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Durante décadas, la forma de enseñar en las aulas españolas ha cambiado profundamente. También lo han hecho las normas, la relación entre profesores y alumnos y hasta la manera de acudir cada mañana al colegio.

Una evolución que ha generado un debate entre distintas generaciones de docentes y familias. El programa radiofónico Herrera en COPE ha puesto sobre la mesa algunas de estas diferencias a través de los testimonios de sus oyentes.

Entre ellos, el de Mari Carmen, una maestra que ha llamado la atención sobre un aspecto que, a su juicio, también forma parte de la educación: la manera de vestir de los estudiantes.

La docente recuerda que durante su etapa escolar era habitual acudir al centro con uniforme. "El cuellito tenía que ser almidonado", explica al comparar aquella época con la actual, en la que asegura que muchos jóvenes acuden a clase "de cualquier manera vestidos".

Para Mari Carmen, no se trata únicamente de una cuestión estética. La ropa también transmite una determinada consideración hacia el lugar al que se acude y hacia las personas que lo comparten. Por eso considera que los colegios pueden desempeñar un papel en la educación del gusto y de las normas de convivencia.

Educar en general

"Hay que educar también en el buen gusto y en el respeto al sitio donde vas, porque no vas igual a una boda que a la piscina", sostiene la maestra durante su intervención.

La afirmación ha vuelto a abrir una cuestión recurrente entre las familias: si el uniforme escolar debería tener mayor presencia en los centros educativos.

Para algunos, puede contribuir a establecer unas normas comunes y reducir las diferencias visibles entre alumnos. Para otros, la forma de vestir pertenece al ámbito de decisión de cada familia.

En cualquier caso, la docente considera que la ropa es solo una parte de un debate mucho más amplio sobre la educación. "La falta de respeto que hay a la hora de ir vestido creo que indica muchas cosas", apunta.

El programa también ha recogido las experiencias de profesores con una larga trayectoria profesional que observan otros cambios en las aulas. Mercedes, profesora jubilada con 41 años de experiencia, ha cuestionado la pérdida de exigencia académica y ha recordado que durante su carrera llegó a recibir indicaciones para rebajar el nivel con el objetivo de adaptarse al alumnado con mayores dificultades.

De los deberes a las pantallas

La exigencia académica ha sido otro de los grandes asuntos tratados. Mercedes defiende la importancia de mantener los deberes como una herramienta más para consolidar los conocimientos aprendidos en clase.

También se ha hablado de la evolución de los métodos de aprendizaje. María, otra docente retirada, ha puesto el foco en el creciente uso de ordenadores y tabletas y ha reivindicado la importancia de la escritura manual.

A su juicio, el predominio de la escritura en letra de imprenta puede afectar a determinadas habilidades relacionadas con la comprensión lectora y la destreza manual.

Un debate que se suma a la discusión sobre cuánto espacio deben ocupar las pantallas en la educación frente a los métodos tradicionales. Las familias también han aportado su visión.

Ana ha criticado la sobreprotección de algunos menores y ha reivindicado que los estudiantes mantengan conocimientos básicos, como las tablas de multiplicar o los ríos de España. En su opinión, los padres deberían permitir a los profesores ejercer su autoridad y educar con mayor rigor.

Una educación a mejor

No todo han sido críticas hacia el modelo educativo actual. Durante el debate también han aparecido ejemplos de avances, como el plurilingüismo o las nuevas formas de trabajo en equipo entre los estudiantes.

Los testimonios recogidos muestran, en definitiva, dos maneras muy diferentes de entender la escuela. Una generación recuerda aulas marcadas por la disciplina, los deberes y unas normas más estrictas, mientras que la actual apuesta en mayor medida por el acompañamiento y otros métodos de aprendizaje.

Entre ambos modelos queda una pregunta abierta: qué elementos de la educación de antes merece la pena recuperar y cuáles deben quedar atrás. Para Mari Carmen, entre ellos hay uno que sigue teniendo