La cocina ha dejado de esconderse tras una puerta para convertirse en uno de los espacios con más vida de la casa. Ahora también se decora, se enseña y se disfruta, haciendo que cada elemento tenga mucho que decir en el resultado final.
Maderas, piedras naturales, colores inesperados y pequeños objetos decorativos conviven con utensilios y soluciones pensadas para el día a día. Y no siempre hace falta una reforma para darle un nuevo aire.
Una jarra especial, unos taburetes alrededor de la isla o una simple estantería pueden ser suficientes para conseguir un resultado más cálido, personal y, sobre todo, nuestra.
Cocina en compañía
Este espacio hace tiempo que dejó de estar reservado únicamente para preparar la comida. La propuesta Emotions 7.70r / 9.30 de Porcelanosa Kitchens la convierte en un lugar pensado para compartir, reunirse y disfrutar, con la madera como gran protagonista de un ambiente luminoso y especialmente acogedor.
El roble puro aporta esa calidez tan característica de los materiales naturales, mientras que el acabado XTONE Mallorca Caliza Texture, en tonos claros, consigue equilibrar el conjunto y darle un aire más sereno. La isla ocupa el centro de la estancia y se acompaña de una zona de mesa que invita a alargar desayunos, comidas y sobremesas.
Elegancia y minimalismo en una misma propuesta.
Una combinación que demuestra que este también puede ser uno de los rincones más elegantes de casa. Una propuesta para cocinar, sí, pero sobre todo para vivirla y disfrutarla en compañía.
Detalles de mármol
Bandejas perfectas para decorar.
Hay pequeños detalles capaces de hacer que todo resulte mucho más cuidada sin necesidad de cambiar muebles ni embarcarse en una reforma. La bandeja de mármol de Zara Home, por 39,99 euros, es una de esas piezas sencillas que pueden transformar la encimera y, al mismo tiempo, ayudar a mantenerla más ordenada.
Su acabado aporta un punto elegante y sofisticado que funciona especialmente bien junto a madera, cerámica o superficies de tonos neutros. Sobre ella podemos reunir una aceitera, pequeños tarros, especias o incluso alguna vela, convirtiendo objetos que utilizamos a diario en parte de la propia decoración.
Una forma sencilla de jugar con los materiales y conseguir que hasta los rincones más funcionales tengan algo especial.
Una pincelada
Un buen lugar para tu planta.
Entre muebles, electrodomésticos y utensilios, también hay sitio para esos pequeños objetos que simplemente hacen que algo se vea más bonito. El jarrón Zele de The Masie apuesta por las formas redondeadas y el color para dar personalidad a cualquier rincón.
Fabricado en dolomita y disponible en diferentes tonalidades, permite introducir un toque de color sin necesidad de modificar el resto de elementos. Puede acompañarse de unas ramas, flores frescas o secas, aunque su particular diseño también permite utilizarlo como pieza decorativa por sí solo.
Y lo mejor es que darle un pequeño capricho a la cocina no siempre exige un gran presupuesto. Por 19,95 €, demuestra que basta un toque de color bien escogido para conseguir que hasta la encimera más sencilla gane personalidad.
Doble sentido
Dale un toque diferente a cada rincón.
Las islas y barras han convertido los taburetes en una pieza cada vez más visible. El modelo Vili de The Masie aprovecha ese protagonismo con una combinación de ratán natural y metal que aporta textura y consigue romper con las superficies más lisas.
Su aspecto ligero permite colocarlo alrededor de una isla sin recargar visualmente el espacio, mientras que las fibras naturales introducen ese punto cálido que funciona especialmente bien junto a la madera, piedra o tonos claros. Están pensados para formar parte de la decoración.
Una manera de vestir la zona de desayuno o convertir la isla en ese lugar alrededor del que siempre termina reuniéndose todo el mundo.
Por 139,95 €, Vili demuestra que hasta el asiento más práctico puede tener mucho que decir en la cocina.
Pensada para perdurar
El blanco resalta tu cocina.
La encimera es una de las superficies que más presencia tiene aquí y su elección puede cambiar por completo el resultado. R3 SUPRA de ALVIC combina ese papel decorativo con la resistencia necesaria para acompañar el ritmo diario, con una amplia variedad de acabados que van desde los tonos lisos hasta diseños inspirados en piedra, cemento u óxidos.
Pero su atractivo no se queda únicamente en lo visual. Está fabricada con un tablero hidrófugo de partículas de madera que contiene un 70% de material reciclado y una superficie de laminado HPL. Además, su canto de tres milímetros se realiza sin juntas visibles, consiguiendo un aspecto más continuo y facilitando la limpieza.
Una propuesta para convertir uno de los elementos más utilizados en parte de su decoración, demostrando que una superficie bonita también puede estar preparada para sobrevivir a desayunos, cenas y todo lo que ocurre entre medias.
Un toque cítrico
Recipiente con forma de limón.
Aquí también hay cabida a algunas licencias divertidas. Esta propuesta con tapa y diseño de limón de Cristina Oria es una pequeña pieza capaz de aportar color y frescura a la encimera o a una estantería.
Fabricado en loza, puede utilizarse como azucarero o para guardar café, té o especias, por ejemplo. Su forma y acabado artesanal hacen que no sea necesario esconderlo después de utilizarlo: precisamente su encanto está en dejarlo a la vista y combinarlo con otras piezas de cerámica, madera o fibras naturales.
Por 19,99 €, pone una nota de color y demuestra que lo más cotidianos también pueden marcar la diferencia.
Las paredes cuentan
Útil y sencillo.
Cuando la encimera empieza a quedarse pequeña, mirar hacia los muros puede ser la solución. El estante Gaupen de Sklum aprovecha el espacio vertical para sumar almacenamiento y, al mismo tiempo, crear un pequeño rincón decorativo.
Está fabricado en madera de acacia, con acabado mate y las vetas naturales a la vista.
Su borde frontal ondulado rompe con la sencillez de la pieza y le aporta un aspecto mucho más especial. Sobre él pueden colocarse pequeños tarros, especias, una planta, alguna pieza de cerámica o esos utensilios que merece la pena tener a mano, jugando con diferentes alturas y materiales.
Una pequeña incorporación, por tan sólo 10,95 €, con la que ganar espacio y, de paso, conseguir que hasta el rincón más olvidado ocupe el lugar que le corresponde.
Utensilios que se ven
¡A poner orden!
Estas herramientas ya no tienen por qué terminar escondidas en un cajón. El conjunto KITCHENWARE STUDIO de CREATE reúne 11 piezas de silicona con mangos de madera de haya y un recipiente para mantenerlas juntas, convirtiendo algo completamente cotidiano en algo más.
Espátulas, cucharón, pinzas o varillas quedan a mano y, al mismo tiempo, ayudan a vestir esos pequeños espacios vacíos junto a los fogones. Una forma de renovar con algo que realmente vamos a utilizar a diario y que actualmente puede encontrarse por 29,95 €.
Beber con estilo
Todo los recipientes son importantes.
Hay piezas pensadas para servir que resultan demasiado bonitas como para guardarlas después de utilizarlas. La jarra Marneda de Sklum es una de ellas: fabricada en gres y con una capacidad de 1,8 litros, apuesta por una estética sencilla y artesanal que permite llevarla directamente de la mesa.
Su acabado y sus formas orgánicas aportan textura entre superficies más lisas y modernas. Además de utilizarla para servir bebidas, puede quedarse sobre una balda o la encimera e incluso transformarse en un improvisado jarrón con unas flores o ramas, asumiendo así una segunda vida.
Por 17,95 €, la Marneda consigue sumar ese pequeño detalle que hace que una cocina se sienta más cálida y personal.
Un fregadero esencial
Cuida hasta el mínimo detalle.
Durante años, el fregadero ha sido uno de esos elementos puramente funcionales. Esta propuesta demuestra justo lo contrario: revestido con el mismo acabado de aspecto pétreo que recorre la encimera y el frente, consigue integrarse hasta parecer tallado directamente sobre la superficie.
Las tonalidades beis y las vetas naturales aportan luminosidad y una sensación de continuidad, mientras que la grifería en acabado oscuro crea un contraste más contemporáneo. La combinación consigue elevar una zona de uso cotidiano y convertirla en uno de los puntos que más llaman la atención.
Una idea que juega con la belleza de los materiales y demuestra que hasta el fregadero puede convertirse en una auténtica pieza de diseño.
Y es que la cocina se ha convertido en mucho más que el lugar en el que preparar cada comida. Es un espacio para compartir, conversar y disfrutar de casa, y su decoración merece la misma atención que cualquier otra estancia.
