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La dieta mediterránea tiene una de sus mayores virtudes en la variedad. Verduras y hortalizas, frutas, legumbres, pescado, cereales y aceite de oliva permiten construir todo tipo de platos saludables, diferentes y llenos de matices sin necesidad de recurrir a elaboraciones demasiado complicadas.

Y el otoño es una época especialmente agradecida para recuperar esas cenas calientes y sencillas que empiezan a apetecer cuando bajan las temperaturas.

Recetas de sartén, con pocos ingredientes y listas en cuestión de minutos, que solucionan cualquier noche entre semana.

El calabacín encaja perfectamente en esa cocina cotidiana. Su sabor suave permite combinarlo con multitud de ingredientes y prepararlo salteado, relleno, en crema, a la plancha o como acompañamiento de carnes y pescados.

Loli Domínguez propone una de sus versiones más sencillas: calabacines al ajillo. Dos calabacines, tres dientes de ajo, perejil y aceite de oliva virgen extra son prácticamente todo lo necesario para tener el plato listo en menos de 15 minutos.

El truco de añadir la sal al final

Aunque la elaboración apenas tiene dificultad, Loli presta atención a un detalle para evitar que el calabacín termine excesivamente blando. La cocinera espera hasta los últimos minutos para incorporar la sal. "Así no se van a deshidratar y van a mantener mejor la forma", explica la cocinera en uno de sus vídeos.

El motivo tiene que ver con la propia composición de esta hortaliza, especialmente rica en agua. La presencia de sal favorece la salida de agua de los tejidos vegetales por procesos osmóticos, por lo que añadirla desde el principio puede hacer que el calabacín libere líquido mientras se cocina.

Loli prefiere, por tanto, cocinar primero las medias lunas de calabacín y esperar hasta que estén prácticamente en su punto para sazonarlas. Es entonces cuando incorpora también el ajo muy picado y el perejil.

La cocción final es breve, apenas un par de minutos. El objetivo es que el ajo tenga tiempo de aromatizar el conjunto sin llegar a quemarse, mientras el calabacín conserva una textura agradables.

Receta de calabacines al ajillo

Ingredientes

  • Calabacines, 2 unidades
  • Ajo, 3 dientes
  • Perejil, 2 cucharadas
  • Aceite de oliva virgen extra, 3 cucharadas
  • Sal, al gusto
  • Pimienta negra, opcional

Paso 1

Pon las tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una sartén o cazuela amplia y caliéntalo a fuego medio.

Paso 2

Lava bien los dos calabacines. Córtalos primero longitudinalmente y después en rodajas gruesas para obtener piezas con forma de media luna.

Paso 3

Cuando el aceite esté caliente, incorpora el calabacín sin añadir todavía la sal y aumenta la temperatura hasta alcanzar un fuego medio-alto.

Paso 4

Tapa la sartén y cocina durante unos 10 minutos. Remueve con frecuencia para favorecer que las piezas se hagan de manera uniforme.

Paso 5

Mientras tanto, pela los tres dientes de ajo y pícalos muy finos. Haz lo mismo con el perejil fresco hasta obtener aproximadamente dos cucharadas.

Paso 6

Cuando el calabacín esté tierno pero todavía mantenga su forma, incorpora el ajo y el perejil picados.

Paso 7

Es ahora cuando Loli recomienda añadir la sal. Si quieres, incorpora también un poco de pimienta negra recién molida.

Paso 8

Mezcla todos los ingredientes y cocina durante unos dos minutos más, procurando que el ajo desprenda su aroma pero no llegue a tostarse en exceso.

Paso 9

Retira del fuego y sirve inmediatamente, solo o acompañado de huevo, pescado, carne blanca, tofu o una rebanada de pan integral.

Una hortaliza que admite cualquier combinación

Otra de las ventajas del calabacín es su versatilidad. Su sabor poco intenso permite combinarlo fácilmente con hueso, pescado, carnes blancas, quesos, otras verduras o diferentes hierbas aromáticas.

También destaca por su elevado contenido en agua y su bajo aporte energético. De acuerdo con la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA), el calabacín crudo aporta alrededor de 17 kcal por cada 100 gramos y contiene aproximadamente un 95 % de agua.

En esta receta, además, el aceite de oliva virgen extra ocupa un papel protagonista junto al ajo y el perejil. El resultado es una elaboración sencilla que puede tomarse sola cuando apetece una cena ligera o utilizarse como punto de partida para construir un plato más completo.

Cómo convertirlo en una cena más completa

Una posibilidad es acompañar el calabacín al ajillo con huevo. Puede servirse con un huevo poché, una tortilla francesa o unos huevos a la plancha, opciones que apenas requieren unos minutos adicionales de cocina.

Si se prefiere pescado, puede combinarse con atún en conserva, anchoas, unas gambas salteadas o un filete de pescado blanco a la plancha. Para quienes opten por carne, pollo o pavo son alternativas sencillas.

También es posible mantener el plato completamente vegetal incorporando tofu a la plancha. Una rebanada de pan integral puede completar la cena cuando se quiera añadir una fuente de hidratos de carbono.

Así, una sartén de calabacines al ajillo puede servir tanto como cena sencilla como de guarnición para otros platos. Una de esas recetas prácticas que merece la pena tener a mano durante el otoño para esos días en los que apetece comer caliente sin dedicar demasiado tiempo a los fogones.