Bali se ha convertido en uno de los destinos más deseados del mundo gracias a sus playas, su cultura y unos paisajes que parecen sacados de una postal. Pero más allá de las vacaciones, la isla también ha ganado popularidad entre muchos españoles que se deciden a instalarse allí durante una temporada.
Entre ellos destacan autónomos y profesionales que trabajan en remoto y pueden conservar sus empleos e ingresos en euros. Para muchos, Bali ofrece una combinación difícil de ignorar: naturaleza, un ritmo de vida más tranquilo y, sobre todo, un coste cotidiano que puede resultar inferior al de España.
Ese fue el caso de Mery Freshh, una creadora de contenido gallega que decidió instalarse durante dos años en la isla. A través de sus redes sociales ha compartido cómo fue su experiencia y qué aspectos hicieron que aquel cambio de vida mereciera la pena para ella.
"Una de las razones por las que vivir en Bali es el nivel de vida. Si vienes de un país como España, aquí por exactamente los mismos precios te vas a poder permitir un nivel de vida bastante superior", comienza asegurando la creadora en uno de sus vídeos.
Para explicarlo, pone como ejemplo la vivienda y compara lo que pagaba en Pontevedra con lo que podía conseguir en Bali. "En mi caso vivía en un piso en el centro de Pontevedra por 650 euros al mes, aquí más o menos por el mismo precio puedo vivir en una villa con piscina y atención a todo lo que incluye: agua, electricidad, wifi, servicio de limpieza, servicio de lavandería y servicio de mantenimiento de piscina y jardín", confiesa.
Las diferencias, según cuenta, también aparecen cuando llega el momento de salir a comer o cenar. "Mi pareja y yo en Pontevedra por ejemplo salíamos a cenar, nos gastábamos una media de 40/50 euros. Aquí cuando salimos a cenar nos gastamos una media de 15 euros".
El transporte es otro de los gastos en los que encontró un cambio importante. Frente al desembolso que puede suponer utilizar un coche en España entre combustible, mantenimiento o aparcamiento, en Bali la moto se ha convertido en una de las formas más habituales y económicas de desplazarse.
"Aquí por 50/60 euros al mes te puedes alquilar una moto buena y además llenar su depósito nunca te costará más de 3/4 euros y no sabéis la libertad que eso te permite a la hora de moverte. Es una maravilla porque a veces en España ya nos daba miedo coger el coche y tener que pasar por caja", asegura.
Una diferencia en el coste de vida que ayuda a explicar por qué destinos como Bali resultan atractivos para determinados perfiles jóvenes con empleos digitales y libertad para trabajar desde cualquier lugar. Especialmente frente a una España en la que los salarios y el precio de la vivienda dificultan los planes de muchos jóvenes.
A pesar de todo lo positivo de aquellos dos años, Mery Freshh anunció a comienzos de este año que había decidido dejar Bali temporalmente. No lo planteó como un adiós definitivo, sino como el final de una etapa que terminó convirtiendo la isla en mucho más que el lugar al que un día decidió mudarse.
"Bali para mí fue aire fresco, un entorno que me empujó y donde me sentí libre para hacerlo. Un lugar donde, sin darme cuenta, normalicé una vida de ensueño, donde viajar dejó de emocionarme y donde lo extraordinario se volvió rutina. Fui muy feliz, pero también me estanqué. Tras dos años ya no siento que quiera estar allí la mayor parte del tiempo". Ahora, desde Galicia y con un billete de vuelta a Bali, continúa compartiendo consejos sobre cómo dar el salto a una vida nómada y trabajar desde cualquier parte del mundo.
