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La pensión de jubilación es una de las cuestiones económicas que más preocupa a los españoles, tanto a quienes ya han dejado de trabajar como a quienes todavía ven lejos ese momento. Mientras unos temen por el futuro del sistema, otros consideran insuficientes algunas prestaciones para afrontar el coste de la vida.

La situación es especialmente delicada para quienes llegan a la jubilación con ingresos muy por debajo de la pensión media. Para algunos, estas cantidades son una muestra de la precariedad que han arrastrado durante su vida laboral, mientras que otros defienden que la pensión debe guardar relación con lo que cada trabajador ha cotizado.

Una de las voces que se ha pronunciado sobre esta cuestión es la del economista Gonzalo Bernardos, que ha protagonizado un tenso enfrentamiento con una jubilada a cuenta de las pensiones más bajas. Su argumento es claro: quien recibe una prestación reducida es porque no ha cotizado lo suficiente o lo ha hecho por bases bajas.

Cómo se calcula una pensión de jubilación en España

La pensión contributiva de jubilación no funciona como una cantidad idéntica para todos los trabajadores. Su cuantía depende fundamentalmente de las bases por las que se haya cotizado y del número de años acumulados durante la vida laboral.

La Seguridad Social calcula primero una base reguladora a partir de las bases de cotización y después aplica un porcentaje que depende del periodo cotizado.

El primer requisito para acceder a una pensión contributiva de jubilación es haber cotizado al menos 15 años.

No basta, además, con acumular esos años en cualquier momento de la vida laboral: al menos dos de ellos deben encontrarse dentro de los 15 años inmediatamente anteriores al momento de causar el derecho, salvo determinadas situaciones asimiladas al alta en las que se aplican reglas específicas.

Esos 15 años permiten acceder a la pensión, pero no significan que el trabajador vaya a cobrar el 100% de la base reguladora.

En 2026, el porcentaje parte del 50% con 15 años cotizados y aumenta progresivamente a medida que se acumulan más meses de cotización, hasta alcanzar el 100% cuando se llega al periodo necesario.

La edad a la que se puede acceder a la jubilación ordinaria también depende de los años cotizados. En 2026, quienes hayan cotizado al menos 38 años y tres meses pueden jubilarse a los 65 años, pero para quienes no alcancen ese periodo, la edad ordinaria se sitúa en 66 años y 10 meses y se prevé que en 2027 alcance los 67.

Esto permite entender una de las claves del sistema: dos personas que llegan a la misma edad pueden tener pensiones muy diferentes. No solo importa haber trabajado durante muchos años, sino cuánto se ha cotizado durante esos años.

Un trabajador con una carrera laboral larga pero con bases de cotización reducidas puede terminar teniendo una prestación inferior a la de otro que haya acumulado menos años, pero haya cotizado por bases más elevadas, siempre dentro de las reglas que establece el sistema.

Precisamente esta diferencia entre la lógica contributiva del sistema y la percepción que tienen algunos pensionistas sobre lo que deberían cobrar está detrás del enfrentamiento protagonizado por Gonzalo Bernardos con Siciliana, una mujer jubilada, durante un debate de laSexta Xplica.

La mujer cuestionaba durante una intervención pública que una persona pudiera vivir con una pensión de apenas 500 euros al mes y lamentaba lo poco que, a su juicio, se preocupaba la sociedad por los pensionistas.

La respuesta del economista fue directa: "Si tiene 500 euros al mes es porque no ha cotizado los años suficientes".

La afirmación provocó inmediatamente la reacción de la mujer, que respondió que su marido había trabajado durante 45 años y, pese a ello, había terminado con una pensión de 900 euros.

Bernardos insistió entonces en su argumento. "Porque cotizó poco", respondió, antes de explicar que alcanzar la edad de jubilación no garantiza por sí mismo una pensión elevada: "Usted cobra por lo que ha cotizado".

Su planteamiento parte de la naturaleza contributiva de la jubilación, según la cual la prestación se calcula a partir de las cotizaciones acumuladas y no simplemente de los años de presencia en el mercado laboral.

La jubilada, sin embargo, planteó otra realidad. Según explicó, había trabajado durante toda su vida, pero buena parte de ese empleo se habría desarrollado sin contrato.

Cuando llegó el momento de jubilarse, afirmó, comprobó que únicamente tenía 17 años cotizados. "No tengo la culpa de que en España la mayoría hayan sido unos sinvergüenzas porque estaba trabajando sin contrato", aseguró Siciliana.

La discusión pone sobre la mesa una cuestión que va más allá del cálculo matemático de una pensión. Una persona puede haber trabajado durante décadas y, sin embargo, no haber generado derechos equivalentes si una parte de ese trabajo no fue declarado o si las cotizaciones se realizaron sobre salarios muy bajos.

Desde el punto de vista de la Seguridad Social, el tiempo trabajado sin cotizar no genera, con carácter general, los mismos derechos que un periodo correctamente cotizado.