El catedrático José Luis Esteban Penelas, en declaraciones a periodistas de Telecinco, explica que comprar un solar y levantar una vivienda propia supone una doble ganancia patrimonial. Por un lado, se revaloriza el terreno y, por otro lado, la edificación, lo que hace que esta fórmula resulte más interesante que adquirir una casa ya construida.
A ello se suma la posibilidad de crear un hogar totalmente personalizado, pensado al detalle según las preferencias del propietario. Desde la orientación y la parcela hasta los materiales empleados o la eficiencia energética, construir desde cero permite tomar decisiones clave que difícilmente se pueden modificar en una vivienda estándar.
Eso sí, no es una opción válida para todo el mundo. Tal y como señala el arquitecto, es una alternativa ideal para quienes buscan estabilidad y un proyecto a largo plazo, ya que levantar una casa propia implica tiempo, organización y una implicación activa durante el proceso.
Terreno para construir.
El Dr. José Luis Esteban Penelas explica que el atractivo económico de esta fórmula reside en una doble revalorización simultánea.
Por un lado, el suelo suele ganar valor con el paso del tiempo, impulsado por la escasez de parcelas disponibles; por otro lado, la vivienda construida incrementa su precio gracias a factores como la calidad, la ubicación o un diseño hecho a medida.
Esta combinación convierte la opción de adquirir un terreno y edificar en una alternativa muy sólida para quienes buscan unir vivienda propia e inversión inmobiliaria en un mismo proyecto.
Uno de los grandes puntos fuertes de esta elección es la libertad total de diseño. Desde decidir la orientación para maximizar la entrada de luz natural hasta incorporar zonas verdes privadas o prever ampliaciones futuras, construir desde cero permite pensar la casa con visión a largo plazo.
Tal y como señala el arquitecto, este planteamiento facilita adaptar el inmueble a criterios estéticos, funcionales y de eficiencia energética del propietario, algo difícil de lograr cuando se compra una vivienda ya terminada, normalmente condicionada por distribuciones cerradas y soluciones poco flexibles.
Este modelo resulta especialmente interesante para familias que buscan un hogar definitivo, único y diferenciado, así como para quienes conciben la vivienda como una inversión que puede aumentar su valor con el tiempo. Sin embargo, no encaja con perfiles que necesitan inmediatez.
Construir implica asumir plazos largos, trámites administrativos, coordinación de obras y toma constante de decisiones, por lo que requiere una mentalidad paciente y orientada al medio y largo plazo.
A pesar de sus ventajas, levantar una casa desde cero también presenta obstáculos importantes. El precio del suelo puede suponer entre el 30% y el 60% del presupuesto total, al que se añaden costes como licencias, estudios arqueológicos, honorarios técnicos, impuestos como el ITP o el IVA, que incrementan notablemente la inversión inicial.
Además, los tiempos de construcción suelen oscilar entre 12 y 24 meses, y no es raro que aparezcan imprevistos que alteren tanto los plazos como el coste final. Por eso, los expertos insisten en la importancia de realizar un estudio previo riguroso y contar con profesionales con experiencia contrastada.
Frente a esto, comprar una vivienda ya existente ofrece mayor rapidez y menos carga de gestión, pero reduce la capacidad de personalización y, en muchos casos, obliga a afrontar reformas costosas más adelante.
En cambio, construir desde cero permite optimizar el diseño, mejorar la eficiencia energética y lograr una mayor satisfacción personal, aunque exige mayor implicación.
Desde el punto de vista económico, edificar una vivienda puede suponer un ahorro de entre el 10% y el 20% respecto al precio de mercado, al eliminar el margen del vendedor. Sin embargo, este ahorro no contempla el esfuerzo de supervisión, planificación y financiación que requiere el proceso.
En definitiva, comprar un terreno y construir una casa propia puede convertirse, según expertos como Esteban Penelas, en una de las decisiones inmobiliarias más rentables, gracias a la doble revalorización y la libertad de diseño que ofrece.
Eso sí, se trata de una apuesta que exige capital, planificación y paciencia, y que resulta especialmente adecuada para quienes buscan un hogar personalizado y una inversión sólida a medio y largo plazo.
