David Beckham es uno de los nombres más reconocibles de la historia del fútbol. Su carrera, marcada por el Manchester United, el Real Madrid y la selección inglesa, lo convirtió en una figura mundial que trascendió los terrenos de juego.
Sin embargo, su vida lejos del césped también ha ocupado un lugar importante en su trayectoria pública. Su matrimonio con Victoria Beckham, integrante de las Spice Girls, y la familia que ambos formaron han convertido a los Beckham en uno de los clanes más conocidos del mundo del entretenimiento y el deporte.
Junto a Victoria, el exfutbolista ha formado una familia numerosa: Brooklyn, Romeo, Cruz y Harper. Los cuatro han crecido rodeados de cámaras y con un apellido que les ha situado desde muy pequeños en el foco público, algo que ha llevado a Beckham a prestar especial atención a la educación que reciben y a los valores que quiere transmitirles.
Una educación basada en las buenas formas
David Beckham conoció muy pronto la fama y las exigencias del deporte de élite, pero su manera de entender la educación procede, en buena medida, de lo que aprendió dentro de su propia familia.
El exfutbolista ha explicado que durante su infancia recibió una formación en la que el respeto, el esfuerzo y las buenas maneras tenían un peso importante. Con los años, al convertirse en padre, quiso trasladar esos mismos principios a sus cuatro hijos.
La situación de Brooklyn, Romeo, Cruz y Harper, sin embargo, ha sido muy diferente a la que vivieron sus padres. Los cuatro han crecido sabiendo que sus apellidos despiertan interés, rodeados de cámaras, viajes y una atención mediática que comenzó prácticamente desde que nacieron.
Beckham reconoce esa diferencia, pero considera que la fama no puede convertirse en una excusa para dejar de lado determinadas normas.
"Mis hijos y los de Victoria han crecido de una manera totalmente diferente a como crecimos nosotros", explicó el exfutbolista en una entrevista recogida por English Speeches.
A pesar de ello, tanto él como Victoria tuvieron claro que había determinados valores que querían mantener dentro de su casa. "Desde muy pequeños les inculcamos los valores adecuados", afirmó.
Para Beckham, además, educar no consiste únicamente en establecer una lista de normas que los niños deben cumplir. El ejemplo de los padres tiene un peso fundamental y, por eso, considera que la forma en la que se comportan delante de sus hijos puede ser más importante que cualquier discurso.
"Aunque pienses que tus hijos no están mirando o escuchando, la mayoría de las veces sí lo están", aseguró.
La costumbre que mantiene con Victoria
Una de las tradiciones que Beckham conserva desde su infancia tiene precisamente que ver con la manera de tratar a las mujeres. El exfutbolista contó que todavía hoy, cuando está sentado a la mesa con Victoria y ella se levanta, él también se pone de pie.
Es un gesto que aprendió durante su infancia y que reconoce que actualmente puede llamar la atención. "A veces recibo miradas extrañas de gente que piensa: '¿Por qué te levantas?'", explicó.
Mientras para algunas personas puede parecer una costumbre pasada de moda, para Beckham es una tradición "de la vieja escuela", aunque considera que forma parte de la educación que recibió y que ha querido trasladar a sus hijos. "Así me educaron y he intentado transmitírselo a mis hijos", afirmó.
Los cuatro no siempre reproducen exactamente ese comportamiento, pero el exfutbolista considera importante que entiendan por qué lo hace y qué representa para él.
No se trata únicamente de levantarse cuando Victoria abandona la mesa, sino de mantener una determinada consideración hacia las personas que aprendió en casa y que, ahora, quiere que forme parte también de la educación de sus hijos.
"Nunca verás a mis hijos entrar en una habitación y no dejar que una mujer pase primero por la puerta, ni dejar de estrechar la mano a la gente", aseguró Beckham.
Para el exfutbolista, estos pequeños gestos forman parte de una educación que no depende de la fama, del dinero o del lugar en el que se haya crecido.
De hecho, precisamente porque sus hijos han tenido una infancia muy alejada de la suya, considera todavía más importante que conserven unas determinadas formas de relacionarse con los demás.
Cuatro hijos, cuatro personalidades
Brooklyn, Romeo, Cruz y Harper han desarrollado intereses diferentes y han comenzado a construir sus respectivas identidades públicas. Los tres hijos mayores han alcanzado además una considerable presencia en redes sociales, mientras que Harper ha crecido igualmente bajo la atención constante que acompaña a la familia.
Para David, esa exposición añade una dificultad que él y Victoria no tuvieron que afrontar durante su infancia.
Los cuatro han sabido desde pequeños que cualquier fotografía, aparición pública o decisión personal puede terminar convirtiéndose en noticia. Las redes sociales han multiplicado todavía más esa exposición.
Beckham reconoce que las redes tienen "poder para bien y para mal", pero no considera que prohibirlas sea la solución. Su planteamiento pasa más por enseñar a sus hijos a desenvolverse en un entorno en el que la imagen pública forma parte inevitable de sus vidas.
La experiencia de David también ha influido en esa forma de educar. Su trabajo como embajador de UNICEF y sus viajes para conocer a niños que viven en situaciones mucho más difíciles le han permitido entrar en contacto con realidades muy alejadas de la que conocen sus propios hijos.
Esa perspectiva le ha llevado a valorar todavía más la importancia de ofrecer oportunidades y una buena educación.
