explica que encontrar una vivienda asequible pasa, en muchos casos, por ampliar la búsqueda más allá de las grandes ciudades. Esa forma de pensar fue la que le llevó hasta Fuensanta, un municipio albaceteño de apenas 285 habitantes.
Allí encontró una vivienda a un precio muy inferior al habitual y, además, situada a pocos minutos de La Roda, donde trabaja diariamente como albañil.
Para financiar la compra utilizó una fórmula poco habitual. Pagó con sus ahorros la mitad del precio de la vivienda y, en lugar de contratar una hipoteca, solicitó un préstamo personal para abonar el resto del importe.
Después comenzó una reforma integral para adaptar la casa a sus necesidades. La cercanía con su puesto de trabajo —a cinco minutos— y la tranquilidad del municipio fueron dos factores que terminaron de convencerle.
En total, adquirió la vivienda por menos de 40.000 euros, una cantidad con la que en muchas ciudades españolas apenas sería posible cubrir la entrada de un inmueble.
Aunque la casa necesitaba una importante reforma, el joven considera que sigue siendo una operación rentable. De hecho, anima a quienes buscan independizarse a valorar los pueblos como alternativa frente al elevado precio de los alquileres y de la vivienda en las grandes ciudades.
Así está reformando su casa
Desde que recibió las llaves, Santi combina su jornada laboral con las obras de la vivienda. En los vídeos que publica muestra paso a paso cómo levanta tabiques, limpia el terreno, acondiciona el jardín o realiza diferentes trabajos de albañilería.
La mayor parte de la reforma la está haciendo él mismo. Aun así, en algunas tareas cuenta con la ayuda de su padre, que también trabaja en el sector de la construcción.
Además, intenta reducir al máximo el presupuesto reutilizando materiales. Uno de los ejemplos que comparte en sus redes es el de una cocina que un conocido iba a retirar y que él desmontó, trasladó e instaló en su propia vivienda para darle una segunda vida.
El joven también quiere desmontar la idea de que una vivienda antigua siempre implica una inversión inasumible. Según explica, con unos 15.000 euros adicionales considera que su casa puede quedar lista para entrar a vivir.
A sus 22 años tiene claras sus prioridades. Mientras muchos de sus amigos destinan sus primeros sueldos a comprar un coche nuevo, él prefirió invertir en una vivienda porque, como asegura, "el valor de un coche se deprecia rápido; el de un inmueble, no tanto".
También insiste en que perder el miedo a vivir en municipios pequeños puede abrir muchas oportunidades, especialmente para quienes buscan independencia económica y una vivienda propia.
Comprar una casa en España siendo joven sigue siendo muy complicado. La precariedad laboral, los bajos salarios y el fuerte incremento del precio de la vivienda han reducido notablemente el acceso a la propiedad entre los menores de 35 años.
A ello se suma la necesidad de disponer de unos ahorros cercanos al 30% del valor del inmueble. Aunque los bancos suelen financiar hasta el 80% del precio de compra, el comprador debe aportar el 20% restante y asumir, además, entre un 10% y un 12% adicional para cubrir impuestos y otros gastos derivados de la operación.
