España se ha convertido en uno de los principales destinos de la emigración cubana. Actualmente, más de 287.000 cubanos residen en el país, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Una de ellas es Ismaray, una cubana que ejercía como médica en la sanidad pública de su país y que ahora trabaja como camarera en España.
A través de su canal de YouTube, La Tribu Pérez, ha relatado cómo ha cambiado su vida desde que emigró y las diferencias laborales que más le han sorprendido.
Actualmente, asegura que cobra "unos 1.400 euros por estar de pie, tenga o no clientes". Una de las condiciones que más le cuesta es no poder sentarse durante la jornada.
Trabajar en España
Ismaray reconoce que trabajar en España es muy diferente a hacerlo en Cuba, donde nunca ejerció en el sector privado.
En la sanidad pública cubana, explica, "si necesitas salir un momento a resolver un problema, puedes salir". Una flexibilidad que no ha encontrado en su actual empleo.
Otra de las diferencias tiene que ver con el uso del teléfono móvil durante la jornada. En su trabajo solo está permitido utilizarlo por motivos laborales o ante una urgencia personal.
"Eso choca un poco porque el cubano está acostumbrado a tener siempre el teléfono y aquí no lo puedes tener", comenta.
A estas condiciones se suma el tiempo que invierte en desplazarse. Debido a su turno partido y a que vive a una hora del restaurante, asegura que pierde cuatro horas diarias en transporte.
Su caso refleja una realidad habitual en la hostelería, uno de los sectores con mayor presencia de trabajadores extranjeros en España.
Las trabas burocráticas
Ismaray también habla de las dificultades que encuentran muchos migrantes con estudios superiores para acceder a un empleo relacionado con su formación.
Uno de los principales obstáculos es la larga espera para homologar los títulos académicos obtenidos en otros países.
Mientras completan este proceso, muchos profesionales se ven obligados a buscar trabajo en sectores como la hostelería, el comercio o la atención al cliente.
Eso fue lo que le ocurrió a ella. Aunque envió numerosos currículums y se inscribió en distintas ofertas, terminó encontrando empleo como camarera.
"Les interesaba una persona rápida que estuviera dispuesta a aprender, aunque no tuviera experiencia previa", explica.
En apenas seis meses, su vida ha cambiado por completo. Ha pasado de ejercer como médica en Cuba a reconstruir su futuro desde cero en España.
"Emigrar también es dejar atrás una vida, una profesión, tu familia, tus costumbres y aprender a empezar otra vez", concluye.
La hostelería en España
En España, 977.000 mujeres trabajan en la hostelería, lo que representa el 55,1% de los 1,77 millones de ocupados del sector.
La presencia de trabajadores extranjeros o con doble nacionalidad también continúa aumentando.
Un informe de Randstad Research, elaborado a partir de datos del INE, contabiliza 723.000 trabajadores extranjeros en la hostelería, un 40,8% del total, frente a 1,04 millones de españoles.
El sector alcanzó los 1,77 millones de ocupados en el primer trimestre de 2026, tras registrar un incremento interanual del 4,1%. Esto supone alrededor de 70.000 nuevos empleos.
La hostelería representa el 8,28% del empleo en España. El avance estuvo impulsado especialmente por los servicios de alojamiento, que crecieron un 7,6%.
Por su parte, los servicios de comidas y bebidas aumentaron un 3,1% y reunieron a 1,34 millones de trabajadores.
El empleo asalariado es mayoritario, con más de 1,5 millones de ocupados y una tasa del 84,3%, ligeramente inferior al promedio del conjunto de los sectores, situado en el 85%.
Más del 87% de estos contratos son indefinidos. Mientras tanto, la temporalidad ha descendido hasta el 12,6%, por debajo de la media nacional del 15,5%.
La mayor parte del empleo se concentra en puestos operativos. Camareros, cocineros y trabajadores de ocupaciones elementales representan más del 80% del total.
La hostelería continúa creciendo mientras afronta una transformación marcada por la automatización y la llegada de tecnologías como la inteligencia artificial o la robótica.
Sin embargo, por las características del sector, buena parte de sus tareas presentes y futuras seguirá dependiendo del trabajo humano.
