Publicada

Hay trabajos en los que sabes cómo empieza la jornada, pero no siempre cómo va a terminar. En la carretera, el tráfico, los horarios y los imprevistos pueden cambiar por completo los planes y obligan a estar pendiente de cada decisión durante el trayecto.

Para un camionero, de hecho, conducir es solo una parte del trabajo. También hay que calcular dónde parar, cuánto tiempo se puede estar al volante y qué lugares ofrecen suficiente seguridad para descansar y proteger la mercancía.

Ainoa Blasco conoce bien esa realidad. Tiene 30 años y lleva casi cuatro dedicada al transporte, una profesión que aprendió de su propia familia y en la que ha descubierto una forma de trabajar marcada por la independencia, la responsabilidad y una rutina que rara vez se repite dos días seguidos.

Un trabajo sin una rutina fija

Una de las particularidades que más condiciona el trabajo de Ainoa es precisamente la falta de una rutina fija. Aunque normalmente consigue dormir en casa, no sabe con demasiada antelación cuál será el recorrido que tendrá que hacer al día siguiente, explicó en una entrevista para La Vanguardia.

La planificación forma parte del trabajo, pero también la capacidad para modificarla sobre la marcha.

"Hasta última hora del día no sabes lo que vas a hacer al día siguiente. Te puede salir alguna ruta de dormir fuera, que a veces agradezco, porque vas cambiando y es muy diferente la rutina de los viajes si son más cortos o más largos", explica la camionera al medio citado.

Esa incertidumbre; sin embargo, obliga a organizar cada desplazamiento teniendo en cuenta varios factores. Si tiene que viajar a Madrid, por ejemplo, calcula el tiempo de conducción que puede realizar de forma continuada para decidir dónde hacer la parada.

El objetivo no es simplemente llegar cuanto antes, sino distribuir las horas disponibles de manera que el trayecto sea viable y seguro.

Además, esa misma planificación no solo tiene que ver con el tiempo de conducción, sino también con elegir bien dónde detenerse. Ainoa explica que hay lugares en los que directamente prefiere no hacer noche, aunque eso implique terminar el trayecto antes de llegar a su destino.

Es el caso de Madrid: si sale desde Valencia y necesita parar a dormir, prefiere quedarse bastante antes de llegar a la capital.

La razón está en la seguridad. Según cuenta, en determinadas zonas existe un mayor riesgo de que intenten abrir el camión, no solo la cabina, sino también el remolque donde transporta la mercancía.

"Si llegas a Madrid, es más fácil que te intenten abrir el camión, ya no la cabina, sino también el remolque. Y al final, eres el responsable de la carga que llevas. Es tu responsabilidad", confiesa.

Hasta ahora, asegura que nunca ha sufrido un intento de robo, algo que atribuye en parte a los consejos que ha recibido de su padre, su hermano y otros compañeros con más experiencia en carretera.

Para Ainoa, escuchar a quienes llevan años en el sector es fundamental, ya que sus recomendaciones permiten anticiparse a situaciones de riesgo y evitar problemas durante el trayecto.

La planificación, además, no siempre sale como estaba prevista. Un atasco, una retención o cualquier otro imprevisto puede alterar los cálculos iniciales y obligar a buscar otra zona donde detenerse.

Por eso, conocer la carretera y anticiparse a lo que pueda ocurrir tiene un peso importante en el trabajo diario.

También influye la carga que transporta el vehículo. Cuando lleva mucho peso, Ainoa procura escoger carreteras más largas si con ello puede evitar pendientes pronunciadas.

El motivo es práctico: las cuestas obligan al camión a realizar un mayor esfuerzo y pueden hacer que el trayecto sea más exigente para el vehículo.

Camionera por 'herencia'

Ainoa no llegó al transporte desde un entorno completamente ajeno al sector. Su padre y su hermano son chóferes, por lo que los camiones y las conversaciones sobre la carretera siempre habían formado parte de su entorno familiar.

La pandemia terminó de cambiar sus planes. Fue entonces cuando decidió seguir esa tradición familiar y sacarse el carnet C para poder conducir camiones, una incorporación al sector que llegó además de la mano de su propia familia. Su hermano habló con su jefe y la respuesta fue directa: "Que no busque trabajo, que se viene con nosotros".

Casi cuatro años después, reconoce que el trabajo es duro, pero también destaca lo que le ha aportado a nivel personal. Para Ainoa, enfrentarse cada día a situaciones diferentes le ha permitido desarrollar una mayor autonomía y capacidad para resolver problemas.

"A nivel personal te espabila mucho porque te pones en situaciones en las que vas a estar sola y vas a tener que buscarte la vida para poder salir de ello. Te hace muy autosuficiente", explica.

Esa autonomía es una de las características que más valora de una profesión que, al mismo tiempo, puede resultar exigente por las horas de trabajo y por la responsabilidad que recae sobre el conductor.