Hay sectores en los que el salario se entiende mejor cuando se compara con las horas de trabajo, la responsabilidad y las condiciones en las que se desarrolla la jornada. El transporte por carretera es uno de ellos, en los que el número que aparece en una nómina no siempre refleja todo lo que hay detrás.
Conducir un camión implica pasar buena parte del día al volante, cumplir unos horarios, asumir la responsabilidad de una carga y, en muchos casos, pasar noches o incluso semanas lejos de casa. Para quienes trabajan en transporte internacional, además, la falta de conciliación puede convertir el empleo en una forma de vida difícil de separar del trabajo.
Es precisamente esa relación entre tiempo, esfuerzo y salario la que cuestiona la camionera Ainoa Blasco. En su caso, asegura que el sueldo base ronda los 1.300 euros pese a pasar entre nueve y diez horas al día conduciendo, una cantidad que considera insuficiente para las exigencias de la profesión.
1.300 euros de sueldo base por jornadas de hasta diez horas
Uno de los aspectos que más critica Ainoa es la diferencia entre las exigencias del trabajo y el salario base que perciben algunos conductores. En su caso, asegura que la cifra ronda los 1.300 euros, una cantidad que considera insuficiente teniendo en cuenta las horas que puede llegar a pasar al volante.
"Es una locura que el sueldo base sea de 1.300 euros por estar 9 o 10 horas de conducción diaria", sostiene en una entrevista para La Vanguardia.
Horas a las que se suman además los tiempos de espera y otras circunstancias propias del trabajo, por lo que la jornada real no se limita al tiempo que el camión permanece en movimiento.
La camionera sitúa en torno a 90 horas de conducción bisemanales la carga que puede acumular un profesional, aunque las condiciones varían dependiendo del tipo de transporte, la ruta y la empresa.
En su opinión, el problema es que el salario no crece en la misma proporción que las exigencias de la profesión.
En Valencia, explica, el salario puede alcanzar aproximadamente los 1.570 euros cuando se incluyen las dietas. Es precisamente este concepto el que, a su juicio, hace que el sueldo termine siendo algo más aceptable sobre el papel.
"Si nos queda un sueldo más o menos aceptable es por las dietas, porque en sí es vergonzoso", afirma.
La diferencia es importante porque las dietas no representan exactamente una mejora del salario base, sino una compensación asociada a los gastos y circunstancias derivadas de los desplazamientos.
Más lejos de casa no siempre significa cobrar más
Las condiciones cambian considerablemente dentro del propio sector. No cobra lo mismo un conductor que realiza rutas nacionales y consigue dormir habitualmente en casa que otro que trabaja en transporte internacional y puede pasar semanas fuera.
Ainoa explica que un camionero internacional puede situarse alrededor de los 2.500 euros mensuales, una cifra superior a la de algunos profesionales que trabajan en rutas nacionales.
Sin embargo, detrás de esa diferencia salarial también existe un sacrificio personal mucho mayor.
En estos casos, los conductores pueden pasar entre 10 y 11 horas diarias al volante, dormir en el propio camión y permanecer durante semanas lejos de sus hogares.
Ainoa habla sobre los sueldos en el sector del transporte.
Para Ainoa, el problema es que la diferencia económica no siempre compensa todo lo que implica esa forma de vida. "Venden absolutamente toda su vida", denuncia en el videopódcast Rutas de Éxito.
La falta de conciliación se convierte así en uno de los costes menos visibles del oficio. Mientras un trabajador puede terminar su jornada y regresar a casa, otros conductores tienen que seguir viviendo durante días en la carretera, adaptándose a los horarios de entrega y a las condiciones del trayecto.
En el extremo contrario también hay salarios considerablemente más bajos. Según explica Ainoa, en determinadas comunidades autónomas algunos conductores apenas alcanzan los 1.500 euros después de jornadas que pueden llegar a las doce horas diarias.
El salario que paga la empresa y el que llega al trabajador
Ainoa también pone el foco en una cuestión que suele quedar fuera de las conversaciones sobre los sueldos: la diferencia entre lo que cuesta un trabajador a la empresa y lo que finalmente recibe en su cuenta bancaria.
Para explicar esta brecha utiliza el caso de Cataluña. Allí, según señala, el sueldo base de convenio puede situarse alrededor de los 2.270 euros mensuales, mientras que el coste total para la empresa supera los 3.000 euros.
Sin embargo, el conductor puede terminar percibiendo en torno a 1.700 euros netos.
La diferencia responde a las cotizaciones y a la fiscalidad que se aplica sobre el salario. Es decir, el dinero que destina la empresa al trabajador no coincide con la cantidad que este recibe finalmente, ya que entre ambas cifras intervienen las cotizaciones a la Seguridad Social y las retenciones correspondientes.
Ainoa considera que esta situación ha generado una percepción equivocada en parte del sector.
Por un lado, los trabajadores pueden tener la sensación de que la empresa no paga lo suficiente; por otro, los empresarios argumentan que el coste laboral es mucho mayor de lo que refleja el salario que recibe el empleado.
"Se crea una fricción injusta entre ambas partes", explica. En su opinión, una parte importante del dinero "no llega ni al trabajador ni se queda en la empresa", sino que se destina a impuestos y cotizaciones.
La camionera considera que esta brecha se ha ampliado durante los últimos años y asegura que actualmente se paga entre un 30% y un 40% más en impuestos.
A ello añade las aportaciones a la Seguridad Social que realizan tanto la empresa como el trabajador y el efecto del IRPF sobre la nómina.
