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Preparar una cena ligera no exige recurrir siempre a ensaladas o platos fríos. El pescado blanco, las verduras y una salsa sencilla pueden resolver una comida completa en pocos minutos.

La merluza es una de las opciones más habituales porque tiene un sabor suave, se cocina rápido y combina bien con ingredientes como el ajo, el puerro o los guisantes.

En este caso, la receta parte de una salsa verde rápida que se prepara directamente en la sartén. El caldo de pescado ayuda a ligar el conjunto y da más sabor que el agua.

Los guisantes añaden textura y permiten incorporar una verdura sin complicar la preparación. Pueden utilizarse congelados o de bote, en función de lo que haya en casa.

La receta es de Marta Verona, ganadora de la sexta edición de MasterChef España y graduada en Nutrición y Dietética. Su propuesta combina merluza, guisantes, ajo, puerro, vino blanco y caldo de pescado.

No hace falta elaborar previamente un fumet ni utilizar técnicas complejas. Todo se prepara en la misma sartén y el pescado termina de cocinarse directamente dentro de la salsa.

Ingredientes

  • 4 lomos o rodajas de merluza
  • 120-150 g de guisantes
  • 2 o 3 dientes de ajo
  • 1 puerro pequeño
  • 200 ml aproximadamente de caldo de pescado
  • 1 vaso de vino blanco
  • 1 cucharadita de maicena
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Perejil fresco, opcional

Paso 1

Pica el ajo y el puerro y póchalos con un poco de aceite y sal.

Paso 2

Añade la maicena y remueve durante unos segundos.

Paso 3

Incorpora el vino blanco y cocina unos 5 minutos para que reduzca.

Paso 4

Añade la merluza y los guisantes.

Paso 5

Vierte el caldo hasta cubrir aproximadamente la mitad del pescado.

Paso 6

Cocina a fuego medio hasta que la merluza esté hecha y la salsa haya ligado.

Paso 7

Termina con perejil picado si lo deseas.

Una salsa sencilla

La salsa verde tradicional admite muchas versiones, pero casi todas parten de una base parecida: ajo, algún líquido y un ingrediente que ayude a espesar ligeramente.

Aquí se utiliza una pequeña cantidad de maicena, suficiente para dar cuerpo al caldo sin convertirlo en una salsa pesada.

El vino blanco aporta acidez y aroma. Conviene dejarlo reducir unos minutos antes de añadir el pescado para que el sabor quede más integrado.

Después entra el caldo, que termina de formar la salsa y permite que la merluza se cocine sin resecarse.

Los guisantes se incorporan al mismo tiempo que el pescado. Si son congelados, pueden añadirse directamente; si son de bote, basta con escurrirlos antes.

La cantidad de caldo no tiene que cubrir por completo la merluza. Es suficiente con llegar aproximadamente hasta la mitad para que el pescado se cocine con humedad sin terminar hervido.

Por qué funciona para cenar

La merluza tiene una carne tierna y un sabor poco intenso, por lo que encaja bien en cenas sencillas en las que se busca un plato caliente sin recurrir a fritos o rebozados.

Los guisantes aportan hidratos de carbono, fibra y proteína vegetal, además de dar más consistencia al plato.

El puerro y el ajo forman la base aromática. Cocinarlos lentamente antes de añadir el resto de ingredientes evita que queden crudos o demasiado fuertes.

El resultado es una receta que puede servirse sola o acompañarse con una pequeña guarnición de patata cocida, arroz o pan.

También permite preparar la salsa con antelación y añadir la merluza justo antes de servir, algo útil si se quiere tener la cena adelantada.

La clave está en no cocinar demasiado el pescado. Cuando la carne pierde su aspecto translúcido y se separa fácilmente en lascas, está listo para retirar del fuego.

El perejil fresco puede añadirse al final para reforzar el carácter de salsa verde, aunque no es imprescindible para que la receta funcione.