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Los huevos son uno de esos alimentos que llevan generaciones formando parte de la cocina cotidiana. Su precio, su facilidad para cocinarse y su capacidad para combinar con prácticamente cualquier ingrediente explican buena parte de su popularidad.

Pueden convertirse en el ingrediente principal de una comida o incorporarse a preparaciones con verduras, legumbres, pasta o arroz para conseguir platos más completos. También admiten técnicas muy diferentes, desde la cocción hasta el horno, la tortilla o los huevos cuajados en una salsa.

Una de esas formas menos tradicionales de preparar este alimento la comparte ahora Cristina Fernández, conocida en Instagram como @petit_fit, con una propuesta que combina los huevos con garbanzos, tomate, cebolla y ajo para conseguir un plato sencillo, sabroso y muy fácil de preparar.

Un básico para resolver cualquier comida

Tener un bote de garbanzos cocidos en la despensa puede marcar la diferencia cuando llega la hora de comer y no hay demasiado tiempo para cocinar.

La principal ventaja es precisamente esa: la legumbre ya está cocida y solo necesita escurrirse y, si se desea, enjuagarse antes de incorporarla a la preparación.

Cristina los utiliza como base de un plato en el que el huevo adquiere un papel diferente al habitual. En lugar de freírlo y servirlo como acompañamiento, lo cocina directamente sobre una salsa de tomate con los garbanzos, de manera que la clara queda cuajada y la yema mantiene una textura cremosa.

Al romperla, se mezcla con el tomate y crea una salsa todavía más untuosa.

La combinación funciona precisamente porque cada ingrediente aporta algo distinto. El tomate triturado aporta acidez y jugosidad, mientras que la cebolla, pochada previamente, introduce un punto dulce que equilibra el conjunto.

El ajo aporta intensidad y el orégano añade ese aroma característico que recuerda a las salsas de tomate de la cocina mediterránea.

Los garbanzos, además, hacen que la preparación tenga más cuerpo. Su textura firme contrasta con la salsa y con la yema líquida, por lo que el plato no resulta plano pese a utilizar ingredientes muy sencillos.

El tomate tiene, además, una ventaja importante en este tipo de preparaciones: permite crear una salsa sabrosa sin necesidad de recurrir a elaboraciones complicadas.

Al cocinarlo durante unos minutos junto a la cebolla, el ajo y el orégano, pierde parte de su sabor más ácido y crudo y adquiere una textura más concentrada. El aceite de oliva virgen extra ayuda a integrar los ingredientes y aporta un fondo suave que redondea el plato.

El resultado se parece más a un guiso rápido que a un plato de huevos convencional. Es caliente, jugoso y contundente, pero no requiere una larga cocción.

Los garbanzos absorben parte de la salsa de tomate mientras se cocinan y el huevo se hace directamente en la misma sartén, así que todos los sabores terminan concentrados en el mismo recipiente.

La receta, paso a paso

Para preparar esta receta de huevos con tomate y garbanzos necesitaremos garbanzos cocidos bien escurridos, tomate natural triturado, tres o cuatro huevos, una cebolla, un diente de ajo, aceite de oliva virgen extra, orégano seco, unas hojas de albahaca fresca, pimienta negra y una pizca de sal.

El primer paso es poner una sartén antiadherente a fuego medio y añadir el aceite de oliva virgen extra. Mientras se calienta, picamos el diente de ajo muy fino y lo incorporamos a la sartén.

Lo dejamos cocinar durante unos instantes, con cuidado de que no llegue a quemarse, hasta que empiece a dorarse ligeramente y desprenda todo su aroma.

A continuación, añadimos la cebolla, que habremos picado también muy fina. La cocinamos a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que quede tierna y ligeramente dorada.

Este paso es importante para conseguir una base de sabor para la salsa de tomate.

Mientras se cocina la cebolla, escurrimos bien los garbanzos cocidos y los enjuagamos bajo el grifo para retirar el líquido de conservación.

Cuando la cebolla esté lista, incorporamos los garbanzos a la sartén y los rehogamos durante uno o dos minutos, mezclándolos con el ajo y la cebolla para que se impregnen bien de sus sabores

Después, vertemos el tomate natural triturado y removemos para integrar todos los ingredientes. Salpimentamos al gusto y añadimos el orégano seco.

Dejamos que la mezcla se cocine a fuego medio durante unos cinco minutos, hasta que el tomate reduzca ligeramente, espese y pierda su sabor a crudo.

Cuando la salsa haya adquirido una textura más densa, hacemos tres o cuatro pequeños huecos entre los garbanzos con ayuda de una cuchara. Cascamos un huevo en cada uno de ellos, procurando que las yemas queden intactas.

Tapamos la sartén y dejamos que los huevos se cocinen a fuego medio hasta que las claras estén completamente cuajadas, mientras las yemas permanecen todavía cremosas.

Por último, retiramos la sartén del fuego y terminamos el plato con unas hojas de albahaca fresca picadas por encima. Se puede servir directamente en la propia sartén, bien caliente, para disfrutar de los huevos junto con los garbanzos y la salsa de tomate.