La carpintería es una de las profesiones más antiguas y necesarias que siguen plenamente vigentes hoy. Combina oficio artesanal, precisión técnica y adaptación a la construcción moderna, pero sigue siendo un sector claramente masculinizado.
El carpintero actual ya no solo hace muebles "a mano" como antes. Hoy puede trabajar en fabricar muebles a medida, instalar puertas, armarios, cocinas, tarimas, hacer revestimientos de madera, estructuras, decoración, reformas integrales...
Tradicionalmente se ha considerado "un trabajo para hombres", en tanto que durante décadas se ha asociado la carpintería con la fuerza física, la obra, la maquinaría pesada, los talleres... Mientras que las mujeres estaban más orientadas hacia servicios, sanidad, educación, comercio... No por capacidad real, sino por roles de género heredados.
Sofía, una mujer carpintera que rompe tabúes
En consecuencia, muchas chicas ni siquiera consideran la carpintería como opción profesional porque no ven a mujeres en talleres, ni las ven en obras. Si no ves a nadie como tú en ese oficio, inconscientemente lo descartas. Sin embargo, Sofía, una mujer carpintera demuestra que el sector necesita urgentemente un relevo generacional, y las mujeres son una de las grandes claves para salvar este oficio.
Así lo muestran en un video de YouTube del canal Sistema Zacatecano de Radio y Televisión: Sofía explica que su interés surgió de la motivación para resolver problemas domésticos, a pesar de tener una formación como licenciada en administración de empresas turísticas.
En el video se destaca que incursionar en esta actividad implicaba romper un tabú social, ya que históricamente se consideraba un rol exclusivo para hombres. Sin embargo, esta experiencia ha resultado en un fuerte empoderamiento femenino, atrayendo a muchas compañeras que valoran el detalle y la aplicación práctica de estas habilidades en sus casas.
En consecuencia, se pone de manifiesto que los géneros están desapareciendo en oficios como la carpintería y la soldadura, y estas historias sirven como una motivación para que otras mujeres busquen formación técnica.
Sofía cuenta que: "Al principio sí que tenía un poco de miedo, porque no deja de ser un tabú que esta sea una actividad que se ha considerado de hombres. Pero ahora que estamos aquí, la verdad que está siendo una experiencia muy bonita. En carpintería somos muchísimas compañeras y, además, nos distinguimos por el detalle. Somos mujeres que nos estamos empoderando".
Sofía también confiesa que: “Toda esta inquietud nació por los pequeños detalles en casa, por ver que si sabes hacer algo no tienes que estar esperando a que te lo hagan. Entonces vi anuncios de cursos de carpintería y pensé: ‘Bueno, vamos a probar a ver si aprendo algo’.”
“Es una experiencia muy bonita porque aquí dentro del taller compartimos lo que vamos logrando: que ya arreglé un cajón, que ya barnicé una puerta… Todo lo que aprendemos aquí lo podemos aplicar en casa."
"Para mí, que soy ama de casa, contar que estoy en clases de carpintería todavía sorprende, pero también anima a muchas mujeres a apuntarse a este tipo de cursos, igual que a los de soldadura. Al final, se convierte en una motivación para las demás.”
