El Gobierno ha confirmado que en 2026 los propietarios podrán deducirse hasta 3.000 euros en la declaración de la Renta por rehabilitar su vivienda. Esta medida forma parte de una estrategia para incentivar la eficiencia energética y la mejora de los edificios en España, con beneficios fiscales directos para los contribuyentes.
Las deducciones están vinculadas a obras que mejoren la eficiencia energética, sostenibilidad y accesibilidad de la vivienda habitual o de alquiler. Estos incentivos fiscales buscan facilitar la transición hacia hogares más eficientes y menos costosos de mantener, además de impulsar la actividad del sector de la construcción.
La normativa que permite esta deducción ha sido prorrogada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y, además de aliviar la presión fiscal sobre las familias, se espera que estas deducciones favorezcan la rehabilitación urbana y la mejora de la calidad de vida en viviendas antiguas.
Para conseguir las deducciones se deben realizar en la vivienda reformas que reduzcan el consumo de energía, sin embargo, se deben cumplir una serie de condiciones.
De hecho, los proyectos que se realicen deben hacerse en tu vivienda habitual o en una alquilada para ese propósito, y deben lograr un avance energético validado con un certificado de eficiencia antes y después de la realización de las obras. En este sentido, será necesario "un certificado posterior que deberá ser expedido antes del 1 de enero de 2027 para las deducciones individuales".
Con respecto a la cantidad de dinero que te puedes deducir, la normativa no determina un único beneficio, sino que lo escala dependiendo del tipo de inmueble y del ahorro energético logrado.
El nivel básico sería hasta 1.000 euros de deducción y es en caso de realizar obras menores, como la sustitución de ventanas, que logren disminuir en un mínimo del 7% el requerimiento de calefacción y refrigeración en tu hogar. En consecuencia, tendrás la posibilidad de deducir el 20% de lo que has pagado.
Luego estaría el nivel intermedio (deducción de hasta 3.000 euros), para trabajos más complejos que reduzcan el uso de energía primaria no renovable en un 30% o que logren optimizar la calificación energética del hogar a una categoría "A" o "B". En este caso la deducción se eleva hasta el 40%.
Y la categoría superior sería para la rehabilitación de inmuebles (hasta 3.000 euros anuales), que afecta a comunidades de propietarios o de vecinos o dueños de edificios completos. Si las obras en el edificio consiguen que el consumo disminuya en un 30% o lleguen a la categoría "A" o "B", cada dueño tiene la posibilidad de deducir el 60% de su cuota de participación.
Si la obra es muy cara, el monto que no puedas deducirte en 2026 lo podrás aplicar durante los cuatro años siguientes hasta un máximo de 15.000 euros de base acumulados, lo que significa una deducción total de hasta 9.000 euros distribuida a través de varios años.
Es necesario que todos los pagos a empresas de reformas o instaladores se hagan por medio de cheque nominativo, ingreso en cuenta, tarjeta o transferencia bancaria. Además, no es posible deducir el coste de la instalación de calderas de combustibles fósiles (gas o gasóleo).
Igualmente, se recuerda a los contribuyentes que deben conservar la documentación de las obras realizadas, así como las facturas y certificaciones correspondientes, ya que pueden ser requeridas en caso de inspección. Este tipo de control asegura que las deducciones se aplican correctamente y que las inversiones realmente se destinan a mejorar la eficiencia y sostenibilidad de las viviendas.
En definitiva, la confirmación de estas deducciones de hasta 3.000 euros en la Renta por rehabilitar viviendas en 2026 refuerza la apuesta del Gobierno por la sostenibilidad y la modernización del parque inmobiliario, ofreciendo al propietario un incentivo fiscal tangible para acometer obras de eficiencia energética y mejoras significativas en su vivienda habitual.
