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Ana Belén y Víctor Manuel se conocieron siendo muy jóvenes y desde entonces han compartido prácticamente todos los capítulos importantes de sus vidas. Llevan 54 años juntos, tienen dos hijos y han conseguido compaginar una vida familiar con unas carreras profesionales que en numerosas ocasiones les han llevado a trabajar juntos.
Durante todo este tiempo también han viajado por medio mundo, muchas veces por motivos relacionados con sus respectivas profesiones. Y como sucede con tantos viajes, algunos de aquellos destinos terminaron dejando recuerdos que permanecieron mucho más allá de la vuelta a casa, incluso en forma de una receta.
Uno de esos recuerdos nació en Milán en los años 80, cuando ambos acudían cada día al mismo restaurante mientras se encontraban en la ciudad. Allí probaron unos espaguetis que despertaron tanto su curiosidad que acabaron aprendiendo cómo se preparaban y llevándose la receta para seguir haciéndola en casa.
Espaguetis Veruska, la receta cremosa de Ana Belén y Víctor Manuel
La historia de estos espaguetis se remonta a una grabación que llevó a Ana Belén y Víctor Manuel hasta Milán.
Durante aquellos días, los dos acudían a comer prácticamente a diario al mismo restaurante, situado cerca de la catedral de la ciudad. Allí había un plato que llamó especialmente su atención: unos espaguetis que en la carta aparecían con el nombre de Veruschka.
Fue la propia Ana Belén quien contó la anécdota en 1986, cuando acudió como invitada a Con las manos en la masa, el programa de cocina de RTVE presentado por Elena Santonja, y cuyas declaraciones ha recogido recientemente la revista Cocina Fácil.
Al hablar de su relación con los fogones, la cantante recordó aquel restaurante italiano. Algo que, además, también haría su marido, Víctor Manuel, unos años después con la publicación de su libro de cocina El gusto es mío (2019).
"En Milán cocinaban unos espaguetis que llamaban Veruschka, con nata, parmesano y sucedáneo de caviar, que nunca se me han caído de la carta porque son infalibles, a los niños también les encanta”, escribía Víctor Manuel.
El método que utilizaron para averiguar qué llevaba el plato resulta especialmente curioso. Como tenían una mesa desde la que podían observar la cocina del restaurante, Ana Belén y Víctor Manuel se iban alternando para sentarse allí y mirar cómo preparaban los espaguetis.
Imagen de los espaguetis Veruschka.
Mientras comían, prestaban atención a los ingredientes y al proceso, intentando reconstruir la receta por su cuenta.
La estrategia dio resultado y de tanto pedir el mismo plato y de tanto observar cómo lo preparaban, consiguieron llamar la atención del propietario del restaurante. El dueño terminó explicándoles la receta con detalle, de modo que aquella elaboración italiana acabó viajando con ellos hasta España.
Rápidamente se convirtió en uno de los platos por excelencia de la pareja, a pesar de que fue Víctor Manuel quien consiguió dominar la técnica.
"No pretendo igualar a Víctor, porque es verdad que cocina muy bien y sobre todo que le gusta mucho cocinar, pero algo hago", dijo Ana Belén en el programa culinario.
Y es que, aunque la combinación resulta sencilla sobre el papel, la realidad es que tiene varios elementos que explican su resultado. La nata aporta una textura cremosa y suaviza la intensidad del queso, mientras que el parmesano añade sabor y un punto salino.
El sucedáneo de caviar introduce un contraste diferente, tanto por su sabor como por la pequeña explosión de textura que aparece al comer la pasta.
Ana Belén también daba una pista importante sobre cómo preparaban el plato en casa: preferían utilizar pasta fresca siempre que fuera posible. Es un detalle que cambia bastante el resultado final, porque este tipo de pasta tiene una textura más tierna y absorbe de una manera diferente las salsas cremosas.
Ingredientes
0,5 kg de pasta fresca
50 gramos de mantequilla
100 gramos de queso emmental o gruyere
375 gramos de nata líquida para cocinar
200 gramos de sucedáneo de caviar
100 gramos de queso parmesano
Aceite
Sal al gusto
Pimienta (opcional)
Paso 1
Cuece la pasta fresca en abundante agua con sal. Al ser pasta fresca, estará lista en 2-4 minutos
Paso 2
Derrite la mantequilla en una sartén u olla de barro y añade el queso gruyere o emmental.
Paso 3
Vierte la nata y cocina a fuego medio removiendo de vez en cuando, para que el queso se funda y la nata espese.
Paso 4
Agrega el sucedáneo del caviar y remueve para que se integre en la salsa.
Paso 5
Escurre la pasta y añádela a la salsa, para cocinar todo junto un par de minutos.
Paso 6
Sirve la pasta y espolvorea por encima el queso parmesano.
