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Llegar a casa sin ganas de cocinar no obliga a cenar cualquier cosa. Algunas verduras permiten preparar un plato vistoso en pocos minutos, con ingredientes que se sirven en frío y una presentación que parece más trabajada de lo que realmente es.
La cocinera Vero Gómez propone una ensalada de calabacín crudo con queso feta y almendras. La compartió en El Comidista junto a otras ideas para aprovechar las verduras de una forma sencilla, sin tener que recurrir al horno ni a la sartén.
El secreto está en el corte. Al sacar tiras largas y finas, la hortaliza se puede doblar sobre sí misma y distribuir por la fuente. Basta con una mandolina o un pelador para transformar su aspecto sin necesidad de cocinarla.
Gómez plantea utilizar unos 600 gramos de calabacín para cuatro personas. Se puede hacer con la variedad verde habitual, aunque mezclarla con calabacines blancos o amarillos aporta distintos tonos al plato. Es una elección de presentación: la receta funciona igualmente con un solo tipo.
Dos formas de preparar el feta
La primera versión lleva una base cremosa. Para hacerla, la cocinera tritura un bloque de queso feta, de unos 200 gramos, con un puñado de almendras crudas peladas, un chorrito de limón y aceite de oliva virgen extra.
Esa crema se extiende sobre la fuente antes de colocar las láminas de verdura. Así, cada porción recoge un poco de queso y almendra. El acabado depende de cómo se dispongan las tiras: se pueden dejar planas o doblarlas ligeramente para dar volumen.
La segunda versión prescinde de la batidora. Vero propone desmenuzar el feta con las manos, picar las almendras y repartir ambos ingredientes sobre el calabacín. Requiere aún menos trabajo y deja los frutos secos en trozos reconocibles.
En cualquiera de los dos casos, las láminas se aliñan con aceite de oliva virgen extra, un chorrito de vinagre, sal y pimienta. El limón se incorpora a la mezcla de feta y almendras cuando se opta por la versión cremosa.
Conviene probar el queso antes de añadir sal. El feta tiene un sabor marcado y la cantidad necesaria dependerá tanto del producto elegido como del gusto de quienes vayan a cenar. Es más fácil corregir el aliño al final que arreglar un plato demasiado salado.
También merece la pena cortar las tiras lo más finas posible. Si quedan gruesas, será más difícil doblarlas y el resultado se parecerá menos a la ensalada que propone la cocinera. No hace falta que todas sean idénticas, pero sí que tengan un grosor parecido.
Para servirla, lo más práctico es preparar primero la crema y dejar el montaje para el último momento. Después solo hay que aliñar las láminas, colocarlas sobre el feta y llevar la fuente a la mesa.
Receta de calabacín crudo con queso feta y almendras
- 600 g de calabacín.
- 200 g de queso feta.
- Un puñado de almendras crudas peladas.
- Un chorrito de zumo de limón.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Un chorrito de vinagre.
- Sal y pimienta.
Paso 1
Prepara el calabacín. Lava y seca las piezas. Con una mandolina o un pelador de patatas, saca láminas muy finas a lo largo. Si has elegido variedades de distintos colores, mezcla las tiras antes de montar el plato.
Paso 2
Haz la base cremosa. Pon el feta en el vaso de la batidora con las almendras, un chorrito de zumo de limón y aceite de oliva virgen extra. Tritura hasta conseguir una mezcla que puedas extender sobre la fuente. Pruébala y añade sal solo si la necesita.
Paso 3
Aliña la verdura. Coloca las láminas en un bol y añade un poco de aceite, un chorrito de vinagre, sal y pimienta. Remueve con suavidad para repartir el aliño sin romper las tiras.
Paso 4
Monta la ensalada. Extiende la mezcla de feta y almendras en el fondo de una fuente. Distribuye el calabacín por encima y dobla algunas láminas para darle volumen. Sirve el plato recién montado.
Para hacer la versión sin batidora, sustituye el segundo paso por desmenuzar el feta y picar las almendras. Aliña el calabacín como se indica en la receta y reparte el queso y los frutos secos por encima al terminar. Ambas opciones figuran en la propuesta original de Gómez; los 15 minutos son un tiempo estimado de preparación.
