Cuando se piensa en cocinar en exterior, la imagen que se dibuja automáticamente en la cabeza es la de una barbacoa. Sin embargo, hay un universo más allá que genera nuevas posibilidades y extiende los límites del hogar, creando espacios donde la vida fluye y se marida con los mejores menús.
De este modo, zonas de la casa que a veces caen en el olvido o que tienen un papel más secundario toman protagonismo y adquieren nuevos roles, haciendo que lo disfruten no sólo a los miembros del hogar, sino también a esos invitados con los que compartir sobremesas que unen la comida con la cena.
No obstante, para poder aprovechar cada centímetro de este tipo de áreas de la mejor forma posible hay que tener una serie de puntos en cuenta y, en primer lugar, desterrar la idea de que lo único que tiene cabida son las brasas. Aquí el mensaje es claro: todo es posible, pero sólo si está bien hecho.
Un paso más
Para construir este espacio, lo primero es una buena planificación, comenzando, por ejemplo, por la posibilidad de contratar un equipo especializado.
En cualquier caso, antes de tomar decisiones, hay que tener en cuenta las necesidades a cubrir: dónde se va a ubicar, qué finalidad va a tener, cuántas personas la utilizarán y con qué frecuencia se cocinará. Igualmente, es interesante saber si habrá un nexo de unión entre la cocina de interior y esta.
Si se vive en una gran ciudad, donde casas, pisos y apartamentos son más reducidos, quizás la opción sea la de acomodar una pequeña terraza. No obstante, también se puede plantear el proyecto en grandes jardines o segundas residencias. Una vivienda en la playa y la montaña suponen un sueño para esa posibilidad de elaborar manjares gastronómicos al aire libre.
Instalación de Frecan.
Lo que está claro, al margen de la ubicación, es que cada situación requiere valorar una serie de pautas: desde la orientación hasta la exposición al sol, el viento o la lluvia —influye en aspectos como el deterioro de los muebles— o la evacuación de humos.
Se recomienda que sea un profesional especializado en este tipo de propuestas quien lidere el proyecto. Su presencia es fundamental para marcar la diferencia y, al final, hacer que el camino sea más sencillo desde el inicio.
Hoy y mañana
Cuando se está amueblando el hogar, se debe tener en cuenta numerosos factores. Sin duda, el presupuesto es lo que va a definir todo —y resulta esencial establecer una cantidad realista, junto a un margen en caso de imprevistos—.
Condicionantes como la estética también toman posición entre los criterios que más pesan. Sin embargo, cuando se habla de instalaciones en exterior, la resistencia resulta una cualidad fundamental, ya que entran en juego los factores climatológicos, el uso —ese sucede siempre— y la limpieza, más frecuente si cabe, que en interior.
Propuesta de IMDcabinets.
¿En qué desemboca todo esto? En el empleo de materiales duraderos, fáciles de mantener y, por supuesto, acondicionados para estas ubicaciones. Aquí las exigencias son otras y más estrictas si cabe en cuanto a seguridad e higiene.
Atención a cada espacio
Aunque a veces es complejo visualizarse en una cocina exterior con todas las comodidades, la distribución de cada zona es fundamental.
Preparar una receta, o un buen banquete, se antoja mucho más apetecible cuando todo se encuentra donde debe. La funcionalidad es clave y siempre debería prevalecer por encima de la estética —lo ideal es combinarlas—.
Partiendo de esa base, hay una serie de áreas que deberían quedar establecidas:
- Cocción: desde la barbacoa —porque sí, sigue existiendo en este planteamiento— hasta la parrilla o los fogones tradicionales —como dicen las madres, nada sabe más rico que lo que se cocina en ellos—, aquí un aspecto fundamental son las condiciones de ventilación.
Igualmente, hay que contemplar el mantenimiento de una distancia adecuada respecto a zonas de paso, comedor, exterior o a los vecinos.
La barbacoa, elemento de deseo en terrazas y jardines. En la imagen, modelo de Dake.
- Aguas: un fregadero se hace imprescindible, más si cabe en exterior. No tendría sentido estar recorriendo determinadas distancias para lavar alimentos o utensilios.
- Preparación: el gusto que produce a los cocinillas y sibaritas contar con una buena encimera en la que cortar, aliñar, emplatar o todo proceso que implique el recetario. Y, por supuesto, la importancia de que sea resistente, fácil de limpiar y con las dimensiones correctas de acuerdo a su uso.
Encimera de Zona Cocinas.
- Almacenaje: sucede igual con el fregadero, si puede ubicarse en la zona de exterior, mejor que mejor. Y ahí se puede guardar todo aquello que se emplee en esta cocina, ya que la misma no ha de plantearse como un anexo a la otra, sino un espacio individual.
Muebles Aroca propone este tipo de soluciones.
- Alimentos: aquí el abanico se abre un poco. Si las dimensiones y el presupuesto lo permiten, se puede contar también con un frigorífico.
- Iluminación: aunque no es un área como tal, bien merece su propio apartado, sobre todo porque aquí hay que contemplar la luz funcional y la ambiental. La primera responde a necesidades prácticas; la segunda, a una cuestión estética.
Una filosofía
Desde la Asociación de Mobiliario de Cocina (AMC) —una institución que representa a las principales empresas de equipamiento fabricado y distribuido en España— se contribuye a un posicionamiento de marca claro: "La buena cocina hecha en casa".
Este eslogan habla de buen hacer, diseño, compromiso con el consumidor y el medio ambiente. Y esa máxima también puede vivirse al aire libre.
"Estamos viendo cómo el sector empieza a dar respuesta a esta tendencia con soluciones cada vez más completas. No se trata sólo de trasladar el área fuera, sino de diseñar espacios preparados para un uso real, con una estética cuidada y materiales adecuados para disfrutar con comodidad, calidad y personalidad", afirman desde la organización.
Y es que, como dijo Pedro Almodóvar hace poco en el pódcast de La Pija y la Quinqui, "las cocinas dan para muchísimo".
Según el manchego, es uno de los dos sitios de la casa —junto con el baño— donde no se puede mentir. Esta premisa le da sentido a las sobremesas que paran el tiempo y que invitan a quedarse en el momento junto al picoteo del momento, el postre más tradicional o la copa de vino bien maridada.
