Cuando hablamos de fuga de cerebros en España, probablemente una parte de la población piense en la película dirigida por Fernando González Molina y protagonizada por Mario Casas y Amaia Salamanca. Sin embargo, más allá de la ficción existe otra fuga de cerebros, mucho más real, que lleva años haciendo que españoles busquen oportunidades lejos de nuestras fronteras.
Son personas que deciden abandonar su país de origen en busca de mejores condiciones laborales, mayores oportunidades profesionales y, especialmente, un salario que les permita afrontar el coste de vida con mayor tranquilidad.
El fenómeno no afecta únicamente a quienes tienen una carrera universitaria, sino también a quienes, aun sin una formación o profesión definida, encuentran en España salarios demasiado bajos en empleos de todo tipo y ven en otros países una oportunidad para mejorar sus ingresos.
Una de estas jóvenes es Ana Marina Lasso, una española que decidió probar suerte en Suiza y que comenzó limpiando casas de particulares. Con este oficio llegó a cobrar 28 francos suizos por hora, unos 30 euros, una cantidad que le permitió obtener unos ingresos muy superiores a los que podría haber conseguido desempeñando determinados trabajos en España.
Los salarios en Suiza
La diferencia salarial entre países europeos es uno de los motivos que puede llevar a algunos trabajadores a plantearse una experiencia laboral en el extranjero.
España cuenta con un mercado de trabajo en el que los salarios han aumentado en los últimos años, pero las diferencias entre profesiones, sectores y niveles de cualificación siguen siendo importantes.
Prueba de ello es el testimonio de Ana Marina Lasso. La española utiliza las redes sociales para contar cómo es trabajar en el país y, sobre todo, cuáles son las diferencias que ha encontrado respecto a España. La principal, el salario.
"Por cada hora que trabajo cobro 28 francos, que son unos 30 euros", explica la joven en uno de sus vídeos. En uno de los servicios que muestra, asegura que estuvo cuatro horas limpiando una vivienda y recibió 112 francos suizos, una cantidad que ella sitúa en torno a los 120 euros.
Con ese cálculo, cuatro horas de trabajo representarían unos 120 euros de ingresos antes de tener en cuenta impuestos, cotizaciones, gastos profesionales o cualquier otro coste asociado a la actividad.
Si ese ritmo se mantuviera durante cinco días a la semana, el cálculo bruto podría situarse alrededor de los 2.400 euros mensuales, una cifra similar a la que la propia Ana menciona cuando explica cuánto podría llegar a ingresar con ese trabajo.
"Gano más limpiando casas en Suiza que un ingeniero en España", afirma. Mientras en su país de origen determinados empleos cualificados parten de sueldos que considera insuficientes, en Suiza encontró un trabajo que no exige estudios universitarios y con el que puede ahorrar una cantidad considerable a final de mes.
El trabajo de limpieza, según cuenta, fue una de las alternativas que encontró al llegar al país. No se refiere únicamente a la limpieza de viviendas particulares, sino a un sector mucho más amplio en el que también existen puestos relacionados con fábricas, establecimientos comerciales y otros espacios.
En su caso, fue precisamente la limpieza de casas particulares la modalidad que probó y con la que asegura sentirse más cómoda.
"Me gustaría aclarar que existen varios tipos de trabajo de limpieza, desde limpieza de fábrica, limpieza de tiendas y limpieza en casas de particulares, que es la que personalmente he probado y más me gusta", explica.
Este sector, además, le permitió empezar a trabajar en Suiza sin dominar todavía el alemán. Según explica, la limpieza, la hostelería y la construcción son algunas de las opciones laborales a las que suelen recurrir quienes llegan al país sin conocer el idioma y necesitan incorporarse al mercado laboral.
Eso no significa que el idioma carezca de importancia a largo plazo, especialmente para ampliar las posibilidades laborales, relacionarse con clientes o acceder a puestos que exijan una mayor cualificación, pero sí que puede existir una puerta de entrada al mercado laboral en determinadas actividades.
Además, su descripción del trabajo también se aleja de la imagen de un empleo especialmente duro que algunos podrían tener. Ana cuenta que, cuando limpia una casa, puede ponerse sus propios podcasts o música y realizar las tareas con tranquilidad.
"Me parece un trabajo chill porque, básicamente, me pongo mi podcast, mi musiquita y me pongo aquí a limpiar tranquilamente una casa preciosa", relata.
Sin embargo, aunque la limpieza le permitió obtener unos ingresos que considera muy atractivos, Ana no terminó quedándose en ese sector.
Su objetivo desde el principio era desarrollar otra actividad profesional y, actualmente, asegura que trabaja en Suiza como autónoma creando contenido para empresas.
