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Hay trabajos que durante años se han convertido en una de las metas profesionales de miles de personas. Conseguir una plaza como funcionario implica, para muchos, meses o incluso años de preparación, renuncias personales y muchas horas de estudio hasta superar una oposición que puede dejar fuera a cientos de candidatos.

La estabilidad laboral, las condiciones y la seguridad de contar con un puesto fijo hacen que las oposiciones sigan siendo una de las vías profesionales más buscadas. Pero no todos llegan a determinados puestos por el mismo camino y, según algunos trabajadores, tampoco todos terminan valorándolos de la misma manera una vez dentro.

Es precisamente esta diferencia la que puso sobre la mesa Jorge de Mingo, funcionario de Correos con más de 20 años de experiencia, durante su intervención en Y Ahora Sonsoles Verano. El cartero relató algunas de las situaciones que, según asegura, ha presenciado entre sus compañeros y que terminan conectando directamente con uno de los grandes debates laborales de los últimos años: el absentismo.

"Los que estudiamos valoramos más el puesto"

Conseguir un puesto en Correos no consiste únicamente en presentar una solicitud y esperar a ser seleccionado. El acceso requiere superar un proceso de selección en el que los aspirantes deben prepararse para las pruebas y competir por las plazas disponibles.

En la última convocatoria general citada, la oferta alcanzó los 7.757 puestos, mientras que el proceso contemplaba una prueba tipo test y una prueba práctica.

Prepararse para conseguir una de esas plazas también tiene un coste. Quienes estudian por su cuenta pueden limitar el gasto al temario, los test y las tasas de examen, mientras que aquellos que recurren a una academia deben asumir una inversión mayor.

Algunas plataformas especializadas sitúan el coste del material entre los 30 y los 80 euros, mientras que la preparación mediante academia puede elevar la factura hasta varios cientos de euros dependiendo de la modalidad y del tiempo de estudio.

A la parte económica se suma, sobre todo, el esfuerzo de preparación. Así como cualquier evaluación, quienes deciden presentarse tienen que dedicar tiempo a estudiar el temario y practicar con preguntas y simulacros para afrontar el examen.

Para algunos aspirantes, además, este proceso se realiza mientras continúan trabajando, por lo que preparar la oposición supone compaginar ambas actividades durante meses.

Precisamente por todo ese esfuerzo, Jorge de Mingo considera que quienes han tenido que prepararse y superar una oposición pueden valorar especialmente la plaza que finalmente consiguen.

El funcionario de Correos, que antes trabajó en la empresa privada, lo resumió así durante su intervención en Y Ahora Sonsoles: "La gente que venimos de la empresa privada y aprobamos la oposición, valoramos más el puesto que tenemos ahora".

Montaje EL ESPAÑOL, Jorge de Mingo y una imagen de archivo de un repartidor. iStock / Y Ahora Sonsoles.

Una reflexión que nace de su propia experiencia y de lo que ha visto entre sus compañeros. Jorge asegura que hay trabajadores que "han llegado desde muy pequeños" y que lo hicieron "porque su tío o su abuelo eran funcionarios de Correos".

Es precisamente esa diferencia en las trayectorias la que, según su percepción, hace que no todos tengan la misma relación con el puesto que ocupan.

Para el cartero, quienes han tenido que estudiar, presentarse a las pruebas y conseguir la plaza después de trabajar en la empresa privada son más conscientes del esfuerzo que ha supuesto llegar hasta allí.

Y es a partir de esta reflexión cuando Jorge enlaza esa diferente valoración del puesto con algunas de las conductas que, según asegura, ha presenciado durante su jornada laboral.

"Reparten cuando les da la gana"

El debate sobre la valoración de un puesto de trabajo termina conectando, en el caso de Jorge, con uno de los asuntos laborales que más conversación ha generado en los últimos años: el absentismo.

El funcionario asegura que ha visto a compañeros ausentarse de su puesto durante la jornada y regresar posteriormente para continuar con el reparto. Según su testimonio, no se trataría de una ausencia puntual, sino de personas que llegarían a hacerlo varias veces durante el mismo día.

"En mi oficio tengo conocimiento y sé de gente que dos o tres veces al día se va a su casa una hora y luego sale a repartir", explicó Jorge al programa citado. El cartero aseguró además que él mismo había presenciado estas situaciones.

"Yo lo he visto con mis propios ojos. Luego llegan con cartas sin repartir porque han estado tiempo parados en su casa", añadió.

De esta manera, el funcionario relaciona la falta de compromiso que, según él, tienen algunos trabajadores con su puesto con situaciones que terminan afectando directamente al trabajo que deben realizar durante la jornada.

Si parte del tiempo destinado al reparto se emplea en otras actividades, Jorge sostiene que el resultado acaba siendo que quedan cartas sin entregar.

Su denuncia provocó la reacción de los colaboradores del programa, que quisieron saber si los responsables de Correos conocían este tipo de situaciones y si existían mecanismos para controlarlas.

"Ahora nos están geolocalizando con las furgonetas"

Jorge considera que sus superiores deberían conocer estas prácticas. De hecho, asegura que actualmente Correos dispone de un sistema que permite controlar mejor los movimientos de los repartidores mediante la geolocalización de las furgonetas.

"Se supone que lo deben saber. Ahora nos están geolocalizando con las furgonetas para poder revertir todo eso, pero antiguamente se hacía muchísimo. Depende de quién", explicó.

Sin embargo, Jorge considera que el control no siempre se aplica de la misma manera. "Creo que en Correos los detectives son los propios jefes, pero lo hacen con quien quieren. Llegan y te dicen: 'Te he visto parado...'", aseguró.

Imagen de ilustración. iStock.

Para Jorge, además, el problema no se limita a quienes se ausentan durante su jornada. El funcionario considera que determinadas conductas terminan perjudicando a todos los trabajadores de Correos, incluidos aquellos que sí cumplen con sus obligaciones.

"Es que a lo mejor hacen lo mismo, pero a lo mejor esos trabajadores de empresas privadas estarían fuera de esa empresa. Y por ellos los demás, de cara al público, somos malos trabajadores", señaló.

El absentismo también llega a las bajas laborales

Jorge también puso el foco en las bajas laborales que, según asegura, ha conocido durante sus años en Correos. El funcionario fue especialmente crítico con algunos casos que considera difíciles de justificar y aseguró que ha visto "muchos con bajas injustificadas".

Una de las situaciones que más le llamó la atención fue la de un trabajador que, según explicó, permaneció un año de baja después de sufrir una lesión que sus compañeros conocían como una torcedura de muñeca.

"Se dio de baja una persona en Correos y preguntamos qué le pasaba. Nos dijeron que nada, que solo era una torcedura de muñeca. ¿Una torcedura de muñeca un año entero de baja?", relató durante su intervención.

El cartero también cuestionó el funcionamiento de la mutua de Correos y aseguró que, desde su experiencia, no siempre facilita que los trabajadores puedan recuperarse lo antes posible.

"La mutua que hay en Correos tampoco te ayuda a rehabilitarte lo antes posible porque no tienen ni medios ni conocimientos", afirmó.

Por todo ello, Jorge considera necesario que exista un mayor seguimiento de estas situaciones.

De hecho, cuando los colaboradores del programa le preguntaron por los controles a los funcionarios, fue tajante: "Estoy a favor, tanto en la baja como incluso en el periodo laboral, cuando están trabajando. Creo que ahí hay incluso más fraude que en el periodo de baja".