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Los mercadillos ambulantes continúan formando parte de la vida comercial y social de numerosos municipios gallegos. En ellos conviven los productos locales, la artesanía, la gastronomía y los artículos de uso cotidiano.

A pocos kilómetros de A Coruña, Cambre conserva una de estas citas tradicionales. La feria se instala en el Campo da Feira, frente al Ayuntamiento, todos los días 2 y el tercer domingo de cada mes.

Además de facilitar las compras, el mercado mantiene el carácter popular de las antiguas ferias rurales. Vecinos y visitantes recorren sus puestos mientras disfrutan de una mañana diferente en el municipio.

Una feria documentada desde 1752

No se conoce con exactitud cuándo comenzó a celebrarse la Feria de Cambre. Sin embargo, ya aparece documentada en 1752 en el Catastro de Ensenada, cuando tenía lugar el tercer domingo de cada mes.

En aquella época estaba dedicada principalmente a la compraventa de ganado. También se comercializaban herramientas, telas y otros productos habituales de la vida rural.

La feria alcanzó su mayor auge durante el siglo XIX y buena parte del XX. Con el paso del tiempo fue transformándose hasta convertirse en el mercado ambulante que se conoce actualmente.

Pese a esa evolución, continúa siendo un punto de encuentro y una muestra de la tradición feriante de la comarca coruñesa.

Artesanía, gastronomía y hogar

La oferta incluye puestos de alimentación, ropa, calzado, complementos, hogar, mercería, artesanía, juguetes, bricolaje, droguería, perfumería y libros, entre otros artículos.

Los productos gastronómicos de temporada y proximidad tienen un protagonismo especial. Es posible encontrar frutas, verduras, embutidos, pan, pasteles y otras elaboraciones tradicionales.

Uno de los grandes reclamos es el pulpo á feira, al que se suman los churros y otros productos preparados para consumir durante la visita.

El montaje y la descarga de mercancías se realizan entre las 6:00 y las 9:00 horas. La actividad comercial comienza a las 9:00 y se prolonga hasta las 14:00 horas, según informa el Ayuntamiento de Cambre.

Qué ver y hacer en Cambre

La visita al mercadillo puede aprovecharse para descubrir el patrimonio histórico y natural de Cambre. El municipio reúne construcciones románicas, restos arqueológicos y espacios naturales protegidos.

Iglesia de Santa María de Cambre

Uno de sus principales monumentos es la iglesia de Santa María de Cambre, un templo románico construido en el siglo XII siguiendo el estilo compostelano.

Presenta planta de cruz latina, tres naves y una girola alrededor del altar mayor. A ella se abren cinco capillas absidiales de forma semicircular.

En la fachada occidental sobresalen el rosetón y la portada con dos arquivoltas. En el interior se conservan una talla pétrea de la Virgen con el Niño y la conocida como Hidria de Jerusalén.

Museo del Yacimiento Romano

En 1998 se descubrieron accidentalmente en el centro de Cambre los restos de una villa romana del Bajo Imperio. La excavación comenzó un año después y el conjunto fue musealizado en 2001.

La villa estaba vinculada a una explotación agropecuaria y disponía de unos baños privados. Entre los restos conservados se encuentran el frigidarium, destinado al agua fría, y las letrinas.

También destacan los fragmentos de pinturas murales con representaciones de peces, pulpos y vieiras. El Museo del Yacimiento Romano permite conocer estos hallazgos y la vida cotidiana durante la época romana.

Embalse y Fraga de Cecebre

Los amantes de la naturaleza pueden acercarse al embalse de Abegondo-Cecebre, uno de los espacios de mayor valor ambiental de la Reserva de la Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo.

El entorno alberga numerosas aves acuáticas e invernantes, además de poblaciones de mamíferos, reptiles y anfibios. Por ello, es un enclave especialmente atractivo para observar fauna.

Una ruta circular de aproximadamente 14 kilómetros rodea el embalse y atraviesa los municipios de Cambre, Abegondo y Carral. También existe la posibilidad de recorrer únicamente algunos tramos.

Muy cerca se encuentra la Fraga de Cecebre, el paisaje que inspiró a Wenceslao Fernández Flórez para escribir El bosque animado. Sus senderos permiten completar una jornada que comienza entre los puestos de la Feria de Cambre.