Cocer huevos parece una de las tareas más fáciles de la cocina. Basta con ponerlos en agua, esperar a que hiervan y controlar el tiempo para conseguir el punto deseado.
Lo complicado llega después, cuando toca quitarles la cáscara. En ocasiones, esta se queda tan pegada a la clara que retirarla con cuidado se convierte en una misión casi imposible.
El resultado suele ser un huevo lleno de pequeños desconchones y con parte de la clara arrancada. Un problema especialmente molesto cuando queremos utilizarlos para preparar huevos rellenos, ensaladas o cualquier receta en la que también importe la presentación.
Sin embargo, Dolores Valcárcel, conocida como abuela Lolita, comparte un sencillo truco que puede facilitar mucho esta tarea. Solo hace falta añadir un par de ingredientes al agua de cocción para conseguir que la cáscara se desprenda con mayor facilidad.
El truco de la abuela Lolita
La propuesta de Dolores Valcárcel parte de dos ingredientes que prácticamente todos tenemos en casa: sal y vinagre. Dos productos habituales en la cocina que pueden convertirse en aliados a la hora de preparar huevos duros.
El procedimiento es muy sencillo. Al agua en la que vamos a cocer los huevos hay que añadir una cucharada de sal y unos 15 mililitros de vinagre por cada litro de agua.
La idea es que estos ingredientes ayuden a que la cáscara se pueda retirar con más facilidad una vez terminada la cocción. Así se reduce el riesgo de que, al pelar los huevos, nos llevemos también parte de la clara.
No hace falta comprar ningún utensilio especial ni recurrir a técnicas complicadas. Tampoco es necesario modificar la receta posterior en ningún sentido: el objetivo es conseguir huevos duros enteros, lisos y con una superficie limpia de restos de cáscaras.
El resultado puede marcar la diferencia cuando los huevos van a convertirse en protagonistas de un plato. No es lo mismo servir un huevo duro con la clara llena de marcas que uno perfectamente pelado y listo para cortar, rellenar o incorporar a una ensalada.
Además, hay otro gesto que puede ayudar después de la cocción: enfriar rápidamente los huevos. Pasarlos a un recipiente con agua muy fría o hielo detiene la cocción y facilita que podamos manipularlos poco después.
Cocer huevos correctamente
El tiempo también resulta importante. Para conseguir un huevo duro, podemos cocerlos durante aproximadamente 7-11 minutos desde que el agua comienza a hervir, dependiendo del tamaño y del punto que busquemos.
Una vez transcurrido ese tiempo, conviene enfriarlos rápidamente. Después, cuando ya no quemen, podemos hacerlos rodar con suavidad sobre la encimera para romper la cáscara.
A partir de ahí, solo hay que retirar los trozos de cáscara con cuidado. Si el huevo está bien cocido y enfriado, esta tarea debería resultar mucho más sencilla.
Ingredientes
- Huevos (la cantidad necesaria)
- 15 ml de vinagre por cada litro de agua
- 1 cucharada de sal por cada litro de agua
- Agua
Paso 1
Coloca los huevos en una olla y cúbrelos con agua a temperatura ambiente.
Paso 2
Añade la sal y el vinagre.
Paso 3
Lleva el agua a ebullición y, desde ese momento, deja cociendo los huevos entre 7 y 11 minutos.
Paso 4
Saca los huevos y enfríalos rápidamente con agua muy fría.
Paso 5
Hazlos rodar sobre una superficie, suavemente, hasta romper la cáscara.
Paso 6
Retira la cáscara con cuidado.
El resultado son unos huevos duros mucho más fáciles de pelar y con la clara intacta, un pequeño detalle que puede ahorrar bastante tiempo en la cocina.
A veces basta con conocer ese pequeño gesto que nuestras madres y abuelas llevan años utilizando para que una tarea tan cotidiana como pelar un huevo deje de convertirse en un problema.
