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Cambiar de vivienda implica organizar cajas, realizar trámites y dedicar tiempo al traslado. Un proceso que no siempre resulta fácil de compaginar con la jornada laboral.

Sin embargo, los trabajadores cuentan con un permiso específico cuando trasladan su residencia habitual. Este derecho permite ausentarse del puesto durante una jornada sin perder salario.

Así lo recuerda Izaskun Aldabe Muro, abogada especialista en Derecho Laboral y de la Seguridad Social, al explicar los permisos retribuidos reconocidos a los empleados.

"En el permiso por mudanza, los trabajadores que cambian de domicilio tienen derecho a 1 día de permiso retribuido", señala la experta.

Este derecho aparece recogido en el artículo 37.3 del Estatuto de los Trabajadores. La norma contempla expresamente un día por traslado del domicilio habitual, siempre que exista previo aviso y justificación.

Un día pagado

El permiso tiene carácter retribuido. Esto significa que el trabajador puede ausentarse durante esa jornada sin que la empresa pueda descontarle el día correspondiente de su salario.

Tampoco tiene que recuperar posteriormente las horas utilizadas para realizar el traslado si cumple los requisitos establecidos para disfrutar de este derecho.

La duración general prevista por el Estatuto es de un día, aunque el convenio colectivo aplicable puede mejorar estas condiciones.

Por este motivo, conviene revisar la normativa correspondiente al sector o a la empresa antes de solicitar el permiso.

Algunos convenios reconocen más días o establecen condiciones diferentes en función de las características del traslado.

Qué mudanzas sirven

El aspecto determinante no es la cantidad de muebles o pertenencias que se transporten, sino que exista un cambio efectivo del domicilio habitual.

De hecho, el derecho no está condicionado a contratar una empresa de mudanzas ni a realizar un traslado de grandes dimensiones.

Una persona puede necesitar esa jornada para gestionar el cambio de residencia, realizar trámites o acondicionar la nueva vivienda aunque apenas tenga mobiliario que transportar.

Lo importante es que abandone su domicilio habitual para establecer su residencia en otro.

Por el contrario, una estancia temporal, un desplazamiento puntual o el traslado a una segunda residencia no encajan, en principio, dentro de este permiso.

Tampoco debe confundirse con los traslados de trabajadores por motivos laborales, que están regulados en otros apartados de la normativa.

Cómo solicitarlo

El Estatuto exige previo aviso y justificación, pero no establece de manera general que la mudanza tenga que comunicarse con 15 días de antelación.

Ese plazo puede aparecer recogido en el convenio colectivo, en un acuerdo de empresa o en los procedimientos internos de la compañía.

Por ello, lo recomendable es comunicar el traslado en cuanto se conozca la fecha y comprobar previamente qué condiciones se aplican en cada caso.

También resulta aconsejable realizar la solicitud por escrito, por ejemplo mediante correo electrónico, para que quede constancia de la comunicación.

La empresa puede pedir documentación que permita acreditar que realmente se ha producido un cambio del domicilio habitual.

Dependiendo del caso, pueden servir documentos como el certificado de empadronamiento, el contrato de alquiler o la escritura de compraventa de la nueva vivienda.

También podrán aceptarse otros justificantes que permitan demostrar suficientemente que se ha producido el traslado.

De esta forma, quienes cambien su domicilio habitual pueden disponer de un día de permiso retribuido para afrontar la mudanza sin necesidad de recurrir a sus vacaciones.

Así queda bastante más periodístico: la experta abre y legitima el tema, pero después la información avanza sola sin estar recordando constantemente quién lo dice.