Publicada

El sistema de pensiones en España afronta uno de sus grandes retos. El envejecimiento de la población, una mayor esperanza de vida y el incremento del gasto en prestaciones han vuelto a situar su sostenibilidad en el centro del debate.

Solo en mayo, el dinero destinado al pago de las pensiones superó los 13.140 millones de euros, un 6% más que un año antes, mientras que la prestación media se situó en 1.371 euros mensuales. Ante este escenario, se buscan nuevas fórmulas para facilitar que quien quiera pueda seguir trabajando después de jubilarse.

Una de ellas es la jubilación flexible, que permite combinar el cobro de una parte de la pensión con el trabajo. Una posibilidad que hasta ahora se centraba en los salarios y que, con la nueva regulación, también abre la puerta a determinadas actividades por cuenta propia.

Sobre este asunto hablaba hace unos meses la economista Pilar García de la Granja durante una de sus intervenciones en COPE. La experta recordaba que el sistema lleva años necesitando financiación más allá de las cotizaciones sociales.

Un modelo que, además, debe enfrentarse a un escenario demográfico muy diferente al de décadas atrás. "La pensión se concibió para financiar de media entre 8 y 10 años de vida tras dejar de trabajar, pero es que ahora financia de media entre 25 y 28 años", ha afirmado.

Para García de la Granja, el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población elevan considerablemente la presión sobre las cuentas públicas. Una situación que califica de "coste enorme": "Tampoco se ha cotizado lo suficiente en millones de personas para la jubilación que se recibe".

En este escenario, la economista valora que aquellas personas que así lo deseen tengan la posibilidad de continuar con su actividad profesional después de alcanzar la jubilación. "Valioso que sigan trabajando si quieren y están en condiciones".

Más horas laborales compatibles

Precisamente en esta dirección avanza la nueva regulación de la jubilación flexible aprobada por el Gobierno, que modifica las condiciones para hacer compatibles una actividad profesional y el cobro de una parte de la pensión.

Hasta ahora, los pensionistas acogidos a esta modalidad podían trabajar entre el 25 % y el 75 % de una jornada completa. Con la reforma, la horquilla se amplía y la jornada compatible podrá situarse entre el 33 % y el 80 %.

Esta modalidad permite, por tanto, regresar voluntariamente al mercado después de haber accedido a la jubilación y continuar cobrando una parte de la prestación. La cuantía de la pensión se ajusta en función de la jornada realizada.

Los autónomos también pueden acogerse

Otra de las novedades más destacadas afecta al trabajo por cuenta propia. La nueva regulación permite que determinados pensionistas puedan desarrollar una actividad como autónomos y, al mismo tiempo, percibir una parte de su pensión.

Para hacerlo deberán cumplir las condiciones establecidas en la norma. Entre ellas, no haber estado dados de alta como trabajadores por cuenta propia durante los tres años inmediatamente anteriores a la jubilación. En estos casos, podrán percibir el 25% de la pensión mientras mantienen esa actividad.