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Los limones son uno de esos alimentos que nunca faltan en muchas cocinas de España, pero también pueden terminar en la basura cuando compramos más de los que necesitamos.

De hecho, las frutas representan el 32,4 % de todos los alimentos y bebidas comprados que los hogares españoles desperdician sin llegar a utilizar, según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El problema suele empezar con una situación bastante cotidiana. Necesitamos un limón para una receta, pero en el supermercado encontramos una malla con varias piezas. Utilizamos uno y el resto permanece durante días en el frutero o acaba olvidado en algún rincón de la nevera.

Y las cifras muestran que aprovechar mejor la fruta no es una cuestión menor. En España se desperdiciaron 1.125 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas en 2024. Aunque supone un 4,4 % menos que el año anterior y el mínimo desde que existen registros, cada persona todavía tiró una media de 24,38 kilos.

Precisamente para evitar que los limones que sobran terminen estropeándose, Beatriz Jiménez, responsable del canal de YouTube Beatriz Cocina, compartía hace un tiempo en su canal un método doméstico con el que asegura que pueden mantenerse durante mucho más tiempo en buenas condiciones.

El problema de dejar los limones en el frutero

"Como los limones tienen una capa o cáscara muy porosa, si los dejamos así tal cual a temperatura ambiente acabarían por resecarse y perder todas sus propiedades", comienza explicando.

Mantener durante demasiado tiempo los limones a temperatura ambiente favorece la pérdida de agua y, con ella, uno de los signos más evidentes de deterioro: la piel va perdiendo tersura y el fruto comienza a secarse.

La solución puede parecer tan sencilla como trasladar todas las piezas directamente a la nevera. Sin embargo, Beatriz propone dar un paso más para intentar conservarlas durante más tiempo.

"De la misma manera, si lleváramos el frutero a la nevera, a los pocos días y por la humedad se pudrirían", señala.

El truco del papel film

La alternativa que propone la cocinera consiste en proteger cada limón de manera individual antes de introducirlo en la nevera.

"Así que la mejor solución para conservarlos enteros durante mucho tiempo y en buenas condiciones de uso es envolverlos individualmente en film transparente, sellándolos a modo de caramelo", explica.

La clave práctica del método está en que cada pieza quede completamente envuelta. Después, Beatriz recomienda agrupar todos los limones dentro de un recipiente cerrado.

"Los introducimos en un túper, a ser posible que sea de calidad y cierre herméticamente y otra opción también puede ser envueltos en film transparente, dentro de una bolsa bien cerrada y aprovechando un envase para reciclarlo", propone como alternativa.

De esta forma, en lugar de dejar los limones directamente expuestos al ambiente del frigorífico, cada uno queda protegido por el film y, posteriormente, por el recipiente o la bolsa.

Un mes en la nevera

Beatriz asegura que ha comprobado el resultado del método manteniendo los limones almacenados durante semanas.

"En cualquiera de los casos hay que mantenerlos en la nevera y así se van a conservar durante muchísimos días, estos llevan ya un mes aproximadamente y siguen estando en perfectas condiciones y con la piel tersa, casi como recién comprados".

El tiempo exacto durante el que puede mantenerse un limón en buen estado no tiene por qué ser idéntico en todos los hogares. Dependerá, entre otros factores, de su estado inicial, del tiempo transcurrido desde su recolección y de las condiciones de conservación.

Por eso, independientemente del sistema empleado, conviene revisar las piezas antes de consumirlas y desechar aquellas que presenten signos claros de deterioro o moho.

Qué hacer con el zumo que sobra

No siempre necesitamos conservar el limón entero. En ocasiones hemos exprimido varias piezas y el problema es qué hacer con el zumo que no vamos a utilizar inmediatamente.

Para estos casos, Beatriz recurre a uno de los utensilios más sencillos de cualquier congelador: una cubitera.

"Cuando lo que interesa es conservar solo el zumo de limón, es tan fácil como exprimirlo e ir llenando una cubitera para hielo. De esta manera vamos a conservarla en el congelador durante muchísimo tiempo y cuando queramos zumo solo habrá que sacar los cubitos que queramos".

El sistema tiene además una ventaja práctica: permite dividir el zumo en pequeñas porciones. Así, en lugar de descongelar todo de una vez, podemos sacar únicamente los cubitos que necesitemos para cocinar.

Pueden utilizarse posteriormente para diferentes elaboraciones en las que necesitemos zumo de limón, desde salsas y aliños hasta determinadas recetas de repostería.

La ralladura también se puede guardar

El aprovechamiento del limón no termina en su zumo. La parte exterior de la piel también es un ingrediente habitual en cocina, especialmente para aromatizar postres y otras preparaciones.

En este caso, la recomendación de Beatriz es todavía más sencilla: "Para conservar la ralladura del limón la introducimos en una bolsa apta para congelar y se va a conservar durante meses".

Así, un mismo limón puede aprovecharse prácticamente por completo antes de que termine deteriorándose: conservar entero el que todavía no necesitamos, congelar el zumo sobrante y guardar también su ralladura.