Guardar la ropa durante una temporada puede ser la mejor manera de mantenerla ordenada y protegida, pero también es posible que al sacarla nos llevemos alguna sorpresa desagradable.
Cuando llega el momento de volver a utilizarla: aparece suciedad que antes no estaba después de meses en el armario, en cajas o en cajones. Son las conocidas como 'manchas de guardado' y, aunque pueden parecer difíciles de eliminar, existe un sencillo truco casero para recuperar las prendas delicadas.
En el consultorio de 'La Ordenatriz' de esta semana se trata este tema a petición de una de las lectoras. La experta ha tomado como ejemplo un almohadón blanco para explicar cómo quitarlas, El procedimiento se basa en ingredientes muy fáciles de encontrar en casa: limón y sal. Así de simple.
El primer paso consiste en exprimir directamente zumo del cítrico sobre la zona afectada, procurando que quede bien impregnada. La clave del método está en actuar antes de que se seque, echando sal sobre ella. La combinación de ambos ingredientes permite tratarla de manera eficaz.
El limón ayuda a desprender los restos y blanquea.
Luego sólo hay que dejar la pieza al sol durante aproximadamente dos horas. La exposición directa a los rayos UV es esencial para que la mezcla actúe sobre las fibras. Transcurrido ese tiempo, veremos cómo esos restos amarillentos han desaparecido totalmente.
Este truco resulta muy interesante cuando se trata de prendas o textiles delicados que han permanecido guardados durante un periodo prolongado. Con el paso del tiempo, la humedad, las condiciones de almacenamiento o el propio contacto con los tejidos pueden favorecer la aparición de marcas y manchas.
Antes de recurrir a productos más agresivos, dale una oportunidad a la técnica de Begoña Pérez, experta en orden y limpieza con más de dos millones de seguidores en Instagram. Eso sí, conviene comprobar previamente las indicaciones de lavado y cuidado de la etiqueta y, si existe alguna duda sobre cómo reaccionará el tejido, hacer una prueba en una zona poco visible.
Por qué funciona
El limón aporta ácido cítrico, que ayuda a desprender la suciedad y tiene efecto blanqueador suave.
La sal actúa como agente físico y sus cristales absorben la humedad. El sol es imprescindible, porque contribuye a degradar determinados compuestos responsables del color de las manchas.
Destacar que este método está indicado para tejidos blancos, porque si son colores oscuros pueden perder pigmento.
