María del Pilar Soto lleva más de 25 años trabajando como peón de albañilería en la zona rural de Jerez de la Frontera. Cuando entra en una cuadrilla, prefiere coger las herramientas y participar en la obra.
Vive en Estella del Marqués, adonde se trasladó desde La Barca después de casarse. Allí trabaja por quincenas en lo que se conoce como "las calles", empleos del Programa de Fomento del Empleo Agrario dirigidos a personas desempleadas.
En esas jornadas prepara cemento con la hormigonera, coloca piedras, vierte hormigón y enluce paredes. También maneja el martillo perforador y cincelador. Son tareas que ha aprendido con la práctica a lo largo de los años.
"Cada vez que nos llaman, entramos cuatro o cinco peones mujeres y tres oficiales hombres. El trabajo duro lo hacemos las mujeres", explicó en una entrevista con Diario de Jerez.
En la obra
María del Pilar comenzó en estas cuadrillas hace más de un cuarto de siglo. Cuenta que nunca ha cogido una escoba durante esas jornadas: siempre que ha podido elegir, se ha dedicado a la albañilería.
No aprendió todas las tareas de golpe. Recuerda, por ejemplo, que un compañero llamado Agustín Reinoso le enseñó a enlucir. Con el tiempo fue asumiendo otros trabajos, desde preparar la mezcla hasta levantar muros.
En una ocasión, el oficial de la cuadrilla estuvo de baja y ella construyó un muro entero junto a su hija. Es uno de los trabajos que menciona cuando habla de lo que sabe hacer en una obra.
Tampoco es la única mujer que trabaja como peón en estos programas. En las cuadrillas hay compañeras que realizan labores similares, aunque algunas prefieren tareas menos físicas por su edad o por motivos de salud.
María del Pilar agradece que las quincenas le hayan dado la oportunidad de aprender. Los puestos se ofertan a través del Servicio Andaluz de Empleo y le permiten trabajar cerca de casa cuando es seleccionada. Según contó al periódico jerezano, en el año anterior a aquella entrevista participó en tres quincenas.
Las críticas
Fuera de la obra, María del Pilar también limpia viviendas particulares. Comparte fotografías y vídeos de sus jornadas en redes sociales y observa que las reacciones cambian según el trabajo que aparezca haciendo.
Cuando publica imágenes como albañila, recibe comentarios que ponen en duda el resultado. "Algunos que me ven, se ríen o me dicen que eso no vale nada o que se va a caer", relató a Diario de Jerez.
Ella conoce las tareas que puede asumir y no pretende presentarse como oficial. "A lo mejor en una obra grande no me van a colocar, pero puedo estar en una hormigonera como cualquier peón más", responde.
Junto a esas críticas, también recibe felicitaciones de los responsables de la Diputación de Cádiz por su trabajo. "Tengo mucha suerte o me la gano", afirma.
Vida rural
María del Pilar se define como una mujer rural. Le gusta vivir en Estella del Marqués y poder trabajar en su entorno, aunque para ello tenga que combinar las quincenas de albañilería con la limpieza de casas particulares.
"Tengo lo que quiero, tengo libertad, libertad económica, de expresión, de todo. Me encanta ser una mujer rural, trabajar y vivir aquí", contó a Diario de Jerez.
Apunte para edición: he mantenido el titular que pediste, pero el entrecomillado une dos declaraciones distintas. En la primera, María del Pilar dice "algunos que me ven"; la fuente no identifica a esas personas como hombres.
