El Gobierno vuelve a actuar sobre el precio de los carburantes. A partir de este jueves 1 de octubre, los conductores notarán una rebaja fiscal equivalente a 20 céntimos por litro de gasolina y diésel, una medida con la que el Ejecutivo pretende contener el impacto de la escalada energética en los hogares y las empresas.
La medida forma parte del tercer paquete aprobado por el Consejo de Ministros dentro del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio y estará vigente, con cuantías decrecientes, hasta el 31 de diciembre de 2026.
No obstante, la ayuda no será de 20 céntimos durante todo el trimestre. La reducción será de 20 céntimos por litro en octubre, 13 céntimos en noviembre y seis céntimos en diciembre, según ha concretado el Gobierno.
Rebaja en el carburante
El mecanismo elegido en esta ocasión no consiste en aplicar un descuento directamente en la caja de la gasolinera, como ocurrió con la conocida bonificación puesta en marcha en 2022.
La rebaja se articula a través del Impuesto sobre Hidrocarburos, de manera que la reducción fiscal debería trasladarse al precio final que paga el consumidor al repostar.
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, explicó después del Consejo de Ministros que el paquete busca prolongar y adaptar las medidas de protección ante la persistencia de las tensiones internacionales y su efecto sobre la energía.
Además, el Gobierno ha incluido una cláusula de salvaguarda. Si los precios vuelven a subir con fuerza, la rebaja podrá regresar hasta los 20 céntimos por litro durante noviembre o diciembre.
La decisión llega después de varias semanas de encarecimiento de los combustibles y en un momento especialmente delicado para la inflación.
El indicador adelantado conocido esta semana sitúa el IPC de septiembre en el 4,9% interanual, seis décimas por encima de agosto, con los carburantes entre los principales responsables de la subida.
Ayudas específicas
El nuevo paquete también contempla medidas diferenciadas para los sectores más expuestos al coste del combustible.
En el ámbito agrícola, el Ejecutivo mantendrá hasta final de año una bonificación de 20 céntimos por litro para el gasóleo B, articulada mediante la devolución del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos.
Para agricultura y pesca, las medidas movilizan 209 millones de euros, de los que 159 millones corresponden al gasóleo agrícola y otros 50 millones al sector pesquero, según los datos difundidos tras el Consejo de Ministros.
También se prolongan las ayudas para el transporte profesional por carretera. En este caso, los vehículos con derecho a devolución parcial del impuesto recibirán un apoyo equivalente a cinco céntimos por litro en octubre, 12 en noviembre y 19 en diciembre, sujeto igualmente a posibles ajustes.
Un paquete de más de 12.000 millones
La prórroga forma parte de una estrategia más amplia destinada a amortiguar las consecuencias económicas derivadas de la crisis en Oriente Medio.
Según las cifras del Ejecutivo, el conjunto de los tres reales decretos aprobados desde marzo supone ya un esfuerzo presupuestario superior a los 12.000 millones de euros.
Además de los carburantes, el nuevo decreto incorpora medidas relacionadas con la electricidad, el gas natural y la bombona de butano.
El objetivo inmediato es evitar que el encarecimiento de la energía vuelva a trasladarse con toda su intensidad a las economías familiares y a los costes de las empresas durante los últimos meses del año.
