- Total: 40 min
- Comensales:2
Los garbanzos de bote se han convertido en uno de esos ingredientes que resuelven una comida en pocos minutos. No necesitan remojo ni una cocción larga y pueden utilizarse directamente después de escurrirlos.
Esa facilidad permite incorporarlos a platos muy distintos. Funcionan en ensaladas, cremas, salteados, guisos rápidos o recetas templadas en las que la legumbre sirve como base principal.
Frente al garbanzo seco, que exige una preparación previa, la versión en conserva acorta mucho el proceso. Esto hace que resulte especialmente práctica para cocinar entre semana o cuando se busca una comida completa sin pasar demasiado tiempo en la cocina.
Una de las formas de sacarles más partido es cocinarlos unos minutos con verduras, especias y alguna salsa. Así dejan de ser simplemente un ingrediente ya cocido y absorben los sabores del resto del plato.
La chef Samantha Vallejo-Nágera apuesta precisamente por esa idea en una receta en la que combina garbanzos, calabacín, cebolla, tomate y curry.
El resultado se acompaña de una salsa fría elaborada con yogur griego, lima y ajo. Esa mezcla aporta acidez y cremosidad y contrasta con el guiso caliente que se coloca encima.
La receta también incluye pan de pita tostado como acompañamiento. Puede servirse para recoger la salsa y los garbanzos, aunque es una parte opcional y el plato puede tomarse perfectamente sin él.
Garbanzos con curry y yogur
Para los garbanzos
- 400 g de garbanzos cocidos de bote y escurridos
- 1 calabacín
- 1 cebolla
- 400 g aproximadamente de tomate frito
- Curry en polvo al gusto
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto
- Aceite de oliva virgen extra
- Un poco de agua
Para la salsa de yogur
- 2 yogures griegos
- 1 lima
- 2 dientes de ajo
- Sal
- Pimienta negra
- Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
- Perejil fresco o cilantro
Para acompañar
- 2 panes de pita
- Mantequilla derretida
Paso 1
Sofríe el calabacín y la cebolla picados en una sartén con un poco de aceite.
Paso 2
Añade los garbanzos, el curry, el tomate frito, sal y un chorrito de agua.
Paso 3
Cocina todo a fuego medio durante unos 30 minutos, removiendo de vez en cuando.
Paso 4
Mezcla en un bol los yogures con la ralladura y el zumo de lima, el ajo picado, sal, pimienta y un poco de aceite.
Paso 5
Sirve la salsa de yogur en la base del plato y coloca encima los garbanzos calientes.
Paso 6
Termina con perejil o cilantro.
Paso 7
Trocea el pan de pita, úntalo con un poco de mantequilla derretida y hornéalo hasta que quede tostado.
Más formas de comerlos
Los garbanzos suelen asociarse a recetas de cuchara y platos tradicionales, pero su textura permite utilizarlos de muchas otras maneras. Una vez cocidos, admiten salteados rápidos y combinaciones con especias intensas sin perder consistencia.
El curry encaja especialmente bien porque aporta aroma sin obligar a preparar una salsa compleja. Unido al tomate, crea una base más intensa que cubre la legumbre y las verduras.
El calabacín aporta una textura más ligera y ayuda a que el plato tenga mayor presencia vegetal. Al cortarlo en dados pequeños, se cocina junto a la cebolla y termina integrado en el guiso.
La salsa de yogur cambia por completo el resultado final. En lugar de mezclarla durante la cocción, Samantha la coloca debajo de los garbanzos para mantener el contraste entre la parte fría y la caliente.
La lima también tiene un papel importante. Su zumo aporta acidez y la ralladura concentra el aroma de la piel sin añadir más líquido del necesario.
El ajo se incorpora crudo a la salsa, por lo que su sabor es más marcado que si se cocinara con los garbanzos. La cantidad puede reducirse si se busca una preparación más suave.
Garbanzos de bote
Los garbanzos en conserva ya están cocidos y listos para consumir, por lo que no hace falta volver a hervirlos antes de utilizarlos. Basta con escurrirlos y, si se desea, enjuagarlos con agua.
Ese enjuague resulta especialmente útil cuando el líquido de conservación contiene bastante sal. La cantidad de sodio puede variar de una marca a otra, por lo que conviene consultar la información nutricional del envase.
Desde el punto de vista nutricional, los garbanzos aportan proteína vegetal, fibra e hidratos de carbono complejos. También contienen minerales como hierro, fósforo, magnesio y potasio.
La fibra es uno de sus componentes más interesantes. Ayuda a aumentar la sensación de saciedad y contribuye al funcionamiento normal del sistema digestivo dentro de una dieta equilibrada.
Su contenido en proteína vegetal también permite utilizarlos como ingrediente principal, no únicamente como guarnición. Combinados con verduras y otros alimentos, pueden formar parte de una comida completa.
En este caso, el yogur añade otra textura al plato y evita recurrir a una salsa basada en nata o mantequilla. Su sabor ligeramente ácido también equilibra la intensidad del curry y del tomate.
El pan de pita tostado completa la receta, pero puede eliminarse o sustituirse por otro acompañamiento. Arroz, cuscús o incluso una ensalada sencilla pueden servir para convertir estos garbanzos en una comida más abundante.
La ventaja de esta preparación está en que parte de un producto que ya está listo para usar y lo transforma con ingredientes habituales. Un bote de garbanzos deja así de ser una solución de emergencia para convertirse en la base de un plato con más sabor y textura.
