Samantha Vallejo-Nágera lleva años formando parte de nuestras pantallas gracias a MasterChef; sin embargo, su vida está mucho más ligada a la cocina de lo que muestra la televisión. La chef compagina su trabajo en el programa con su faceta empresarial y, sobre todo, con su papel como madre de cuatro hijos.
A través de sus redes sociales, donde reúne a más de un millón de seguidores, Samantha comparte buena parte de su día a día. Recetas, viajes, trabajo y momentos en familia se mezclan en un perfil en el que sus hijos tienen cada vez más protagonismo.
Y es que la cocina no solo forma parte de su profesión, sino también de la vida de sus hijos. La chef ha conseguido que Cloe, Pedro, Diego y Patrick crezcan vinculados al mundo de la gastronomía, hasta el punto de que algunos de ellos ya trabajan con ella.
Una familia entre fogones
Samantha es, junto a sus compañeros Jordi Cruz y Pepe Rodríguez, la cocinera más famosa de la televisión; sin embargo, su trayectoria profesional va mucho más allá de MasterChef, programa del que se despidió recientemente después de casi 13 años como jurado.
La pasión por la gastronomía comenzó mucho antes de su salto a la televisión. Fue su madre, Sabine Dèrouléde, quien la animó a probar suerte en la cocina y, en 1993, la envió a estudiar a una escuela de cocina en Lyon.
Allí descubrió que había encontrado una profesión que realmente disfrutaba. "Aprendí un montón" y "me di cuenta de que había algo que se me daba bien", explicó la chef sobre aquella etapa.
Después se trasladó a Nueva York para continuar formándose y, a su regreso a España, puso en marcha su propio proyecto empresarial: Samantha de España, un catering especializado en bodas, celebraciones y otros eventos que este año cumple tres décadas.
La empresa se ha convertido en uno de los pilares de su trayectoria profesional y, según las últimas cuentas disponibles, ha llegado a superar los tres millones de euros de facturación anual.
El negocio ofrece mucho más que el servicio de comida. La empresa se encarga de diferentes aspectos de los eventos, desde los menús y el personal de sala hasta la decoración o los showcookings, y mantiene la combinación de cocina tradicional e internacional que caracteriza el trabajo de la chef.
Un proyecto que Samantha ha compaginado durante años con la televisión y que ahora vuelve a ocupar un lugar todavía más importante en su vida profesional.
A este negocio se suma Casa Taberna, el hotel-restaurante que Samantha y su marido, Pedro Aznar, pusieron en marcha en Pedraza. El establecimiento ocupa una casona del siglo XVII situada en la Plaza Mayor del municipio y supone otra de las grandes apuestas de la familia dentro del sector de la hostelería.
Pero hay algo que hace especialmente particular al catering de Samantha: sus propios hijos también han formado parte del negocio. La chef ha explicado que, cuando cumplen los 16 años, empiezan a trabajar en el catering para aprender a ganarse su primer sueldo y asumir responsabilidades.
"Así pueden pagarse sus caprichos", contó al explicar la razón por la que decidió introducirlos desde jóvenes en el mundo laboral.
Cloe, la mayor, ha seguido además una trayectoria vinculada directamente a la gastronomía. Con 22 años, acaba de finalizar sus estudios en la Escuela de Hostelería de Lausanne, en Suiza, una de las instituciones de referencia en formación hostelera.
Samantha ha contado que ahora su hija quiere continuar su camino profesional fuera de España y que incluso se plantea trasladarse a Londres.
También Pedro, de 21 años, trabaja en el restaurante familiar de Pedraza, mientras que Patrick, conocido cariñosamente como Roscón, colabora como extra en las bodas que organiza su madre.
El pequeño, Diego, tiene 14 años y todavía no forma parte del negocio, aunque Samantha bromea con que podría convertirse algún día en el futuro CEO de la familia.
En el caso de Patrick, además, su presencia ha adquirido especial protagonismo en las redes sociales de Samantha. La chef comparte con frecuencia momentos de su vida cotidiana junto a él y, en ocasiones, ha recibido críticas por mostrar públicamente esa parte de su vida familiar.
"Me da igual, siempre hay gente muy criticona", aseguró Samantha cuando le preguntaron por estos comentarios. La chef defiende la naturalidad con la que vive su maternidad y asegura: "Yo soy una persona muy positiva, me gusta la gente que lo pasa bien".
