El uso de tu plaza de garaje puede parecer sencillo, pero la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) establece límites claros para evitar conflictos entre vecinos.
Según el artículo 9.1, cada propietario debe respetar las instalaciones comunes y hacer un uso adecuado de ellas, sin perjudicar a otros propietarios.
Este principio es clave en disputas sobre coches mal aparcados, como el caso viral en el que un propietario en Zaragoza dejó su vehículo y su moto en la misma plaza, sobresaliendo unos centímetros y generando detalle en redes sociales.
La nota que puso uno de los vecinos fue la siguiente: "El garaje es común. Si no te entran moto y coche, no los metas en la misma plaza. Te compras otra o aparcas algo en la calle, como todos. ¡¡Gracias!!".
Sin embargo, esta nota generó una fuerte polémica, dividiendo a la opinión pública en dos posiciones claramente enfrentadas. Por un lado, están quienes consideran que el vecino que dejó la nota actuó correctamente y está respaldado por la ley.
Y por otro lado, están aquellos que consideran que hay que tener un poco más de permisividad, considerando que no pasa nada porque esté así aparcado el coche.
Sin embargo, ¿qué dice la ley? La LPH obliga a no invadir zonas comunes ni espacios ajenos al tuyo. Aunque los estatutos de cada comunidad pueden matizarlo, la ley protege el derecho exclusivo de uso, siempre que este no afecte a otros usuarios del garaje.
Encontrar un coche que invade tu espacio de garaje no es solo una molestia: puede suponer un perjuicio legal. La LPH, en su artículo 7.1, prohíbe que un propietario realice actos que perjudiquen los derechos de otro propietario.
Aparcar de modo que el vehículo sobresalga de la línea puede invadir zonas comunes o limitar el uso de plazas contiguas.
Este tipo de situaciones se ven con frecuencia en comunidades de vecinos, y aunque los centímetros que sobresalen parecen pocos, la normativa española deja claro que ningún vehículo debe sobrepasar los límites marcados.
Invadir parte de una plaza ajena o zonas comunes puede constituir incluso una invasión de propiedad privada.
Ante estas situaciones, el primer paso recomendado es la comunicación directa entre vecinos, intentando resolver el problema de forma amistosa.
De no ser posible, puedes contactar con el presidente de la comunidad o el administrador de fincas para mediar y establecer si el comportamiento incumple los estatutos internos o las normas de uso del garaje.
Cómo actuar legalmente si no hay acuerdo
La LPH no establece centímetros específicos sobre cuánto puede sobresalir un coche, pero sí impone la obligación de respetar el derecho de uso exclusivo de cada plaza y las zonas comunes.
Los estatutos de la comunidad y acuerdos en junta pueden fijar criterios más detallados o sanciones internas.
Si no hay solución amistosa entre vecinos, puedes recurrir a mecanismos legales. Documentar el problema con fotografías, comunicar por escrito y presentar la queja formal en una junta de propietarios es un paso lógico antes de considerar acciones más formales como reclamaciones judiciales.
En casos extremos, ocupar de forma continua y sin permiso una plaza de garaje ajena puede incluso tipificarse como una usurpación.
El Código Penal contempla sanciones por ocupar bienes ajenos sin autorización, y tribunales han aplicado este criterio también a plazas de garaje.
Asimismo, en situaciones de conflicto, la comunidad puede establecer reglas y sanciones específicas en sus estatutos o acuerdos de junta para evitar ambigüedades y facilitar la convivencia entre propietarios.
Convivir con respeto y dentro de la ley
La Ley de Propiedad Horizontal protege tanto tu derecho de uso exclusivo como el resto de vecinos, siempre que ese uso respete los límites de tu plaza de garaje y no invada zonas comunes.
Comunicar el problema, documentarlo y buscar soluciones a través de la comunidad son pasos clave para resolver conflictos de aparcamiento sin llegar a la vía judicial.
Al final, la convivencia en un garaje comunitario no solo depende de la normativa, sino del respeto mutuo y la claridad de las reglas internas.
Si surge una disputa, recuerda que la ley ofrece herramientas para defender tus derechos, pero también fomenta el diálogo y el acuerdo entre propietarios.
